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Areces y Marea

Areces y Marea
La Nueva España, 25/1/13

Alberto Menéndez Los dirigentes regionales del PSOE deberían explicar qué razones de peso justificaron la inclusión del ex presidente del Principado Vicente Álvarez Areces en la lista al Senado en las elecciones generales de noviembre de 2011; una aclaración muy pertinente, ya que resulta muy difícil de entender que la ejecutiva de la Federación Socialista Asturiana diera el visto bueno a su continuidad en la primera línea política después de que se destapase el «caso Marea», la supuesta trama corrupta en la que están implicados varios cargos de la Administración del Principado, entre ellos el que fuera consejero de Educación, José Luis Iglesias Riopedre, una de las personas de la máxima confianza de Areces durante bastantes años.


El PSOE asturiano se equivocó gravemente al dar continuidad a la carrera política de Álvarez Areces, ahora con un escaño en la Cámara alta. Con su actitud, la dirección de los socialistas de la región pretendió dar carpetazo a cualquier posible responsabilidad del ex presidente del Principado en el mayor escándalo de corrupción habido en la comunidad autónoma. Actuaron como si nada hubiera pasado, cuando lo cierto, se mire como se mire, es que (supiera o no supiera lo que estaba pasando) el máximo responsable político de lo sucedido era y sigue siendo el que entonces era presidente del Principado, es decir, Vicente Álvarez Areces.


Es cierto que Areces no repitió como candidato a la Presidencia del Principado y que, quizás, una de las razones que aconsejaron su descarte fuera precisamente el dudoso comportamiento de alguno de sus altos cargos. Pero no basta. Si los partidos, en este caso el PSOE, quieren realmente abordar en profundidad el problema de la corrupción deben olvidarse de los paños calientes y ser los primeros en revelar lo que saben o lo que sospechan, con nombres y apellidos; deben ser los más interesados en investigar, pero para aclarar, no para ocultar, que es lo que siempre han hecho; deben, en definitiva, anteponer los intereses generales a los particulares.


El «caso Marea» salpicó a todo un Gobierno, con más de una consejería afectada. Sin embargo, sólo se le pasó factura política pública al ex titular de Educación Iglesias Riopedre. ¿Qué es, que la principal imputada, Marta Renedo, no tenía superiores? ¿Y si se destapase alguna irregularidad más? ¿Quién saldría peor parado? El PSOE debería recapacitar.

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