Deudas, Deficits y Teoría Monetaria Moderna. Entrevista Bill Mitchell
Winston Gee: Gracias por estar con nosotros, profesor Mitchell. Quería
hablar con usted de la Teoría Monetaria Moderna (TMM), que usted ha
contribuido de manera destacada a desarrollar, y su importancia en
relación con los actuales debates sobre las finanzas públicas. Se que
usted es un crítico mordaz del discurso económico dominante. Por
ejemplo, hace poco escribió en su blog que: “la prensa económica esta
absorvida por los temas financieros -demasiada deuda pública; techo de
la deuda; sostenibilidad fiscal, riesgo de la deuda soberana y otros
asuntos que realmente no abordan los puntos fundamentes pero que están
en la palestra”. Podría decirnos: ¿Por qué la TMM resta importancia a
estos asuntos?
BM: La percepción más equivocada es creer que la TMM de alguna manera
prescribe un nuevo régimen ideal que habría que establecer. La verdad es
que la MTT se limita a describir el sistema en el que viven la mayoría
de los países del mundo desde 1971, cuando bajo la administración del
Presidente Richard Nixon se suspendió la convertibilidad del dólar en
oro. En aquel momento, el sistema de tipos de cambio fijos –por el que
todos los países habían acordado fijar sus propias divisas en relación
con el dólar (USD), que a su vez la fijaba en relación con el patrón
oro- fue abandonado. Desde entonces estamos viviendo en lo que se llama
un sistema monetario fiduciario.
En un sistema monetario fiduciario, la moneda es legal por las medidas
legislativas que la hacen justamente moneda de curso legal. La moneda en
sí no tiene un valor intrínseco. Lo que le da valor, y por lo tanto nos
permite utilizarla tal y como dice el gobierno, es el hecho de que el
gobierno impone las obligaciones de pagar impuestos en esa moneda. No
hay posibilidad de elegir. Si vives en EEUU tienes que pagar los
impuestos con dólares estadounidenses. Así es que la demanda por esa
moneda, que de otra manera sería papel sin valor, está dada porque
todas las obligaciones de pagar impuestos tienen que ser en esa moneda. Tomando
esto en consideración, uno se da cuenta inmediatamente que el gobierno
nacional
monopoliza la emisión de esa moneda. Significa que al
gobierno nacional, en ese sistema, nunca le puede faltar esa moneda,
nunca puede quedarse sin dinero. No necesita, que usted ni yo le
prestemos dinero. Esa es la primera premisa de la Teoría Monetaria
Moderna: los gobiernos no tienen restricciones a la hora de gastar
porque necesiten aumentar sus ingresos.
Si uno extiende un poco esa lógica, se podría preguntar: “Entonces,
¿acaso no pagamos impuestos y compramos bonos para que el gobierno pueda
hacer gastos?” En realidad, primero tendría uno que preguntarse: “¿De
dónde obtengo el dinero para pagar los impuestos y comprar bonos?”. La
respuesta es que no podemos obtener la moneda hasta que el gobierno
procede a gastarla. El gastaro público es la ejecución primaria en
un sistema de moneda fiduciario. Recaudar impuestos y tomar empréstitos
son actos subsiguientes. En efecto, el gobierno sólo recauda impuestos
sobre lo que ya ha gastado, y sólo está tomando de vuelta en préstamo
dinero que ya había previamente gastado. Una vez que uno sigue esta
lógica, se dará cuenta que la mayor parte de las propuestas que ocupan
los espacios de debate en el mundo se basan en premisas falsas.
Otra premisa básica de la TMM es que ahora vivimos en un mundo de tipos
de cambio flotantes, de modo que todos los desequilibrios en los
mercados de divisas se resuelven mediante el precio fluctuante de la
moneda. Significa que los instrumentos de la política doméstica – el
banco central y la política fiscal – son libres de perseguir de política
doméstica a sabiendas que el tipo cambio resolverá los desequilibrios
monetarios que surgen de los déficit o superávit comerciales , etc...
WG: Quiero tocar algunos puntos. El primero es la premisa básica de la
TMM de que los gobiernos no tienen recaudar impuestos o endeudarse antes
de efectuar gastos. Dado el reciente clamor sobre la reducción de la
calificación crediticia , uno podría preguntarse: si eso fuese verdad,
¿por qué los gobiernos continúan emitiendo deuda, y se preocupan de la
disciplina de los mercados de bonos y de las agencías de evaluación?
BM: Efectivamente, es una pregunta interesante y una que confunde a la
gente que trata de entender la TMM. En el llamado sistema de Bretton
Woods,- el sistema de tipo de cambio fijo que prevaleció después de la
II G.M. hasta 1971 – los gobiernos tenían restricciones de ingresos,
porque el banco central podía permitir una cierta cantidad de dinero en
la economía de acuerdo a la posesión de oro y el valor de moneda. De
modo que si el gobierno quería gastar más, tenía que asegurarse que
pedía prestado dinero de otro dentro de la economía, de modo que la
oferta global de dinero fuese constante. En ese tipo de sistema, el
gobierno tenía previamente que recaudar impuestos o endeudarse, para
poder gastar. Este tipo de razonamiento se deslizó dentro del sistema
monetario moderno, pero ya no es aplicable porque utilizamos la moneda
fiduciaria en lugar de monedas convertibles.
Pero hay más. Unas explicaciones defienden que los economistas no han
tomado en cuenta las implicaciones de un sistema de moneda fiduciaria.
Yo no lo creo, porque las personas no son tontas. Creo que hay que
indagar más profundamente el por qué de este comportamiento relacionado
con el patrón oro en un sistema donde no necesitamos este tipo de
actitudes.
Si uno investiga la historia, y lee el debate en los documentos
gubernamentales, lo que deduce es una solida indicación de que los
gobiernos han combinado arreglos institucionales, tales como la emisión
de deuda, con ciertas prácticas de contabilidad para que pareciera como
si la deuda realmente estuvieran financiando los gastos gubernamentales.
Estos arreglos institucionales se reforzaron en los ’70 y ’80 porque la
ortodoxia económica sabía que limitarían la capacidad de gasto de los
gobiernos. La creencia ortodoxa es que los impuestos distorsionan los
incentivos individuales, que el endeudamiento de los gobiernos sube los
tipos de interes y afectan la inversión privada, y que el gasto público
termina por generar hiperinflación.
WG: ¿Es todo ideología o también falta de comprensión de cómo funciona el sistema monetario moderno?
BM: Ciertamente los economistas ortodoxos no comprenden de verdad cómo
funciona el sistema monetario moderno. En los textos encontrarás un
capítulo sobre el papel del banco central, que describirá como su
función principal es controlar la oferta monetaria a través de
operaciones en el mercado abierto, es decir comprando y vendiendo bonos
gubernamentales para regular la demanda de dinero en relación con la
oferta. A través de este proceso – así nos dicen – el banco central es
capaz de influir sobre la tasa de interés.
Esta explicación de los manuales es erronea. Los bancos centrales no
pueden controlar la oferta de dinero. Y no muchos bancos centrales,
después de mediados de los ’80, tienen alguna credibilidad a la hora de
su capacidad de determinar la masa monetaria. Se dieron cuenta que los
bancos centrales solo pueden controlar los tipos de interés, no la
oferta de dinero. Después de darse cuenta de eso, la política monetaria
se limitó a la fijación de un tipo de interés a corto plazo a través
del manejo de la liquidez dia a día en los mercados a muy corto plazo.
Cada banco comercial tiene una cuenta con el banco central - una cuenta
de reserva – y estas cuentas de reserva se usan diariamente para
asegurar que los cheques que firmamos se hagan efectivos cada día.
Normalmente, las reservas no ganan intereses en el banco central, de
modo que si el volumen de reserva excede lo que cada banco crea que sea
necesario diariamente, el banco se encuentra con un dinero no
productivo, muerto. En algunos países esto no es cierto, pero en países
como Australia, donde el banco central siempre ha pagado intereses sobre
las reservas diarias, esta tasa de interés es menor que la que se
obtiene comercialmente.
En EEUU y Japón por ejemplo, históricamente ha
habido un retorno nulo sobre estas reservas. De modo que los bancos
tratarán de prestar reservas en exceso a otros bancos que puedan
necesitarlas. La competencia en este llamado mercado interbancario,
presiona hacia abajo las tasa de interés, porque los bancos tratarán de
obtener cualquier retorno sobre las reservas en lugar de cero. Si el
banco central permite que el proceso continue, perderá el control de la
política monetaria.
La forma en que el banco central puede mantener el control de la tasa de
interés que se fije como objetivo es manejando la liquidez en estas
reservas. De modo que si el banco central percibe que los bancos
consideran que sus reservas son excesivas, entonces drena estas reservas
fuera del sistema mediante la oferta de un activo con intereses en
forma de bono gubernamental. El papel de los bonos gubernamentales es,
por lo tanto, la de proveer al banco central de la capacidad para
asegurar que no haya presión competitiva sobre el objetivo fijado para
la tasa de interés. Es evidente que la función de los bonos
gubernamentales es otra en lugar de prestar dinero gubernamental.
WG: Se escucha a muchos políticos hablar de “reducir la deuda pública”. ¿Que piensas de este estribillo?
La verdad histórica es que los gobiernos nacionales muy raramente agotan
su stock global de deuda. Un instrumento de deuda es un compromiso del
gobierno nacional de pagar el principal de un capital en un plazo
determinado de tiempo y mientras tanto pagar un rendimiento o interés
sobre ese capital adeudado. De modo que los gobiernos pagan la deuda en
ese contexto, pero en un sentido macroeconómico, los gobiernos no
amortizan el stock de su deuda pública.
Hay pocos ejemplos en los cuales los gobiernos reducen su stock de
deuda como ocurrió en Australia entre 1997 y 2007. El gobierno
conservador en aquel momento se enamoró de esta idea neoliberal de
deshacerse de su provisión de deuda pendiente, de modo que comenzó
aamasar grandes superávits presupuestarios y pagaba la deuda. Tras cinco
años, el mercado de bonos del tesoro disminuyó tanto, es decir había
tal infima cantidad de deuda pública en el sistema, que los grandes
bancos inversores comenzaron a protestar porque dependían de la deuda
gubernamental como un activo libre de riesgo sobre el cual referir otros
riesgos. Curiosamente, el gobierno federal australiano acordó que
aunque continuase su politica de superavit presupuestario, continuaría
emitiendo deuda en cierta cantidad para asegurar que el sector
financiero tuviera sus activos libres de riesgo. Así es que mientras el
Wall Street Journal hace editoriales condenando la funesta deuda, la
realidad es que el sector financiero la necesita muchísimo. Es un
ejemplo muy ilustrativo de la función de la deuda en estos tiempos.
En la TMM vemos a la deuda pública como riqueza privada y los pagos de
intereses como un ingreso privado. La deuda pública activa es solamente
una expresión de
los déficits presupuestarios acumulados en el pasado.
Estos déficits presupuestarios han añadido activos financieros al sector
privado, suscitando demanda de bienes y servicios que nos ha permitido
mantener el crecimiento de la renta.
Y ese crecimiento de la renta nos
ha permitido ahorrar y acumular activos financieros a una tasa mucho
mayor que si hubiéramos prescindido de los déficits.
La única preocupación que una persona progresista pudiera albergar en
relación a la deuda pública sería por consideraciones de equidad sobre
quien posee la deuda y si hay una provisión equitativa de la renta
privada que surge de los déficits. Eso habría que debatirlo, pero no hay
razón para obsesionarnos con el nivel alto de la deuda pública. Un
gobierno (con soberania monetaria) siempre puede pagar su deuda, nunca
puede quebrar. No hay duda alguna de que hará frente a la obligación de
su deuda. No hay riesgo. Es mas, la deuda provee a las empresas,
hogares, y a otros en el sector privado, de un medio para depositar sus
ahorros sin riesgos.
WG: En pocas palabras: “¿cuándo deben los gobiernos tener superávits presupuestarios?”.
BM: Ciertos resultados presupuestarios nunca deben ser un objetivo
político. Los objetivos del gobierno son alcanzar metas reales. Es decir
una tasa de crecimiento sostenible combinada con el pleno empleo.
¿Por qué necesitamos a los gobiernos? Porque pueden hacer cosas para
mejorar nuestro bienestar que no podemos hacer individualmente. En ese
contexto es evidente que la política pública debe tener prioritariamente
como objetivos que se eliminen la pobreza, que los sistemas públicos de
salud y educación sean de primera categoría, que los menos favorecidos
mejoren su situación, etc.
Desde un punto de vista macroeconómico, los gastos y decisiones
relacionados con los impuestos, debe manejarse de tal forma que los
gastos totales en la economía sean suficiente para producir los niveles
de producción real en concordancia con la fuerza laboral. Esta es la
meta y los presupuestos deben servir a ese objetivo.
No quiero decir con ello que los déficits presupuestarios no sean
importantes. La cuestión fundamental que los principales inspiradores
de la TMM hemos planteado (yo mismo, Randall Wray o Warren Mosler) es
que el peligro que implican los déficits presupuestarios no es la
insolvencia sino la inflación. Al decir esto subrayamos que la inflación
es un riesgo implicito en cualquier tipo de sobregasto, sea de
inversión, consumo, exportación, o de gasto público. Cualquier
componente de la demanda agregada puede empujar a la economía al punto
de que se produjese inflación. No siempre hay que culpar a los gastos
excesivos del gobierno.
Queremos enfatizar que los déficits presupuestarios pueden ser excesivos
o deficientes. Los déficits pueden ser muy grandes o pequeños y el
deber del gobierno es asegurar que se ajusten para que se pueda emplear
toda la capacidad productiva disponible.
WG: ¿Cómo difiere esto del paradigma dominante neokeynesiano?
BM: El paradigma neokeynesiano se basa en una serie de premisas falsas
que afecta a las recetas políticas. Premisa falsa Nº.1: el gobierno
tiene que endeudarse para financiar sus gastos. Premisa falsa Nº.2: en
cualquier momento existe una oferta de ahorros fija disponible. Falsa
premisa Nº.3: el gobierno al tomar en préstamo esa oferta fija de
ahorros, le niegue la posibilidad al sector privado de tomar en
préstamos esos fondos, y la competencia por esos fondos hacer aumentar
las tasas de interés.
La TMM dice lo siguiente:
No hay un fondo finito de ahorros en la
economía. El ahorro es una función de la renta nacional.Cuando crece la
renta nacional aumentan los ahorros. De modo que si el gasto público
estimula la actividad económica, entonces el PIB, la renta nacional y el
ahorro crecerán simultáneamente. Esto con respecto al primer punto.
En relación al segundo punto, el credito al sector privado no depende de
una oferta fija de ahorro. El concepto de banco en el modelo
neokeyseniano es que el banco está sentado, esperando a que los
depositantes le traigan sus ahorros, y solamente cuando el banco tenga
esos depósitos es cuando puede comenzar a prestar. En otras palabras, la
concepción neokeyseniana es que los bancos están limitados por sus
reservas existentes. Sin embargo en realidad los bancos siempre tienen
la capacidad de crear préstamos para clientes con crédito porque siempre
pueden adquirir más reservas. Los bancos pueden adquirir reservas de
numerosas fuentes, pero al final saben que pueden cubrir sus reservas
tomando préstamo del banco central. Así es que la concepción de cómo
funciona un banco en la TMM es muy diferente del tratamiento estlilizado
que le da la económia neokeynesiana.
El tercer punto trata de lo que ocurre cuando el gobierno tiene un
déficit presupuestario.Lo que ocurren en el mercado de dinero es lo
siguiente: el gobierno de EEUU compra algo del sector privado. Paga al
empresario, quien a su vez paga a los trabajadores. Toda una serie de
transacciones se suceden tras la adquisición gubernamental inicial.
Todas esas transacciones pasan por el sistema y a la larga se sitúan en
las reservas de los bancos cada día. Típicamente, --(aunque no ahora
porque nos encontramos en una situación extraordinaria en la que el
banco central paga intereses sobre las reservas) – esas reservas
sencillamente estarían en los bancos y no ganarían intereses. Así es que
típicamente, como expliqué antes, los bancos tratan de desembarazarse
de esas reservas, presionando a la baja la tasa de interés en el mercado
interbancario en este proceso. Lo que se deduce de ello es que los
déficits presupuestarios, independiente de cualquier operación
monetaria, hacen que las tasas de interés bajen y no que suban. Esto es
lo totalmente opuesto a lo que defienden los economistas ortodoxos, y se
confirma por la presente combinación de tasas de interés muy bajas en
presencia de déficits presupuestarios muy grandes.
Bill Mitchell es profesor de económica y director del Centro para el
Pleno Empleo y la Equidad en la Universidad de Newcastle, Australia.
La
entrevista tuvo lugar el 15 de agosto 2011 y fue publicada en la Harvard
International Review.
--------
Recalcamos éstas dos citas:
Tomando esto en consideración,
uno se da cuenta inmediatamente que el gobierno nacional
monopoliza la
emisión de esa moneda. Significa que al gobierno nacional, en ese
sistema, nunca le puede faltar esa moneda, nunca puede quedarse sin
dinero. No necesita, que usted ni yo le prestemos dinero. Esa es la
primera premisa de la Teoría Monetaria Moderna: los gobiernos no tienen
restricciones a la hora de gastar porque necesiten aumentar sus
ingresos.
“¿De dónde obtengo el dinero para pagar los impuestos y comprar bonos?”.
La respuesta es que no podemos obtener la moneda hasta que el gobierno
procede a gastarla.
Resumiendo el Bobierno tiene el monopolio de la moneda, bueno ahora el
bobierno de la UE and BCE, así que empepitados, funcionarios, peperos y
socialistos, que nos dejen de tocar los huevos a los liberales, nosotros
no tenemos culpa de que haya cabrones en la televisión que digan que
toman medidas liberales, pues nunca pueden ser liberales cuando el que
maneja el cotarro es el Estado, apoyando a sus amiguitos, el que
ustedes, no vivan en democracia y no puedan controlar a sus bobiernos,
no es un problema liberal, sino de control, así que sigan peleándose
para poner a su cabecilla en estos sistemas bananeros(fascistas), pero que a
los liberales nos dejen de tocar los webs, please
No hay comentarios:
Publicar un comentario