20121106

Madrid Arena: vuelven los clásicos: la culpa es del muerto

Es increíble, el esperpento de hispanistán en todo su esplendor, faltan palabras para describir lo que siento al leer sólo el primer párrafo.. compadezco al iluso que aún crea que éste teatrillo de país aún tiene remedio.. los problemas son muy profundos y afectan todos los niveles, pero siguiendo las noticias día a día no aparece ni una brisa de esperanza.. no hay esperanza.. el mejor consejo y lo que hayan viajado un poco lo pueden confirmar: hagan la maleta.. cualquier país civilizado está a años-luz de un país que se gana a pulso, día a día, estar a la cola en todo..

Como en el accidente del Metro de Valencia, ahora resulta que por un "problema sociológico generacional y de estructura familiar", la culpa es del muerto.. supongo que todos los jóvenes que fueron a la celebración estarán muy contentos porque les han hecho un buen diagnóstico.. y a partir del diagnóstico ya se puede empezara atajar el problema..

El "problema sociológico generacional" empieza por el vergonzante paro juvenil de hispanistán (la culpa debe ser de los padres o de los jóvenes, aún cuando se cierran fábricas todos los días), empieza por unos hinchados precios inmobiliarios (hinchados con la connivencia de todos los poderes) que impiden montar una familia o montar un negocio (sólo pagar un alquiler o las cuotas de autónomo, sin ingresos, ya es impensable), y por el fantástico entramado de leyes, sin parangón en ningún otro país, que permite estar a merced del cacique de turno (inseguridad jurídica manifiesta, a todos los niveles)..

es en esas condiciones que hay un "problema sociológico generacional", claro: los que mandan ya están apoltronados y con su buen sueldo y dietas y su buena jubilación, y así es muy fácil hacer diagnósticos y arreglar el mundo (arreglar es un decir, para ellos ya está bien) mirando los toros desde la barrera.. decíamos: la culpa es del muerto..


La culpa es de los padres (o de las hijas)

Cinco días después de la tragedia en el Madrid Arena, el fiscal general del Estado, Eduardo Torres-Dulce, se ha pronunciado. No ha hablado de la falta de licencia, ni de la responsabilidad del Ayuntamiento en la gestión de un recinto que es suyo, ni de la posible negligencia criminal del organizador, ni de ese informe de técnicos del Ayuntamiento de hace dos años que alertaba sobre graves fallos de seguridad en esta joyita del Madrid olímpico. No. Torres Dulce ha preferido tirar balones fuera y criticar las macrofiestas: "Todo un problema sociológico generacional y de estructura familiar que hay que atender".
Escuchando al fiscal, nadie diría que las cuatro jóvenes murieron por aplastamiento: por un más que probable fallo de seguridad, de supervisión o de organización. No fue culpa del ocio nocturno, sino de una serie de negligencias que bien podrían haber ocurrido en cualquier otra concentración masiva de personas: en el fútbol o en las Jornadas Mundiales de la Juventud del Papa. ¿O es que es ésta la primera generación de jóvenes en la historia de España que sale de copas hasta la madrugada y escucha música que no le gusta a sus padres?
¿Por qué razón el mismo fiscal general del Estado que al día siguiente del 25S había movilizado a todas sus unidades contra los manifestantes está hoy dedicado a la sociología de bar sobre los jóvenes? La operación de distracción parece obvia: Ana y en Botella.

No hay comentarios: