es muy interesante la historia francesa y especialmente, el período de las guillotinas..
El juez Castro busca una posible evasión fiscal de la infanta Cristina en Suiza
"Sin el aparente y consensuado refuerzo de la Casa Real", el duque de
Palma, Iñaki Urdangarin, y su exsocio Diego Torres no habrían podido
obtener los fondos de las Administraciones Públicas que supuestamente
desviaron a través del Instituto Nóos. Es lo que asegura en un auto
dictado ayer el juez José Castro, instructor del caso, que ha ordenado
la imputación de la Infanta Cristina de Borbón (Siga aquí todas las
reacciones) por "colaboración necesaria (...) o cuando menos
complicidad" en las presuntas actividades delictivas llevadas a cabo por
su marido.
El juez ha decidido atender además una petición de Manos Limpias, que
está personado como acusación particular, para investigar si la Infanta,
al igual que Urdangarin, tiene también cuentas en Suiza.
El
presidente del sindicato de funcionarios, Miguel Bernard, ha confirmado
a elEconomista que se está analizando en este momento dos cosas: la
primera si la hija del Rey y su marido se acogieron a la amnistía fiscal
-el juez ha enviado ya un requerimiento a la Administración Tributaria-
y la segunda "si Cristina de Borbón tiene o ha tenido cuentas en el
país helvético". Las comisiones rogatorias enviadas por las
autoridades suizas han demostrado ya que tanto el duque de Palma como su
socio, Diego Torres, tenían cuentas en la ciudad de Lausanne a través
de un testaferro, Robert Cockx.
Posible evasión fiscal
La Infanta Cristina tendrá que declarar y dar explicaciones sobre una
posible evasión fiscal el próximo 27 de abril. En el auto, el juez le
avisa que deberá aclarar tanto su participación en la sociedad mercantil
Aizoon, supuestamente usada para el desvío de dinero público, como "el
manejo y destino de los fondos derivados" de las operaciones ejecutadas.
No lo va a tener nada fácil porque el magistrado le acusa directamente
en el auto de haber permitido que su marido usase tanto su cargo como su
parentesco familiar para "aparentar ante empresas privadas e
instituciones públicas que todas las operaciones que Nóos abordaba eran
conocidas y gozaban del respaldo de la Casa del Rey".
Aunque, según el juez, si bien no existen evidentes indicios racionales
de que la infanta interviniera activa y decididamente en la gestión
cotidiana de Nóos o de Aizoon, la sociedad que compartía al 50 por
ciento con Urdangarin, "si que existen suficientes de que no precisaba
hacerlo, pues bastaba con que prestara su consentimiento a que su
parentesco con Su Majestad El Rey fuera utilizado por su marido y por
Don Diego Torres, junto con el cargo que ostentaba Don Luis Carlos
García Revenga", el secretario personal de las Infantas.
Irregularidades
Según el juez, Cristina de Borbón era plenamente consciente de que con
ello lograba "propiciar un trato generoso por parte de empresas privadas
y tan pródigo como privilegiado de las Administraciones Públicas que,
en atención a ello, prescindían de los cauces y controles
administrativos que eran de rigor, disfrutando junto a su marido de los
beneficios obtenidos". No en vano, parte de los gastos familiares se
pagaban a través de Aizoon y sus empleados del hogar estaban contratados
por dicha empresa.
En esta misma línea, el juez apunta también que "difícilmente puede
estructurarse que don Iñaki Urdangarin actuara de espaldas a su esposa"
cuando la negociación o un "hito relevante" de la misma, en relación a
los convenios de colaboración de los llamados Illes Balears Forum tuvo
lugar en el palacio de Marivent, mientras que los del Valencia Summit se
habrían celebrado en el Palacio de la Zarzuela.
Pero no sólo es eso. "A la misma conclusión puede llegarse cuando
Urdangarin facilita como propia a una tercera persona (Corinna zu
Sayn-Wittgenstein) la cuenta de ahorros en la que su esposa figura como
autorizada para que en ella se actualicen determinadas operaciones",
apunta el magistrado.
El juez asegura igualmente en el auto que "no se acaba de entender que
Su Majestad El Rey no comentara con su hija las críticas o
recomendaciones que había hecho llegar o proyectaba hacer a su marido e
incluso consensuara con ella su alcance".
Para el magistrado resulta evidente que, si hubiera sido así, la Infanta
debería haber llegado a la conclusión de que las advertencias de su
padre no se estaban siguiendo, y se hubiera cuestionado la actitud de su
marido.
Hasta tal punto utilizó la organización a la Casa Real que Carlos García
Revenga corrigió su relación con la misma en los folletos de
presentación de Nóos para eliminar la mención de "Secretario de Sus
Altezas Reales las Infantas", que era el cometido que le estaba en
concreto asignado, por el de "Asesor de la Casa de Su Majestad el Rey".
En la misma línea argumental, el juez muestra su sorpresa por el hecho
de que García Revenga "cuando menos no participara a Doña Cristina de
Borbón de que su esposo estaba obteniendo un trato privilegiado" en las
negociaciones con empresas privadas y, sobre todo, con las
Administraciones Públicas.
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