La locura separatista llega a tales extremos, que después de tópicos, insultos y descalificaciones, ahora en un artículo de opinión acerca del "acontecimiento planetario" como puede ser un partido Barcelona-Madrid (y toda la carga política y simbólica que conlleva) el articulista se toma la libertad de insinuar que a Jesús lo mataron los catalanes.. algo muy malo deben de comer en hispanistán, que carcome de una manera tan apreciable los cerebros..
Un duelo extraterrestre
JUANCHO ARMAS MARCELO
El anunciado mosaico lo exige: un partido de fútbol de dos equipos
extraterrestres tendrá una lectura política. Hace tiempo que en
Barcelona, como en el resto de España, la bolsa no suena. No hay dinero,
pero el catalán desde los años de Pilatos sabe que los símbolos son capitales para el triunfo. Cito a Pilatos porque era el gobernador de Tarraco en tiempos de Cristo.
El hombre, contra su voluntad, fue destinado por el Imperio a Judea (o
Palestina, como ustedes quieran) y se llevó de Cataluña -también por
orden del Imperio romano- su guardia pretoriana (de catalanes) y un par
de legiones de leva obligatoria. Al recalar en Jerusalén, se encontró
con aquel ser superior, Jesús, hijo de José, que decía ser Hijo de Dios y
con el Sanedrín judío. Saquen conclusiones de quién o quiénes mató o
mataron a Cristo. Y quien dio la lanzada final al costado del Maestro. Al final se jugaron la túnica de Jesús a los dados, en aquella película protagonizada por Victor Mature titulada exactamente La túnica sagrada. Más conclusiones: «La pela es la pela», aunque sea del Hijo de Dios, y el euro no iba a ser menos.
Vuelvo a la historia sagrada del fútbol. Un Madrid-Barcelona es
siempre un duelo de gentes extraterrestres que inventan un juego cada
minuto sin saltarse una línea de la partitura ni del ballet ensayados.
El resultado suele ser un espejo brillante y asombroso en el que los
atletas de unos y otros colores ejecutan una y otra vez milagros
desconocidos dando paso a un solemne esplendor sobre la hierba. De modo
que los últimos gestos de modelo de pasarela moral de Sergio Ramos, ya superados, son pequeñas mariconadas de un pobre millonario que no sabe todavía, después de un par de años, quién es Mourinho y
en qué equipo, el blanco por excelencia (o la excelencia del blanco),
se juega su futuro. El Barcelona, siempre en sus trece, llega al punto
de choque de este partido con ocho puntos de ventaja, toda una brecha
que, de perder el Real Madrid hoy en la Ciudad Condal, sería una vía de
agua en la línea de flotación del Titanic. De modo que para los blancos
es cuestión de vida o muerte. Es decir, un parteaguas: antes y después
de este partido, habrá un futuro para los extraterrestres de uno y otro
bando, pero la distancia casi insalvable es un asunto y el aliento
blanco en la nuca de los catalanes es otra. En cuanto a la política,
volverán las golondrinas gritonas a decir que el Barcelona (con tantos
mercenarios en sus filas) es el equipo del presente y del futuro de una
Cataluña con Estado, y que el Real Madrid fue el equipo en blanco y
negro de Franco, en aquel pasado tan oscuro del que no
quiero acordarme. Píquenmelo menudo que lo quiero para la cachimba, que
dicen en mi tierra insular. Haya pasión política, si quieren, desde el
principio y antes del principio, pero si pierde el Barcelona que no le
echen la culpa a la crisis ni al gobierno central, el de Rajoy.
Yo apuesto hoy -no podía ser menos- por una lectura de fútbol
extraterrestre a favor de los blancos, sin pacto fiscal que valga.
Apuesto por que el Barcelona siga jugando por muchos años en la Liga
española, que es gracias a todos, incluidos los extraterrestres, la
mejor del mundo en la actualidad. Apuesto por el sentido común y por la
elegancia especial que aprendí en aquella Barcelona de los 70 y 80,
paradójicamente más libre, ancha y ajena que lo que hoy quieren que sea
algunos catalanes oficiales. Ahora mismo ya estoy concentrado en este
duelo único, siempre irrepetible, lleno de pasiones y jugadas de ajedrez
sorprendentes. Todo está en manos de Cristiano Ronaldo, Benzema y Alonso. Todo está en manos de Xavi, Iniesta y Messi. Alea iacta est.
Un escriptor insinua a 'El Mundo' que a Jesucrist el van matar catalans
Juancho Armas Marcelo explica que quan l'Imperi Romà va destinar el
governador de Tarraco, Ponç Pilat, a Judea "es va endur de Catalunya la
seva guàrdia pretoriana (de catalans)" per concloure: "treguin
conclusions de qui va o van matar a Crist"
M.COLOMERBarcelona
| Actualitzada el 07/10/2012 11:05
En l'escalada de desqualificacions, tòpics i insults contra
Catalunya i els catalans després que s'hagi obert el procés
d'autodeterminació se n'han sentit de molt grosses. Des de la negació de
la història pròpia fins a amenaces militars. Però probablement la que
protagonitza aquest diumenge l'escriptor canari Juancho Armas Marcelo en
un article d'opinió a El Mundo és el més digne d'encapçalar-ne l'antologia: A Jesucrist el van matar... catalans.
En
un article titulat "Un duel extraterrestre" aparentment sobre el partit
de lliga entre el Barça i el Madrid d'aquest diumenge i la simbologia
política que portarà associat, l'autor engega citant Ponç Pilat: "No hi
ha diners, però el català des dels anys de Pilats sap que els símbols
són capitals per al triomf". I segueix: "Cito a Pilats perquè era el
governador de Tarraco en temps de Crist. L'home, contra la seva
voluntat, va ser destinat per l'Imperi a Judea (o Palestina, com vostès
vulguin) i es va endur de Catalunya –també per ordre de l'Imperi Romà–
la seva guàrdia pretoriana (de catalans) i un parell de legions de lleva
obligatòria. En arribar a Jerusalem, es va trobar amb aquell ser
superior, Jesús, fill de Josep, que deia ser Fill de Déu i amb el
Sanedrí jueu. Treguin conclusions de qui va o van matar a Crist. I qui
va donar el cop de llança final al costat del Mestre. Al final es van
jugar la túnica de Jesús als daus".
Per si a algun lector li queda
el dubte sobre a qui assenyala Juancho Armas Marcelo, encara ho rebla:
"Més conclusions: 'La pela és la pela', encara que sigui el Fill de Déu,
i l'euro no podia ser menys". Més clar, l'aigua. Segurament, però,
Armas Marcelo no ha previst que amb el seu article reconeix profundes
arrels històriques a Catalunya. Fins i tot més enllà de les que el
mateix catalanisme exhibeix.
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