Rodríguez Braun Zapatero y Rajoy se cargaron la recuperación económica
Para el economista España no es la nueva Chipre y hasta podría empezar a
levantar cabeza este mismo año, pero no gracias al Gobierno, sino a
pesar del Gobierno.
Carlos Rodríguez Braun es uno de los economistas más prestigiosos de
habla hispana. Catedrático de Historia del Pensamiento Económico,
conjuga sólidos conocimientos en la materia con una cultura
enciclopédica poco habitual entre los especialistas. Eso le permite dar
una opinión fundada, autorizada y cargada de sentido común sobre temas
de lo más variado. Para este profesor, venerado entre los liberales
españoles, la guerra en Corea sería una pésima noticia para la economía,
el populismo latinoamericano está en horas bajas, el modelo Kirchner
muestra signos de agotamiento y la crisis española podría tocar a su fin
antes de lo que muchos piensan.
¿Cuáles serían los efectos económicos de una guerra en Corea?
Las
guerras, al revés de lo que dice un viejo refrán, son muy malas para la
economía. No hay ninguna que sea buena. La guerra siempre es
destructiva en términos de vidas, de recursos y, si afinamos el punto de
vista liberal, las guerras, además, son malas para la libertad porque
consolidan la necesidad de que haya un poder político que al menos te
defienda. Si se desata una guerra allí los efectos serán negativos en
estos tres campos, y con lo único que podemos consolarnos es pensando
que las grandes guerras, las grandes matanzas de decenas de millones de
personas ya no se hacen más desde 1945. Sospechamos, lo hemos dicho Juan
Ramón Rallo y yo en “El liberalismo no es pecado” que a lo mejor es
porque los propios Estados se dieron cuenta de que ese tipo de guerras
deslegitiman su propio poder.
¿Es sostenible en el largo plazo el crecimiento asiático?
Las políticas económicas en general tienen un ingrediente de
insostenibilidad. Y si lo tienen en Occidente también lo tienen en
Oriente. Se puede hablar, por ejemplo, de que hay una burbuja en China o
que hay problemas de insostenibilidad del tipo de cambio. Ahora bien,
dicho esto, lo más importante que hemos vivido en la economía mundial en
las últimas décadas es el despegue de China y de la India. Son países
muy grandes y muy poblados que han tenido unas tasas de crecimiento muy
elevadas.
¿Esto puede mantenerse indefinidamente? Seguramente no, pero tampoco
podemos prever con seguridad que se vaya a volver al pasado o que
recuperen instituciones medievales atrasadas. Creo que ahí podemos
confiar en que haya crecimiento como también podemos confiarlo en otras
dos regiones de las que se habla algo menos. Una es mi continente natal,
América Latina hace 30 ó 40 años era un bloque petrificado de políticas
económicas malas, y ahora, pues sí, Venezuela está muy mal, Argentina
está muy mal, pero hay otros países que están bastante bien. El otro
continente es África, que era el de la miseria y vemos que allí también
despuntan economías que están saliendo gradualmente de la pobreza.
¿La muerte de Chávez marca el ocaso del socialismo del siglo XXI?
La
muerte de Chávez es un golpe para el populismo en América Latina, de
esto no vabe la menor duda. Probablemente hay que combinarlo con otro
fenómeno económico que son los recursos. Venezuela financió el
populismo, y esto fueron muchos millones de dólares gastados en su
propio país para construir una red clientelar y para avalar Gobierno
populistas afines como Ecuador, Bolivia o Argentina. En la medida en que
el populismo tiene malos resultados económicos siempre, y en la medida
en que pierde un referente tan carismático como era Chávez podemos decir
que el impacto del populismo bolivariano puede verse resentido.
Hay que añadir una cosa más, es muy raro que el populismo perdure
durante décadas asimilado a un régimen, de hecho yo conozco un solo
caso: el peronismo. El peronismo en Argentina subsiste todavía desde el
año 1946, que es cuando Perón gana por primera vez las elecciones. Es
cierto que cambió de cara y que peronismo significa ahora mismo
cualquier cosa, desde Menem hasta Kirchner, pero se mantiene el
populismo asociado a una etiqueta política. Esto es un fenómeno muy
raro.
¿El modelo Kirchner está agotado?
Todo indica
que los elementos de insostenibilidad se están agravando en el caso de
la economía argentina. Y no sólo por el mantenimiento pero no subida de
los precios de las materias primas, que son cruciales para la economía
del país, sino también por los errores de la propia política económica,
que lo que hizo fue, como todo populismo, intentar conseguir resultados
inmediatos sobre la base de redistribuir la renta. Esto lo puedes hacer
con relativa facilidad si te sube el precio del petróleo como en
Venezuela o el de la soja como en la Argentina. En el momento en que
esto empieza a fallar el propio esquema se rompe y por eso las
autoridades tienen que reprimir la economía, en algunos casos de manera
inescrupulosa y hasta fantástica, que es despidiendo a la persona que
hacía el índice de inflación e inventándose un índice nuevo que todo el
mundo sabe que es mentira.
Todo esto huele a inestabilidad. Podemos tomar el ejemplo más clásico,
más famoso, pero también más útil: cuando uno viaja de un país
desarrollado a un país subdesarrollado y los precios en ese país le
parecen altos es una señal indefectible de que hay una crisis en el
horizonte. Y eso es lo que está pasando ahora en Argentina.
¿España es la siguiente después de Chipre?
No
creo que España sea la nueva Chipre. Chipre es un fenómeno
interesantísimo, pero no porque haya habido crisis porque las ha habido
en otros países, sino porque por primera vez se ha hablado y se ha
aplicado la teoría de que no son los contribuyentes aquellos sobre cuyas
espaldas debe apoyarse el rescate de las finanzas, sino que son los
propios asociados a la banca: sus clientes, sus bonistas y también sus
depositantes. Este fenómeno, que es interesante y no demasiado frecuente
desata todas las alarmas porque el famoso va y suelta la idea de que
igual se aplica en otros países, y esto ha generado una enorme alarma.
Pero preguntémonos por qué la ha generado. Las crisis se producen y se
seguirán produciendo en el futuro. Por esto generó alarma, porque por
primera vez no se dio por sentado que los contribuyentes tienen que
pagar la crisis bancaria.
¿Es posible que la economía española empiece a remontar a final de año?
Cuando
se habla de que España puede salir del túnel en el año 2013 a veces nos
olvidamos de lo que ha pasado en los años anteriores. España no se ha
pasado cinco años cayendo. La crisis de 2007 lo que hace es hundir la
economía hasta 2009 y después la economía se recupera hasta 2011. Luego
vuelve a caer hasta 2013, de tal manera que si salimos este año, cosa
que es posible, describiremos la famosa W. La cuestión es por qué el
proceso de recuperación, débil pero que existió entre mediados de 2009 y
mediados de 2011, se interrumpe. Fue porque los Gobiernos subieron los
impuestos, hicieron el peor de los ajustes. Primero Zapatero y después
Rajoy se cargaron la recuperación.
Entonces, cuando cae otra vez la economía, ¿cómo hace para subir?,
básicamente reproduciendo el fenómeno anterior. El sector privado se ha
ajustado y ha soportado unos costes terribles en términos de desempleo y
de miles de empresas que han debido cerrar. Ese ajuste en buena parte
ha sido hecho, por lo que se han sentado las bases para que la economía
vuelva a crecer.
Si el Gobierno no daña más, que ya bastante ha dañado, la recuperación
es posible. Dicho esto, ¿qué hace el Gobierno?, pues querer apuntarse el
mérito. No solamente anticipar que la economía se va a recuperar, cosa
que es muy posible, sino además alegar que se recupera gracias a él. En
ningún caso esto es verdad. Se está haciendo propaganda. La política
siempre es una combinación de violencia y de mentira. En este caso
estamos en una fase de gran mentira, que es preparar a la gente para que
crea que la economía se recupera gracias al Gobierno. En esa operación
de propaganda meten a las grandes empresas, a las que también por su
propia cuenta les interesa dar la imagen de que podemos salir adelante.
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