20130402

Draghi, en contra de que los grandes depositantes sufraguen rescates bancarios

se están sorteando tortas y algunos tienen muchos números..



Draghi, en contra de que los grandes depositantes sufraguen rescates bancarios

El rescate de Chipre ha sacado a la luz los diferentes puntos de vista sobre la directiva en la que trabaja la Comisión Europea, el Consejo Europeo y el Parlamento Europeo para minimizar la utilización de dinero público en la recapitalización de entidades financieras. El Banco Central Europeo, por ejemplo, discrepa abiertamente sobre un tema clave: que los depositantes con más de 100.000 euros deban contribuir al rescate de una entidad fallida.

“El BCE considera que la base de depósitos de las instituciones de créditos es una fuente de financiación que debe ser reforzada. Para ello, el objetivo de la resolución del Artículo 26 (2)(e) [que excluye de las quitas a los depósitos inferiores a 100.000 euros] debe ser ampliado a todos los depósitos, tal y como se definen en el Artículo 1 de la Directiva 94/19/EC, sin el límite de 100.000 euros”, asegura el BCE en un documento que remitió a la Comisión el pasado 29 de noviembre para expresar su opinión sobre el proyecto de Directiva.

La posición de Draghi

Es decir el BCE quiere incluir a todos los depositantes bajo el paraguas protector que dispone la propuesta de la Comisión para incentivar a los clientes de los bancos a financiar a sus entidades vía depósitos. Según el borrador de la Directiva, todos los pasivos de una institución deberán asumir los costes de futuras reestructuraciones, excepto los depósitos asegurados (hasta 100.000 euros), los pasivos respaldados con garantías (como las cédulas hipotecarias) y los pasivos con un vencimiento residual de menos de un mes.
El pasado martes, el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, se opuso rotundamente a cualquier directiva que disponga que el Mecanismo Europeo de Estabilidad (MEDE) solo pueda entrar a rescatar una entidad una vez que los depositantes con más de 100.000 euros hayan sufrido quitas. Esto alineó los intereses del Gobierno español con los del BCE.

Sin embargo, el papel del BCE en este asunto es meramente consultivo y no tiene poder de veto ni de modificación de la Directiva, labor que corresponde en estos momentos al Parlamento Europeo y a la Comisión Europea. Sin embargo, el peso político del BCE y su influencia a la hora de marcar los tiempos en la resolución de esta crisis pueden ser utilizados por el Gobierno para defender su postura en Bruselas.

Aunque el debate sobre esta norma comenzó oficialmente en junio del año pasado, el rescate de Chipre, en el que los depositantes de más de 100.000 euros de dos entidades del país pueden sufrir quitas de hasta el 60%, lo ha vuelto a poner de actualidad. Especialmente después de que el presidente del Eurogrupo, Jeroen Dijsselbloem, asegurara el pasado día 25 en una entrevista concedida a Financial Times y a Reuters que Europa debe asumir un nuevo enfoque en las crisis bancarias. Y que ese enfoque debe obligar a los acreedores de los bancos (entre los que incluye a los depositantes no asegurados) a pagar los desmanes de sus gestores antes de que entre un solo euro de dinero público (vía Mecanismo Europeo de Estabilidad).

En estos momentos, el Parlamento Europeo y el Consejo están trabajando sobre un supuesto que mantenga la jerarquía tradicional a la hora de asumir pérdidas: primero los accionistas, seguidos de los inversores en productos híbridos (preferentes) y los bonistas junior. Hasta aquí, todo claro. El debate es si después de los bonistas junior hay que incluir a los bonistas senior y los depositantes no asegurados, en un mismo nivel, o si los depositantes asegurados deben situarse un escalón por encima (más protegidos) que los acreedores senior.

Yves Mersch, miembro del comité ejecutivo del BCE, explicaba la semana pasada en una entrevista con EXPANSIÓN sobre esta directiva que “los detalles sobre el reparto de la carga son, en última instancia, una decisión política”.

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