y a los policías, una multa o una reprimenda, y pelillos a la mar.. así va el país..
disfruten lo votado..
Soraya, protagonista de 'Entre todos', engañada por unos policías
Lo que le faltaba a Soraya para tocar fondo fue encontrarse metida de
lleno en un engaño que le podría haber costado la cárcel. Pero tuvo
suerte, porque la Guardia Civil estaba vigilando aquel día de mayo que,
llevada por la desesperación, se dejó convencer por unos policías para
recoger un paquete que nunca debió llegar a su destino.
Los
protagonistas de este drama torrejonero son ella, madre de dos niños y
víctima de malos tratos, tres policías nacionales de la comisaría de
Torrejón de Ardoz, y unos agentes de la Guardia Civil a los que nadie
esperaba.
Se da la circunstancia, además, de que la mujer engañada se ha hecho muy
conocida hace unos meses, porque su situación desesperada la llevó a
salir en el programa Entre todos de TVE, uno de los espacios más
populares de la actualidad, seguido por cerca de un millón de personas
según los últimos datos de audiencia, donde la gente pide auxilio para
superar la crisis y otros les ayudan.
Los policías están actualmente imputados por el Juzgado de Instrucción número 1 de Torrejón, según fuentes judiciales. Se trata de un inspector, cuyas siglas son M. C., y los agentes A. R. y C. P. Se
les imputa, por ahora, omisión del deber de perseguir delitos aunque,
según las mismas fuentes, el asunto podría derivar en un delito de
cohecho impropio o en un delito contra la salud pública.
El tema es enrevesado, pero hasta ahora, la investigación judicial ha conseguido desentrañar lo siguiente: Soraya Tostado,
madre de dos niños, española menor de 30 años, maltratada, vecina de
Torrejón y con pocos recursos, conocida últimamente por haber salido en
el programa Entre todos, recibía llamadas de estos tres policías
imputados. Ellos, según la investigación, parece ser que la convencieron
para que contactara con unos dominicanos que le dirían dónde recoger un
paquete lleno de cocaína. A cambio, supuestamente le ofrecieron a
Soraya facilitarle los papeles a un chico extranjero con el que salía
la joven en aquella época.
Y ella accedió. Habló con los dominicanos y se presentó en la
estafeta de Correos de la avenida de la Constitución, en Torrejón, para
recoger un paquete con más de un kilo de cocaína. Al menos dos de los
tres policías también estaban allí, vestidos en chándal y sin sus placas
de agentes.
La sorpresa llegó instantes después de la recogida, porque en realidad se trataba de una entrega controlada por la Guardia Civil.
Es decir, los guardias habían detectado ya en la aduana que llegaba a
España un paquete lleno de droga, y bajo las órdenes de un juzgado lo
dejaron seguir su curso para detener a las personas que lo recogieran en
Correos. El seguimiento lo estaban realizando los agentes de la Unidad
Fiscal y Aeroportuaria de la Guardia Civil con el beneplácito de un
juzgado de instrucción de Madrid, según fuentes del caso.
Los
policías, en cambio, no habían notificado a ningún juzgado nada de
esto, y no pudieron explicar qué estaban haciendo allí mientras Soraya
recogía el paquete. Además, tampoco pudieron acreditar los policías que
Soraya estuviera haciendo un encargo legal para ellos.
Cuando la Guardia Civil puso los hechos en conocimiento del juzgado de
Torrejón correspondiente, la magistrada decidió imputar a los policías
por omisión del deber de perseguir delitos.
Sin embargo, a medida que avanza la instrucción del caso la
imputación de los agentes podría derivar en dos delitos diferentes:
cohecho impropio, si es que la droga la querían para su propio consumo, o
delito contra la salud pública, si en sus intenciones estaba traficar
con ella. Más de un kilo de cocaína se puede vender por 60.000 euros
fácilmente en el mercado negro, y si es muy pura y se adultera, se
pueden duplicar los beneficios con su menudeo.
En el caso de Soraya, su historia reciente terminó bien, porque tras
aparecer en televisión consiguió que varias personas la ayudasen a pagar
algunos gastos urgentes que tenía para sus hijos de cinco y siete años.
Además le hicieron varias ofertas de trabajo, y el pasado noviembre le
hicieron un seguimiento en el programa para mostrar cómo estaba
encantada, trabajando. Antes de tener trabajo, Soraya salió en octubre
en Entre todos, donde explicaba el drama que estaba pasando.
La joven explicaba que en septiembre no había podido pagar el alquiler
de su casa, porque había tenido que gastarse cerca de 500 euros en los
libros del texto para sus hijos.
Ella no quería
Hay que aclarar que en este caso de los policías de Torrejón a Soraya se
la considera también una víctima, es decir, se ha descartado por
completo que esté implicada en la trama. Según las investigaciones
judiciales, que todavía están abiertas y no están bajo secreto de
sumario, la joven tenía muchas llamadas de larga duración de uno de los
policías imputados, que se cree que podría haberla llamado para
convencerla de que recogiese el paquete. Ella, según las mismas fuentes,
se negaba a participar en la trama policial, pero finalmente accedió
ante la promesa de que le hicieron de conseguirle el permiso de
residencia para la pareja que tenía la joven en mayo, cuando ocurrieron
los hechos investigados.
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