La relación cotizantes-jubilados cae al nivel de hace diez años
Por cada pensionista en Galicia hay 1,2 trabajadores, por dos en España
El desmoronamiento del mercado laboral es tan intenso que se ha convertido, de lejos, en la principal fuente de desequilibrio de las cuentas públicas. La tasa de cobertura de desempleo es cada vez más baja, pero el creciente número de parados está agrietando otro de los pilares del Estado de bienestar: la Seguridad Social. En Galicia apenas hay 1,26 cotizantes por cada jubilado. Una proporción que en el resto del Estado es de dos a uno. La crisis ha devuelto la relación entre los que aportan al sistema y los que se benefician de él al nivel de hace diez años.
¿Por qué es mayor el desequilibrio gallego?
El desmoronamiento del mercado laboral es tan intenso que se ha convertido, de lejos, en la principal fuente de desequilibrio de las cuentas públicas. La tasa de cobertura de desempleo es cada vez más baja, pero el creciente número de parados está agrietando otro de los pilares del Estado de bienestar: la Seguridad Social. En Galicia apenas hay 1,26 cotizantes por cada jubilado. Una proporción que en el resto del Estado es de dos a uno. La crisis ha devuelto la relación entre los que aportan al sistema y los que se benefician de él al nivel de hace diez años.
¿Por qué es mayor el desequilibrio gallego?
Por
su galopante envejecimiento poblacional. Un factor que hace a la
comunidad mucho más dependiente de la caja única de la Seguridad Social,
un vínculo que está acentuando la crisis. En Galicia, según los últimos
datos de Estatística, hay 256 municipios, el 81 % del total, donde las
rentas que generan los hogares apenas cubren el 85 % del gasto en
prestaciones. Es decir, estamos en un territorio más dependiente de la
hucha de la Seguridad Social que del dinamismo económico.
¿Cuáles son las perspectivas?
¿Cuáles son las perspectivas?
Muy
poco alentadoras. El creciente desequilibrio entre quienes contribuyen a
financiar el sistema y quienes viven de una pensión no solo está
acentuado por el desempleo que genera la crisis. Según el INE, cada día
emigran al extranjero 25 residentes y 20.500 ciudadanos se trasladaron
el último año a otra comunidad del Estado. Y A Coruña es la ciudad que
ha experimentado una mayor fuga de residentes.
¿Qué otros factores inciden en el desajuste?
¿Qué otros factores inciden en el desajuste?
Además
de la destrucción de ocupados, es decir, de cotizantes al sistema,
Galicia, en particular, y España, en general arrastran un problema
añadido. Las empresas pagan a los jóvenes entre un 40 y un 50 % menos
que el resto de la plantilla, tal y como consta en los datos de la
propia Seguridad Social. Esto afecta también a la caja. Quienes se
marchan del sistema como jubilados aportaban a las arcas en concepto de
cotizaciones mucho más que los nuevos contratados que los sustituyen. La
crisis está agravando todavía más este fenómeno. Hay poco trabajo, y
los escasos puestos que se ofertan tienen remuneraciones muy bajas, lo
que afecta a la base de cotización.
¿Cuáles son las consecuencias a corto plazo?
¿Cuáles son las consecuencias a corto plazo?
A
finales de septiembre, el Gobierno aprobó disponer, por primera vez, de
3.063 millones de euros del fondo de reserva de la Seguridad Social, la
denominada hucha de las pensiones, con el objetivo de cumplir con «una
serie de necesidades de tesorería», según explicó entonces Soraya Sáenz
de Santamaría. Pese a defender tras el verano que se actualizarían las
pensiones, el Ejecutivo de Rajoy ha cedido a las presiones de la UE y,
finalmente no revalorizará las jubilaciones en relación al coste de la
vida. Desde Bruselas y Berlín han insistido al Gobierno español, vía
Ministerio de Economía, en que debe poner fin al principio de elevar
cada año las prestaciones con arreglo a la inflación, principio que
consideran absurdo en una economía en franco retroceso.
¿Está en juego la sostenibilidad del sistema?
¿Está en juego la sostenibilidad del sistema?
Algunas
variables invitan a pensar que sí. Las proyecciones hechas hasta la
fecha muestran, por ejemplo, que el gasto en pensiones supondrá en el
2025 una cifra equivalente al 15 % del PIB. En el 2050 el peso oscilaría
entre el 20 y el 30 %. En la sostenibilidad del modelo no solo depende
del aumento del número de pensionistas respecto al de cotizantes, sino
del crecimiento de la inflación y de la pensión media.
¿Cuáles son las soluciones?
¿Cuáles son las soluciones?
Sobre
la mesa se han apuntado muchas alternativas. Entre ellas las hay poco
relevantes en términos cuantitativos dada la dimensión del problema,
como la reducción del gasto superfluo de la administración. Algunas de
las propuestas pasan por que la Seguridad Social no se alimente solo de
las cotizaciones y se incremente la fiscalidad a las rentas más altas
(en España es una de las más bajas de la OCDE). E incluso se ha
planteado un sistema mixto o de capitalización. Una alternativa, esta
última, a todas luces inviable con la actual crisis. Una generación no
puede asumir el coste de ahorrar para pagar su pensión futura mientras
abona las prestaciones de los actuales jubilados.
¿Qué otras alternativas hay encima de la mesa?
¿Qué otras alternativas hay encima de la mesa?
El
impacto demográfico puede mitigarse con el crecimiento económico, de
forma que se atraiga mano de obra cualificada. Pero eso pasa por un
cambio de modelo productivo. Y los recortes presupuestarios de las
Administraciones y la debilidad financiera de las empresas afectan a las
inversiones en innovación, lo que no permite trazar una estrategia a
medio plazo. Retrasar la edad de jubilación, desincentivar todavía más
las prejubilaciones, reducir la deuda pública y crear un fondo público
de capitalización son otras de las vías que están ahora encima de la
mesa. Algunas de ellas, como los adelgazamientos de plantilla, son un
alivio empresarial para el tiempo presente como consecuencia de la
crisis, pero suponen una hipoteca para el futuro.
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