pero no se preocupen, que seguro que Rajoy y sus 600 asesores (todosjuntos no habrán recibidomás de 2 horas de lecciones de economía básica) decicen, ante la caída de recaudación, subir los impuestos.. para hundir aún más la economía.. es lo que tiene la curva de Laffer.. disfruten lo votado..
'Keynes recomendaría bajar impuestos en la recesión actual'
Lord Robert Skidelsky acaba de publicar en español 'John Maynard Keynes'
(RBA), la "biografía definitiva del economista más influyente de nuestro
tiempo". Más de mil páginas que destilan erudición y pasión a partes
iguales y que desmontan muchos mitos sobre un personaje tan célebre y
citado como desconocido. Un autoproclamado "burgués educado" que nunca
fue de izquierdas ni abogó por un Estado grande.
¿Quién fue John Maynard Keynes?
Fue mucho más que un economista. Una figura excepcional del siglo XX. En
los años 30 del siglo pasado parecía que la idea de democracia se
estaba apagando, rodeada de dictaduras por todas partes. Fascistas,
comunistas, nazis. El mundo era radical. Y Keynes convenció de que no
era necesario un sistema totalitario para hacer frente a una situación
económica terrible.
¿En qué parte del espectro político se situaría hoy?
Hoy estaría en la izquierda. En su momento, entre socialistas y
comunistas por un lado, e individualistas por el otro, hubiera estado en
medio. Pero hoy no. Eso no quiere decir sin embargo que sus políticas
económicas sean de izquierda. Siempre dijo que si estallara una guerra
de clases a él le encontraría en el lado de la 'burguesía educada'.
Porque él creía en la inteligencia. Y la burguesía, para él, era la
clase de la inteligencia y la educación. Pensaba que el corazón de la
izquierda estaba en el lado correcto, pero su mente estaba
distorsionada. Y que la derecha tenía buenos conocimientos, pero malas
ideas.
Pero no abogaba por un Estado grande.
En efecto, él no creía en un Estado grande. Creía en uno que fuera
activo para hacer ciertas cosas, pero claramente discrepaba de la idea
de que el Estado tuviera que crecer y crecer. Además, lo importante es
que para él, el Estado puede hacer alguna de esas cosas claves bajando
impuestos.
¿Incluso durante una crisis?
Sí, pensaba que durante una recesión puedes aumentar el gasto o puedes
bajar impuestos. O una mezcla de ambas. Bajar los impuestos para que el
dinero esté en las familias cuando más falta hace y que así aumente el
consumo privado. La recesión llega por el colapso del gasto privado, eso
es lo que las define. ¿Cómo se puede recuperar el equilibrio? O bien
logrando que más gente trabaje, es decir, gastando más el Gobierno. O
bajando impuestos. ¿Cuál es mejor? Digamos que el efecto de bajar
impuestos es más incierto, porque las familias, si piensan que los
problemas no se van a arreglar, tenderán a ahorrar más y gastar menos.
¿Hoy recomendaría bajar impuestos a países como España?
Sí, lo habría hecho. Si bajas impuestos más de lo que recortas el gasto, en el fondo lo que tienes es una política expansiva.
¿Y qué sugeriría para hacer frente a un paro del 27%?
Seguramente, que la solución es una expansión en los niveles de déficit.
Que el Estado gastara mucho más para poner a trabajar a parados. Porque
eso, antes o después, se puede recuperar a través de más consumo y más
ingresos fiscales. ¿Cómo se hace eso estando en la Eurozona? Keynes
diría que hay dos formas: o bien a través de grandes reformas que
permitan políticas expansivas, o rompiéndola.
Como con el patrón oro en su época.
Éxacto. Keynes, en 1931, decía que Inglaterra debía abandonar el patrón
oro, esa "reliquia bárbara", porque no se podían poner en práctica la
clase de políticas económicas que él defendía con el encorsetamiento del
oro. Hoy diría exactamente lo mismo.
¿Alguna otra receta?
Él no creía que fueran necesarias unas prestaciones de desempleo
enormemente generosas. Keynes no lo hubiera encontrado necesario. Lo que
hace falta es que haya trabajo, que la gente puede trabajar. Aunque
sean trabajos no muy buenos.
Keynes seguramente era más individualista de lo que creen muchos de sus seguidores y sus detractores.
En los años 40 Keynes tuvo una intesa discusión con Friedrich Hayek. Fue
un momento realmente importante. Hayek había publicado en 1944 'Camino
de servidumbre', una enorme ataque al colectivismo. Keynes dijo que,
desde un punto de vista moral, estaba cien por cien de acuerdo con el
libro, con todo lo que decía. Pero lo que se planteaba era cuál era la
política, el mejor camino, para preservar esa sociedad individualista en
la que ambos creían. Keynes señaló que lo que temía es que si la gente
seguía las recetas de Hayek, el individualismo sería derrotado. Porque
para poder preservar los valores centrales de esa sociedad tienes que
hacer concesiones en los márgenes, por decirlo de alguna manera. Por eso
pensaba que hacía falta más Gobierno, y no menos, para preservar la
libertad. La disputa era sobre el cómo, no sobre el fin. De haber vivido
más habría escrito una réplica a 'Camino de servidumbre', pero murió
poco después.
¿A qué creía que no se puede renunciar?
Pensaba que lo que se debe perservar es un sistema de libertades
individuales. Eso quiere decir: propiedad privada, variedad, libertad
de expresión y sin duda, algo de desigualdad. Los clásicos valores
liberales. Pero para poder preservarlos tienes que aceptar cierto
control sobre el funcionamiento de los mercados. Los mercados deben ser
limitados hasta algún punto. En realidad, no mucho. Mucha gente dirá que
eso supone conceder mucho a los mercados, demasiado, y que no tiene en
cuenta muchas de las imperfeciones. Lo que diría ahora un Stiglitz, por
ejemplo, sobre la información asimétrica. Pero eso no formaba parte del
pensamiento de Keynes.
¿Fue Hayek su gran rival intelectual?
Cuanto más tiempo pasa, más claro está. Fue una rivalidad intelectual.
En lo personal se llevaban bien. Se respetaban porque compartían una
buena cantidad de valores. Hayek no creía en realidad en la
macroeconomía. Es un error pensar que el gran rival de Keynes fue Milton
Friedman.
Keynes murió siendo muy rico gracias a sus acciones. ¿Qué pensaba y pensaría ahora de los mercados?
Él pensaba que los mercados eran muy buenos para asignar los capitales.
Pero que no eran buenos, ni fiables, a la hora de asegurar el uso
completo de los recursos potenciales. Si miras al futuro no sabes
realmente lo que va a ocurrir. Apuestas y te puedes equivocar. El
sistema financiero es muy inestable y necesita ser estabilizado. Los
mercados no cumplen todo lo que prometen. En el último capítulo de la
'Teoría general', Keynes dijo que había dos problemas con el sistema
económico vigente entonces. Uno, que no asegura el pleno empleo. Y el
segundo, que conduce a una distribución desigual de los ingresos. Él se
centró en el primero, pero el otro le parecía muy importante también.
¿Por qué le preocupaba menos que a otros contemporáneos el largo plazo?
Cuando habló del "largo plazo" lo que hizo fue atacar a la profesión de
los economistas. Se oponía a los que asumen el equilibrio y no prestan
atención al proceso que lleva de una situación de equilibrio a la
siguiente. Estimaba que los economistas se vuelven inútiles si tras
épocas de tempestades lo único que dicen es que el mar ha vuelto a estar
en calma. Keynes se metió en el viejo debate decimonónico entre Malthus
y David Ricardo. Ricardo decía que él pensaba en el largo plazo y que
Malthus sólo lo hacía en el corto. Y éste replicaba que lo que ocurre en
el corto es lo que determina el largo, que no puedes hablar de la calma
ignorando la tormenta que acaba de desahacerse. Todo lo que acaba
ocurriendo en el futuro es un efecto del corto plazo. Por eso Keynes
veía a Malthus como el fundador de la ciencia económica, y no a Ricardo.
Y no por el hecho de que fuera homosexual, como recientemente ha dicho Niall Ferguson.
Desde luego. Keynes era bisexual. De joven fue más gay que de adulto.
Tuvo un matrimonio muy feliz con Lidia Lopokova. La suya fue una boda
por amor, no por interés. Hubo dos homosexuales en el claustro de Oxford
en esa época. El más cercano a él fue Dennis Robertson, que en sus
postulados defendía la visión a largo plazo mucho más que Keynes, al que
de hecho le reprochaba muchas cosas. El otro homosexual era Pigou, que
también era muy crítico con Keynes. Lo que dijo Ferguson son sandeces,
una estupidez que uno no esperaría de un historiador. No hay correlación
entre preferencias sexuales y la teoría económica.
Keynes trabajó en el Tesoro británico. ¿Cómo vería una crisis de deuda como la actual?
Keynes no era un enemígo acérrimo de la deuda, alquien que pensara que
nunca tenemos que endeudarnos. Tener un negocio implica normalmente
pedir dinero. Las personas lo hacen también esperando ser capaces de
devolverlo. Pero Keynes pensaba que la relación entre deudores y
acreedores es muy complicada. Imagine que por las razones que sea sus
expectativas no se cumplen y usted se encuentra un día sepultado por
deuda. En ese tipo de situaciones, Keynes era partidario de compartir
esa carga entre deudor y acreedor. Porque si el acreedor aprieta
demasiado, ahoga al deudor. Es la esencia de su libro sobre 'Las
consecuencias económicas de la paz', al final de la primera Guerra
Mundial. Él aviso de que las compensaciones de guerra debían ser
eliminadas para no estrangular a los alemanes y la actividad económica
europea. Y esa misma idea estaba en su cabeza cuando ayudó a establecer
el sistema económico al final de la Segunda Guerra Mundial. Si en Europa
hubiera una unión de verdad hoy en día, los superávits alemanes serían
gravados para distribuir recursos entre los países con déficits. Éstos
desde luego estarían bajo limitaciones, no podrían gastar libremente ni
endeudarse a voluntad. Pero simultáneamente habría incentivos para ambos
lados.
¿De quién sacó esas ideas?
Keynes estaba muy influenciado por la idea medieval de usura.
Básicamente, pensaba que era usura pedir un tipo de interés demasiado
elevado. Él señalaba que nadie obliga al prestamista a dar el dinero,
pero en muchas ocasiones hay gente obligada a pedirlo, por diferentes
circunstancias. En ese tipo de situaciones, cuando no hay más opción, el
tipo de interés ha de ser bajo. Eso es lo que está pasando ahora en
Europa en realidad. Lo que el Banco Central Europeo ha hecho posible es
que España pueda volver a financiarse con tipos de interés mucho más
bajos. Si hubiera sido por los mercados, no habría pasado. Los mercados
estaban pidiendo tipos de interés de usureros antes de la intervención
del BCE o de la Troika, Un 7, un 8, un 15% como a Grecia para que
pudiera refinanciar su deuda.Eso es usura, y Keynes lo hubiera dicho.
¿Qué ideas son imprescindibles para entender de verdad a Keynes?
La idea de incertidumbre y lo que pensaba sobre los fines de la
actividad económica. Para él, la suya era una ciencia de medios, un
instrumento. Deseaba que los economistas fueran tan útiles como los
dentistas. Los dentistas se encargan de que tengas una boca sana, igual
que los médicos intentan que tengas un cuerpo saludable. ¿Para qué
debería servir la economía? Para él, para que la gente viviera vidas
civilizadas. Que los problemas económicos fueran resueltos lo antes
posible y la gente pudiera ser libre. Su economía tenía ese fundamento,
ese marco ético, que sacó de G.E. Moore. La buena vida.
Porque pensaba que al final, en realidad, el capitalismo se volvería irrelevante.
Totalmente irrelevante. Sostenía que el capitalismo nos acompañaría y
conduciría durante los tiempos difíciles. Que era una forma de conseguir
los bienes suficientes para que la gente no tuviera que trabajar tanto.
Pocas horas a la semana. Y que luego llegaría el problema del tiempo
libre y qué hacer con él. Él pensaba que ese sería el problema
permanente. Ojalá (risas).
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