si se pone un precio acorde al valor de mercado, se vende en 1-2 semanas (eso siempre); pero si se pone un precio desorbitado (fuera de mercado), no se va a vender, ni en 400 días, ni en 1200 días.. la idea feliz de ir rebajando un poco cada mes corre el peligro de dejar siempre el precio fuera de mercado, con lo que nunca se va a vender, con lo que, si se llega a vender, se va a vender por mucho menos, y se habrá perdido mucho tiempo y dinero.. es lo que tienen las inversiones.. a veces se gana, a veces se pierde..
Enero de 2003, 14 días para vender una vivienda; diciembre de 2012, 465 días
Los datos hablan por sí solos y los gráficos también. En enero 2003, en
plena efervescencia del mercado inmobiliario español, apenas se tardaba
catorce días en vender una vivienda. En diciembre de 2012, cinco años
después del estallido de la burbuja, la media ha crecido
exponencialmente hasta 465 días, es decir, un año y tres meses, según
datos del portal inmobiliario idealista.com.
Estas cifras reflejan una tendencia que también constatan otros estudios
como la Estadística Registral Inmobiliaria de 2012. El estudio muestra
que el periodo medio de posesión de las viviendas que fueron objeto de
compraventa durante el año pasado se situó en 3.275 días, 8 años y 355
días, "manteniendo la escalada alcista de los tres últimos años". En
2011, el periodo medio de posesión fue de 3.180 días (8 años y 260
días), frente al mínimo de 2009 con 2.661 días (7 años y 106 días).
"Las especiales circunstancias que está atravesando el mercado
inmobiliario generan este proceso de alargamiento. Las dificultades para
vender una vivienda suponen un mayor periodo medio de posesión, dando
igualmente a un menor componente especulativo ante las nulas
expectativas de revalorización", indica el estudio.
Así, por ejemplo, casi el 70% de las compraventas realizadas en 2012
estuvieron en manos de sus propietarios más de cinco años, frente al 65%
de 2011 y al 50% de 2009. Por el contrario, apenas el 13,6% de las
operaciones se refieren a ventas de viviendas con menos de dos años de
posesión frente al 22,5% de 2007, lo que muestra esa "intensa minoración
del componente inversor de vivienda en el mercado inmobiliario español"
a la que se refieren los registradores.
Crisis, paro, falta de financiación...
Hoy son varios los factores que juegan en contra de los potenciales vendedores de una vivienda.
1. La situación económica no es la más favorable para comprar una
vivienda. La tasa de paro supone el 27%, por lo que muchas familias no
cuentan con recursos suficientes para afrontar su adquisición. Además,
la inestabilidad laboral de quienes temen perder su empleo en los
próximos meses está frenando muchas operaciones.
España cuenta ya con más de 6 millones de parados y las previsiones no
invitan al optimismo. El viernes pasado, el Gobierno reconocía que asume
que la tasa de desempleo se mantendrá en el 27% en 2013 y se moderará
hasta el 26,7% en 2014. En lo que resta de legislatura, el nivel de
desempleo no bajará del 25,8%, tres puntos por encima del nivel que
Mariano Rajoy se encontró cuando llegó a la Presidencia.
2. Entre quienes quieren comprar, muchos están esperando caídas
adicionales de los precios. Una espera que se ha traducido en caídas de
precios del 23% en los dos últimos años, pero al mismo tiempo en un
encarecimiento de las hipotecas del 20%. Los bancos han pasado de
ofrecer hipotecas a Euribor + 0,35% a hacerlo a Euribor + 3%.
Aunque desde diferentes ámbitos se advierte de que a los precios les
queda muy poco recorrido a la baja –mensaje al unísono del sector
financiero durante la presentación de resultados-, lo cierto es que
también hay voces que hablan de caídas adicionales del 20% o incluso
quienes alertan de que es posible, tal y como sucedió en Japón, que los
precios nunca dejen de caer por cuestiones demográficas.
3. Entre quienes quieren vender, la capacidad de muchas familias para
bajar precios está limitada. En España cada vez son más numerosas las
denominadas hipotecas underwater. Es decir, aquellas hipotecas que valen
más que las viviendas sobre las que recae el préstamo. En concreto, hay
medio millón de hipotecas en esta situación, según estimaciones de
Analistas Financieros Internacionales (AFI). Esto está provocando que
muchos vendedores se resistan a bajar precios o que el ajuste de los
mismos se esté produciendo con cuentagotas.
Según los expertos, nos encontramos en el peor momento para vender una
vivienda. Quien lo hace es por pura necesidad o porque, a pesar de tener
que rebajar mucho el precio, con la venta gana algo de dinero o, al
menos, no lo pierde. Eduard Andreu, director comercial de idealista.com,
ha explicado en varias ocasiones su caso particular.
Andreu vendió su vivienda con un descuento del 30% respecto al precio
medio de la zona y un 37% por debajo del precio máximo de la zona.
Compró su vivienda en 1999 y, a pesar de la fuerte rebaja consiguió una
plusvalía del 60%. A diferencia de muchos vendedores, no quiso esperar
para vender y asumió una fuerte rebaja de precio. De haberlo hecho
ahora, casi tres años después, y asumiendo rebajas del 30% por debajo
del precio medio de la zona a día de hoy, habría ingresado un 23,4%
menos.
4. La banca está ejerciendo una competencia brutal frente a los
particulares. Tienen el control de la financiación –a pesar de que cada
vez se cierran más operaciones al contado- y son muy agresivos con las
rebajas de precios. Banco Santander reconoció la semana pasada en la
presentación de sus resultados que está aplicando rebajas de hasta el
50% sobre algunos de sus inmuebles. Descuentos muy agresivos que han
permitido a las entidades financieras librarse de más de 14.000
inmuebles sólo en los tres primeros meses del año y con los que muchos
particulares no pueden compartir.
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