lo que no puede ser es que cobren x200 o x400.. nadie es tan productivo ni tan eficiente..
Ejecutivos narcisistas
Si juzgamos por lo que cobran, los altos directivos deben tener mucho
que ver en si las empresas tienen éxito o fracaso. Pero a muchos, en el
mundo académico, el de los negocios, en la prensa y en la política,
preocupa la posibilidad de que una remuneración elevada no responda al
valor del ejecutivo sino a su capacidad de influenciar en la
determinación de la misma—lo que se suele denominar un fallo de gobierno
corporativo. Un estudio reciente sugiere que un factor importante a la
hora determinar tanto los resultados de las empresas como la
remuneración de los directivos es el narcisismo de estos últimos. Y que
el narcisismo de los directivos se asocia a peores resultados
empresariales y remuneraciones más elevadas.
El trabajo de Charles Ham, Nicholas Seybert y Sean Wang de las escuelas
de negocios de la University of Maryland y de la University of North
Carolina at Chapel Hill http://papers.ssrn.com/sol3/papers.cfm?abstract_id=2144419
es una contribución a una literatura muy extensa que intenta relacionar
rasgos de la personalidad de directivos con su estilo de gestión, sus
decisiones y sus resultados. Por ejemplo, Malmendier and Tate (http://emlab.berkeley.edu/%7Eulrike/Papers/OCmergers_Final_JFEformat_20feb2008.pdf
Journal of Financial Economics, 2008), infieren el exceso de confianza
de los directivos del momento en el que ejercen las opciones: los que
tienen mayor confianza las ejercen más tarde porque confían que el mundo
les dará razón, tarde o temprano. Otros autores han estudiado la
frecuencia con la que los directivos usan los pronombres personales en
primera persona singular.
A los autores de este trabajo se les ha ocurrido medir el tamaño de la
firma del CEO y ponerlo en relación con decisiones de inversión y de
financiación, con los resultados de las empresa y con la remuneración
del mismo CEO. Dicho así parece una locura. Pero antes de llegar a una
conclusión, sigan leyendo.
La razón por la que los autores del estudio miden el tamaño de la firma
es que la literatura de psicología parece haber establecido una relación
entre el tamaño de la firma y un rasgo de la personalidad que denominan
narcisismo.
Los autores analizan los CEOs de las empresas que en 2011 pertenecían a
S&P 500 y miden la firma que aparece en la carta a los accionistas
que acompaña el informe anual o, en su ausencia, en la firma en el
informe de gobierno corporativo. La medida de la firma es lo que los
autores llaman el “área por letra”, es decir el área del rectángulo más
pequeño que contiene la firma dividida por el numero de letras en el
nombre del CEO. Si el CEO se llama William J. Doe, pero firma Bill Doe,
el denominador es 7, no 11. Si la firma no es legible y resulta por lo
tanto imposible determinar el denominador, la observación se descarta.
De esta forma obtienen medidas para un total de 379 empresas.
Una vez obtenida una medida del narcisismo de cada CEO, el primer paso
es estudiar la relación entre esta medida y las decisiones de inversión
de la empresa (inversiones, adquisiciones y dividendos). Inútil decir
que los autores consideran también una larga lista de otros factores que
pueden influenciar estas decisiones. Aún teniendo en cuenta estos otros
factores, sus resultados sugieren que los CEO narcisistas, los que
tienen firmas mayores, son más agresivos, ya que existe una relación
positiva entre el tamaño de la firma y la inversión y las adquisiciones y
una relación negativa entre el tamaño de la firma y la distribución de
las ganancias en dividendos. Ya que frecuentemente la inversión se
asocia a una elevada holgura financiera (reservas elevadas y
apalancamiento limitado), los autores analizan también la relación entre
tamaño de la firma e inversión en presencia de holgura financiera y
encuentran que en este caso la relación positiva se intensifica.
El paso siguiente es determinar si el narcisismo del CEO tiene un
impacto sobre la relación entre decisiones de inversión anormales y los
resultados futuros de la empresa. Los autores analizan las ventas
futuras de las empresas, tanto en niveles como en tasas de crecimiento.
Como es obvio las ventas son mayores cuando las inversiones son mayores y
cuando los CEOs son narcisistas (ya que los narcisistas invierten más).
Lo que es más importante es que el efecto positivo de una mayor
inversión se reduce cuando el CEO es narcisista. Según los autores esto
indica que los CEOs narcisistas no solo invierten más, sino que además
lo hacen hasta el punto de reducir el valor de la empresa.
El impacto del narcisismo de los CEOs sobre la rentabilidad de la
empresa es confirmado por la relación negativa entre el tamaño de la
firma y la rentabilidad económica (el ROA). Los autores indican también
que esperan “que el efecto perjudicial del narcisismo en el rendimiento
de la empresa sea mayor para las empresas con una mayor incertidumbre
operativa”. La verdad es que no se me ocurre porque debería ser así.
Pero, sea por la razón que sea, encuentran que la relación negativa
entre narcisismo y rentabilidad económica se intensifica para las
empresas que por su joven edad (primer decil), por su reducido tamaño
(primer decil) o por su elevado gasto en I+D (último decil) se
encuentran en las primeras etapas de su ciclo de vida.
¿Qué cabe esperar sobre la remuneración de un narcisista? Por un lado,
por la opinión tan buena que tiene de si mismo, un narcisista tenderá a
exigir una remuneración mayor. Por otro, en la medida en la que la
remuneración de un directivo depende de los resultados, el hecho que un
narcisista tiene en promedio peores resultados tiende a disminuir su
remuneración. El efecto neto, sin embargo, favorece a los narcisistas.
Tienen mayor remuneración en salario base, mayor remuneración en
acciones, mayor porcentaje de remuneración en acciones sobre
remuneración total y mayor remuneración total en relación al siguiente
empleado mejor pagado.
¿Simples curiosidades?
Como si de un propósito de año nuevo se tratara, el 1 de enero pasado
Tano Santos nos recordaba que correlación no es causalidad http://www.fedeablogs.net/economia/?p=27218
(como en el caso de la correlación entre el consumo de chocolate y el
numero de premios Nobel). Así que surge natural la pregunta de si los
hallazgos de este trabajo tienen alguna utilidad o si son simple
curiosidades.
Lo que está claro es que descartar estas asociaciones como simples
curiosidades no es tan fácil como en el caso de la asociación entre
consumo de chocolate y premios Nobel (presumiblemente una correlación
espuria que surge porque tanto el consumo de chocolate como el número de
premios Nobel dependen de la renta). Tampoco creo que se puede
descartar como se descartan como simple curiosidades el Super Bowl
Indicator http://www.snopes.com/business/bank/superbowl.asp o los oráculos del malogrado Pulpo Paul http://es.wikipedia.org/wiki/Pulpo_Paul.
El tamaño de la firma podría estar ligado a algún rasgo personal del
directivo, y si esto fuera así, no sería descabellado pensar que este
rasgo tuviera un impacto sobre las decisiones de las empresas y sobre
sus resultados.
Aún así, más allá de haber contribuido a la literatura que documenta la
relación entre rasgos personales de los ejecutivos y las inversiones y
los resultados de las empresas (que no es poco), ¿tienen estos
resultados implicaciones prácticas directas? Los autores sugieren que
sus resultados pueden ser útiles para los inversores, que entenderían la
importancia de identificar y controlar a los ejecutivos narcisistas y
para los consejos de administración que no fueran conscientes de que los
ejecutivos narcisistas cobran mucho y producen poco.
¿Y yo que opino? Yo tiendo a pensar que estas asociaciones no son
simples curiosidades, sino que significan algo. Pero no estoy seguro de
que el significado sea el que proponen los autores. Me pregunto que
sentido tendría contratar a un directivo narcisista si efectivamente
este cobrara mucho y produjera poco, como creen los autores. Al intentar
contestar a esta pregunta se me ha ocurrido que existen razones por la
que las asociaciones descritas podrían tener una interpretación
completamente distinta.
Una de ellas es que podrían existir factores no observables para el
analista, como por ejemplo un aumento en la competencia, que llevarían
simultáneamente a beneficios de equilibrio más bajo y a un mayor retorno
marginal de comprometerse a inversiones agresivas. En este caso
contratar a un narcisista podría ser una decisión perfectamente sensata
de delegación estratégica http://en.wikipedia.org/wiki/Strategic_delegation, equivalente a la de hacer depender la remuneración del directivo de las ventas en vez que de los beneficios como en Vickers (http://www.jstor.org/discover/10.2307/2232877?uid=3737952&uid=2&uid=4&sid=21101826397223 Economic Journal, 1985) o Fershtmann y Judd (http://idv.sinica.edu.tw/kongpin/teaching/io/FershtmanJudd.pdf American Economic Review, 1987).
Conclusión
Con la interpretación que acabo de proponer el estudio nos ayudaría a
comprender como se desarrolla la competencia, pero no haría falta
ninguna corrección por parte de inversores y consejeros.
Sin embargo si el trabajo les convence al 100% o si simplemente sienten
la necesidad de “pensar en positivo”, aquí va una sugerencia en la línea
de consumir más chocolate. Pensemos que las procesiones de estos días
inspiren arrepentimiento por la soberbia y el narcisismo y produzcan por
esta vía ganancias de eficiencia. Al menos en España. Que buena falta
hace.
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