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Un informe oficial desvela que Feijóo ocultó 400 millones de déficit en 2010 | Galicia | EL PAÍS
La Xunta de Galicia desplazó de forma irregular 411 millones en facturas
mal contabilizadas del ejercicio 2010 al 2011. Así lo demuestra una
auditoría realizada por el Consello de Contas pendiente de aprobación
por el pleno de este organismo, a la que ha tenido acceso EL PAÍS.
Gracias a esta fórmula, la Xunta logró cumplir con el techo de gasto al
reducir en siete décimas el déficit presentado al Ministerio de Hacienda
que entonces presidía la socialista Elena Salgado.
Según desvela el informe instruido por un exconselleiro de Economía de
Fraga, José Antonio Orza, solo el Servicio Galego de Saude invirtió
188,20 millones de euros como “gasto no contabilizado” en 2010 que
trasladó irregularmente a los presupuestos de 2011. A ello se suma un
análisis aleatorio sobre una importante bolsa de gasto en varias
consellerías que reveló que la mayoría de los pagos se imputaron
erróneamente de un año a otro, lo que arroja un aplazamiento de gasto de
223 millones. En el resto de departamentos del Ejecutivo de Feijóo, el
Consello de Contas también destapó prácticas dudosas. Se da la
circunstancia de que la responsable de las cuentas de la Xunta en aquel
momento es la actual secretaria de Estado de Presupuestos del Gobierno
central, Marta Fernández Currás, fichada por el ministro Cristóbal
Montoro poco después de acceder al cargo.
De los 265,7 millones de obligaciones de gasto trasladadas en 2010 a las
cuentas de 2011 por ocho departamentos del Gobierno gallego, el 83,95%
(223 millones de euros) se cambiaron de ejercicio de un modo anómalo. El
cálculo es una estimación que parte del trabajo de los auditores
después de que estos analizasen una a una facturas por importe de 111,3
millones de euros emitidas por consejerías y otros organismos oficiales.
En ese exhaustivo repaso el órgano de control de las cuentas de la
Xunta detectó 93,4 millones mal computados. El trabajo de campo de los
auditores dispuso de una muestra inusitadamente elevada, tras analizar
el 41,88% de las obligaciones imputadas en 2010 al ejercicio contable
siguiente.
En aquella anualidad —y en las posteriores— Feijóo siempre presumió de
que la Xunta bajo su mandato entró en el selecto y reducido grupo de
comunidades que hicieron los deberes cumpliendo el objetivo de déficit.
El techo marcado por el Gobierno central, del 2,4%, no se llegó a rozar
en Galicia por tres centésimas (2,37%), y la autonomía resultó la quinta
que mejor cumplió con el rigor presupuestario. Semejante aval sirvió al
presidente gallego para sacar pecho e inaugurar el mantra que le ha
acompañado hasta el fin de la legislatura. La Xunta “ hace más con
menos” y Galicia es “una comunidad solvente”.
Sin embargo, de la información de Contas se deduce que los números
presentados al ministerio deberían haber sido muy distintos. Los 411
millones que se trasladaron al ejercicio posterior (y se fueron pagando a
costa de una menor ejecución presupuestaria) obraron el milagro de
evitar que el gasto se disparase siete décimas, hasta el 3,09%. Sin esos
apaños contables, la realidad habría sido radicalmente opuesta, Galicia
ocuparía el puesto número 11, entre Aragón y La Rioja, en el ranking
nacional y habría sido la séptima en incumplir el techo de gasto. Todo
ello, como indica el Consello de Contas, gracias a que se ampararon
desplazamientos de obligaciones “sin que exista razón de orden
económico, contable o presupuestaria que lo justifique”, y fuera de los
supuestos en que legalmente se pueden aplazar. De ahí que el documento
deslice gran preocupación por la disciplina interna aplicada en el
gasto.
El informe también alerta de otra circunstancia: las facturas que se
traspasan se convierten en una bola de nieve cada vez más peligrosa que
navega de presupuesto en presupuesto y que en algún momento corre el
riesgo de estallar. Eso explicaría la premura con que la Xunta está
cerrando sus presupuestos, hasta el punto de que en 2011 se agotó en
septiembre.
Como ejemplo está la práctica del Servicio Galego de Saúde, que amplió
el crédito en 2010 para financiar la farmacia o el personal. “El recurso
a este mecanismo, reiterado a lo largo de los años, deriva en buena
medida de la insuficiencia estructural de los créditos iniciales para
dar cobertura a las obligaciones de cada ejercicio, y no incentiva a los
gestores para contar con presupuestos realistas”, apunta el informe de
Contas, plagado de reproches.
“Estamos ante supuestos de gasto que debieron reconocerse en el
ejercicio y respecto de los que procederían los ajustes necesarios tanto
en la contabilidad presupuestaria como patrimonial. La práctica
totalidad del gasto desplazado que resulta de la revisión responde a
este supuesto”, subraya la auditoría. Los reparos a la contabilidad del
Ejecutivo de Feijóo no se paran ahí y el organismo de control avisa:
“Cabe advertir que resultan preocupantes las carencias del control
interno en el seguimiento y la validación del gasto desplazado, que no
facilitan una cuantificación fiable del mismo [...]igualmente resulta
preciso prestar atención a la dinámica creciente de las imputaciones de
gasto de años anteriores, que se incrementan en este ejercicio [2010]y
que pueden acabar distorsionando ese resultado presupuestario y también
porque, en cualquier caso, afectan negativamente a los presupuestos
futuros para atender a las necesidades previstas debido a las cargas
arrastradas de ejercicios anteriores”.
Por eso, tras analizar los números de 2010, el Consello de Contas a la
hora de certificar que Galicia ha cumplido el objetivo de déficit del
2,4% añade la siguiente coletilla: “Con las necesarias reservas de los
posibles ajustes que puedan resultar de este informe”.
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