El número de denuncias de falsos atracos y robos en viviendas y
vehículos aumenta un 66,67%. Las aseguradoras detectan una media de tres
intentos de estafa cada día sólo en Madrid
MADRID- Ya se sabe que la necesidad agudiza el ingenio y, por tanto,
también la capacidad de invención. Pero lejos de mentir o inventar por
pura necesidad, mucha gente se agarra a la crisis para intentar cambiar
de móvil, de televisión o, incluso, de coche, gratis total. Estafar al
seguro de hogar o del vehículo para que nos cubra esa pequeña rozadura
provocada al aparcar es una picaresca tan antigua como las propias
pólizas de seguros, pero el año pasado este tipo de engaños se
multiplicaron por miles. En 2011 crecieron un 66,67% las simulaciones de
delito en la Comunidad, según la Memoria de la Fiscalía. El dato es un
fiel reflejo de lo que está pasando en la calle. No es lo mismo
necesidad que echarle morro. La «desesperación» de gente hace, por
ejemplo, que «casualmente el 90 por ciento de los robos a móviles que se
producen en la región sean smartphones de última generación», según
señala un empleado de una reconocida empresa de seguros.
Curiosamente también es en verano cuando aumentan los robos a viviendas.
Es lógico teniendo en cuenta que es la época del año que más viviendas
vacías hay, pero también es, según las aseguradoras, cuando «más se
animan» los defraudadores. «Hay gente a la que le han robado en verano
los últimos cuatro años de forma consecutiva. Es muy sospechoso, pero
nosotros tenemos que pagar hasta que no se demuestre que es mentira»,
explica el experto.
Investigaciones policiales
La
simulación de delito es un hecho delictivo que aflora por investigación
policial. «La gente se fía de que al vecino o a algún familiar le ha
salido bien y se acaba metiendo en líos», explica un comisario de
Madrid, que no quiere «desvelar» los nuevos trucos de la gente por «no
dar ideas» a quienes tienen pensado denunciar un falso robo. «La
denuncia del robo con violencia se investiga y, si se observa que algo
no sigue los parámetros normales, suele ser una denuncia falsa», añade.
En estos casos, el comisario explica que se piden más datos a los
denunciantes y es muy fácil que enseguida «entren en contradicciones» o
que acaben confesando la mentira si se les dice, por ejemplo, que hay
cámaras de seguridad en ese tramo de la calle donde supuestamente fueron
atracados. Entonces, al individuo se le imputa simulación de delito.
«Lo importante es advertir a los ciudadanos de que no hagan caso de esos
malos consejos que les invitan a denunciar algo falso. Que una vez haya
“colado” no significa que vaya a funcionar siempre», advierte el
comisario, que insiste en que investigar un delito que no ha existido es
una pérdida de tiempo y de medios gravísima para la Policía.
La práctica se extiende por toda la región. En Móstoles, por ejemplo,
uno de los grandes municipios de la región, la simulación de delito
creció nada menos que un 223,08 por ciento sólo en el primer trimestre
del año, con respecto al mismo periodo del año anterior, según fuentes
policiales. Y sólo este año ya se han practicado en la localidad 42
detenciones por este tema. En otro de los muncipios más poblados de la
región, Torrejón de Ardoz, hubo 47 personas detenidas por simulación de
delito, según el último Balance de Seguridad.
Destacan los delitos contra el patrimonio y el orden socioeconómico y
los robos con violencia e intimidación falsos. Así, los denunciantes
cobran la indemnización de los seguros de hogar. Móviles, ordenadores
portátiles, videoconsolas y otros objetos de valor son los más «robados»
cuando el supuesto ladrón accede a las viviendas. Además, cuando la
compañía de seguros está por medio, el individuo también incurriría en
un delito de estafa. Y es que las aseguradoras detectan nada menos que
una media de tres intentos de estafa diarios. «Cuando descubrimos el
fraude, los estafadores suelen desistir porque les dan argumentos que
desmontan su historia. No les compensa ir a juicio», explica Juan Ángel
López Rouco, presidente de la Asociación Española de Peritos de Seguros.
«Desgraciadamente, el fraude siempre va por delante de los medios de
prevención, porque no es raro el individuo que, tras estafar a una
aseguradora, se va a hacer una póliza nueva con otra». El presidente
insiste en que ellos sólo detectan el fraude y que, en ese caso, si se
trata de una estafa importante y el hecho es dudoso, se da parte a la
Policía o la Guardia Civil para que investiguen. «Cuando el perito duda,
suele ser una historia inventada», sentencia.
Forenses del engaño
Los
peritos son algo así como el médico forense ante un cadáver. Son
capaces de descubrir cuándo hay estafa y, por eso, no están bien vistos
para quienes intentan «colar» a una aseguradora un robo que no ha
existido. Menos aún cuando ya les han subido la póliza al haber sido
robados en varias ocasiones. De hecho, otra cifra alarmante arrojada por
la Fiscalía es el aumento del 400% del delito de amenazas y coacciones a
peritos que realizan los partes de accidentes.
La crisis dispara la simulación de delitos
la picaresca hispanistaní..
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