hispanistán, el país de Europa con la electricidad más cara, el único del mundo en el que hay un "impuesto al sol",
y en el que cualquiera que se instale unas plaquitas se puede enfrentar
a multas de hasta 60 millones de Euros por ser un peligroso delincuente
energético.. multas que son incluso superiores a los que puede pagar la industria nuclear por accidentes (ya se sabe: la energía nuclear es sana, segura y económica)..
hispanistán, de los países de Europa con
un invierno más corto y benigno, y sin embargo una república bananera
con una de las tasas más elevadas de mortalidad añadida de invierno..
pues si tienen frío, que se pongan suelo radiante, y caldera de gas natural, que se abrochen un poco más el albornoz, y que se fumen un puro (será eso).. miren que Rajoy no lo pasa tan mal:
entre 2300 y 9300 muertes prematuras al año, una cantidad incluso superior a los aproximadamente 2000 fallecimientos por accidentes en carretera,
pero desde luego, una nimiedad, una cantidad despreciable y sin ninguna importancia, y unas personas que sin ninguna duda no merecen más de 2 líneas en los "medios de información", si lo comparamos con la verdadera "lacra", ésa a la que se le han dedicado leyes enteras (porque todos somos iguales, pero unos más que otros), juzgados especiales, una policía especial, que han llenado páginas y páginas en la prensa y en libros, y horas enteras en los audiovisuales y noticias de los "medios de información", a lo que se han dedicado numerosos "minutos de silencio", y a lo que se dedican ingentes cantidades de "dinero público" que va a parar a miles de asociaciones, entidades, patronatos, observatorios, fundaciones, entes locales.. sólo en Andalucía el listado supera las 500 páginas.. y que en el año 2012 supuso la exorbitante cantidad de 52 muertes..
ah, si: disfruten lo votado..
La pobreza energética mata tres veces más que la carretera
Unos 380.000 valencianos no pueden mantener su hogar con la temperatura adecuada en invierno
Calentar la vivienda
en lo más crudo del invierno hasta que alcance una temperatura de
confort entre 21 y 18 º C según la Organización Mundial de la Salud
(OMS) es un lujo inasumible para el 7,4 % de la población de la C.
Valenciana, unas 380.000 personas repartidas en cerca de 144.000
hogares, según el estudio «Pobreza energética en España» realizado de la
Asociación de Ciencias Ambientales (ACA). Este informe, coordinado por
el ambientólogo José Luís López, señala que en 2010 «en torno al 10 % de
los hogares españoles, unos cuatro millones de españoles, no podían
asumir la factura energética para mantener la vivienda cálida en los
meses fríos».
López destaca que en la pobreza energética
influyen tres factores clave: «el nivel de renta familiar, el precio de
la energía y la eficiencia energética de la vivienda». En el caso
español, el estudio habla de dos tipos de pobreza energética, una más
convencional que sufren los hogares de pocos ingresos de las zonas más
frías de España (centro y norte peninsular), que deben dedicar más del
10 % de su renta (el doble de la media nacional) para mantener la
vivienda caldeada, y otra típica de las regiones templadas como la
valenciana, donde familias que habitan en viviendas mal aisladas y
sin sistema de calefacción adecuado «son incapaces de afrontar el
elevado coste que supone asegurar el confort térmico en las semanas
frías del invierno».
La crisis ha disparado el impacto
de la pobreza energética debido la caída de la renta familiar las altas
tasas de paro, la reducción de salarios y la congelación de pensiones
así como por el aumento de la factura energética. López estima que el
coste de la electricidad «se ha disparado desde 2007 hasta ahora un 50
%». La incidencia de este aumento es mayor en las regiones menos frías,
donde la electricidad tiene más peso en los sistemas de calefacción
(aire acondicionado, radiadores, calefactores...).
Para López, la pobreza energética «afecta a un espectro de la
población mucho más amplio que aquella que está en riesgo de exclusión,
pues alcanza también a familias de clase media que, ante la caída de su
nivel de renta y el incremento de los costes energéticos, renuncian a
horas de calefacción para poder afrontar otros gastos».
Sin embargo, el ahorro en calefacción o su sustitución por mantas tiene «un gran impacto sobre la salud», alerta López. La
principal evidencia de las consecuencias de la pobreza energética se
refleja en la tasa de mortalidad añadida de invierno (Tmai) que en
España es una de las más altas de Europa con un 20,5% más de defunciones
en invierno que en verano durante el período 1997-2010. La C.
Valenciana, con una Tmai del 23 %, es la cuarta autonomía con una mayor
sobremortalidad invernal tras Extremadura, Andalucía y Murcia.
Los
expertos europeos atribuyen a la pobreza energética entre el 10 y el 40
% de la mortalidad adicional en invierno, lo que según el estudio de
ACA supone entre 2.300 y 9.300 muertes prematuras al año en España,
la práctica totalidad de ellas personas de edad avanzada. Para el
intervalo 1996-2010 el promedio de víctimas mortales de accidentes de
tráfico en España fue de 3.269 al año. Es decir, que en la horquilla
máxima la pobreza energética mata casi tres veces más que la carretera.

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