analizando el "stock", observamos que en un año sólo se han vendido poco menos que un 2%.. tal como informa la noticia, eso es una "absorción paulatina".. al mismo ritmo van a tardar 50 años.. así que hay que ponerse a construir, rápido, antes que se acabe.. se nota que hay mucha demanda..
también habría que analizar los motivos por los que se contruyó vivienda pública en sitios sin demanda (será que la Generalitat no tenía información.. o será que eran terrenos de alguien conocido..).. evidentemente no hay responsables ni responsabilidades por el derroche de dinero público.. viviendas que no se han alquilado nunca.. durante más de 10 años.. la vivienda es una buena inversión..
disfruten lo votado..
Más de un tercio de los pisos públicos vacíos en Catalunya no se ocuparán nunca
Parte de las viviendas propiedad de la Generalitat llevan cerca de una
década desocupadas porque están construidas en regiones donde "no hay
demanda" | La PAH denuncia falta de pisos sociales en algunas de estas
zonas
El parque público de viviendas de la Generalitat de Catalunya tiene
cerca de 1.230 pisos vacíos y la administración reconoce que más de un
tercio de ellos, unos 500, no se conseguirán llenar “nunca”. El motivo
aducido por el secretario d’Habitatge del departament de Territori i
Sostenibilitat, Carles Sala, es que se encuentran en zonas en las que no
existe demanda como las Terres de l’Ebre o la provincia de Lleida y
reconoce que parte de estas viviendas llevan cerca de una década
deshabitadas. Sin embargo, algunas entidades que trabajan sobre el
territorio, como la PAH, denuncia precisamente falta de pisos sociales
en lugares como en las Terres de l'Ebre y apuntan que incluso hay gente
“durmiendo en coches”. Para intentar dar salida a estos pisos, la
Generalitat asegura que lleva tiempo ejecutando un plan de choque que
permita reducir el número de viviendas vacías (han pasado de 3.264 a
1.230 en algo más de tres años) y está intentando llegar a acuerdos con
bancos, preferiblemente aquellos que han recibido ayudas públicas, para
que les cedan pisos. Además, ha aprobado un impuesto de hasta 1.600
euros a los bancos que tengan viviendas vacías. La administración cree
que en Catalunya existen 40.000 viviendas vacías en manos de entidades
financieras y calcula que casi la mitad, 15.000 de ellos, se encuentran
en los 70 municipios en los que ha acreditado una mayor demanda social.
La Generalitat cuenta con 14.000 viviendas públicas de los que 1.230
están vacíos y cerca de 500 no se llenarán “nunca”. Esta es la previsión
que ha hecho para LaVanguardia.com el secretario d’Habitatge
(Departament de Territori i Sostenibilitat), Carles Sala, que justifica
la dificultad de ocupar estos pisos que se encuentran ubicados en zonas
en las que no hay demanda, como las Terres de l’Ebre o la provincia de
Lleida. No obstante asegura que el parque público se encuentra en una
desocupación del 9% y que llegar al 5% (750 pisos desocupados) se
considera plena ocupación. Pese a estos datos, algunas entidades que
trabajan sobre el territorio denuncian que faltan pisos sociales en
ciertas zonas. “En Tortosa hay gente durmiendo en coches porque no se
les puede dar pisos para que puedan vivir” asegura Txell Teruel, una de
las portavoces de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH)
Terres de l’Ebre, que actualmente atiende 50 casos en procesos de
ejecución hipotecaria. Teruel lamenta que “cuando es una emergencia
social derivada de un desalojo no hay pisos, por otras problemáticas,
como por ejemplo, la violencia de género, sí” y asegura que “hay muchos
pisos vacíos en el Baix Ebre y El Montsià, donde hubo más especulación
inmobiliaria”. También apunta que “solo en Amposta hay un total 443
pisos vacíos en una ciudad de unos 20.000 habitantes”.
Mala planificación
La portavoz de la PAH lamenta que “no se ha planificado bien el parque
social y sería absurdo que construir pisos en la Terra Alta, una comarca
rural, cuando se necesitan aquí abajo”. Desde la secretaria d’Habitatge
reconocen que hay viviendas que llevan ocho años vacías, puntualizan
que la mayoría se empezaron a construir en la primera parte de la década
del 2000, que el gobierno que programó pisos en algunos lugares “se
dejó llevar por la ola de construir” y que se ha demostrado que estas
viviendas “no hacían falta”, sentencia Sala.
Pisos de emergencia social
En este contexto, el clamo ciudadano es que existan casas desocupadas
mientras aumentan los desahucios; una paradoja que intentan justificar
desde la secretaria de Habitatge. “Hay municipios a los que nadie quiere
ir porque no tienen familia ni oportunidades laborales”, justifica
Carles Sala ante la posibilidad de que algunos pisos vacíos pudieran
servir para familias en riesgo de exclusión social o con dificultades
económicas. Así, según detalla el departamento, todas las viviendas
vacías que actualmente posee la Generalitat se encuentran en régimen de
alquiler o alquiler con opción a compra, aunque aseguran que lograr que
tengan ocupantes ya no es solo cuestión de que se ofrezcan a un precio
asequible, especialmente en familias que entran en la llamada la mesa de
emergencia: que han sufrido un desahucio o tienen una situación de
ingresos muy baja.
En estos casos extremos, explican, se están concediendo alquileres de
entre 50 a 80 euros, cuando los precios rondan entre los 100 a los 500
euros en el tramo medio de la tabla y de las 14.000 viviendas del parque
público catalán más de 7.000 tienen actualmente un alquiler de entre
150 y 300. Para Sala este precio tan asequible (menos de 100 euros) no
es suficiente solución para familias que, por ejemplo, han sufrido un
desahucio porque en muchos casos el pago de los suministros añadidos,
como la luz o el agua, es lo que imposibilita poder hacer frente al
alquiler de la vivienda. Además, prosigue Sala, estas familias “tienen
otros problemas que requieren una atención más integral” y considera que
si van a un municipio pequeño acaban “colapsando” los servicios
sociales que, normalmente, no tienen capacidad de respuesta.
Necesidad de un pacto global
A pesar de los inconvenientes, las entidades sociales aseguran que
estamos ante una “oportunidad histórica” para incrementar el parque
social de viviendas. “Es una responsabilidad colectiva y hace falta un
acuerdo global entre el sector público, las entidades sociales y el
sistema financiero para crear ese parque necesario”, comenta Carme
Trilla, responsable de Acción Social de Càritas Diocesana de Barcelona,
que cuenta actualmente con 360 viviendas de alquiler social a través del
Servicio de Mediación en Vivienda. En sus dos años de vida ya han
atendido a 1.800 familias, aunque Trilla reconoce que hay un plan
estratégico para llegar a las 500 viviendas de alquiler social para el
2015 ante la demanda creciente.
La responsable de Càritas apunta que para atender a la población que no
puede pagar su vivienda o vive en condiciones infravivienda se
necesitarían “más de 100.000 pisos y no bajarían de los 200.000”,
especialmente en “toda la región metropolitana de Barcelona y en el
ámbito de Lleida, Girona y Tarragona”. Una cifra que comparte Ada Colau,
la cabeza visible de la PAH, que recuerda que desde el inicio de la
crisis “se han producido casi 100.000 ejecuciones hipotecarias” y que el
contexto actual de “emergencia social” en que a muchos ciudadanos en
paro se les acaban las prestaciones no hace más que agravar la
situación.
El Dossier del Tercer Sector ‘Un parque de viviendas de alquiler social.
Una asignatura pendiente en Catalunya’, de la que una de las autoras es
Trilla, señala que Catalunya cuenta con unas “60.000 viviendas de
alquiler asequible, propiciadas de una manera u otra por las
administraciones públicas, es decir, un 2% del parque total”, una cifra
“insuficiente” ante “una falta muy importante de vivienda social en
Catalunya para atender todas las realidades”, tal como apunta la
responsable de Acción Social de Càritas.
Las zonas de más ocupación
Igual que apunta el informe, también la secretaria d’Habitatge sitúa la
demanda de vivienda en las cuatro capitales de provincia y,
especialmente, en el área metropolitana de Barcelona, donde sitúan la
ocupación de pisos sociales en más del 90% mientras que en las Terres de
l’Ebre no llega al 50%. La administración cree que en Catalunya existen
40.000 viviendas vacías en manos de entidades financieras y calcula que
casi la mitad, 15.000, se encuentran en los 70 municipios en los que ha
acreditado que hay mayor demanda social. Para intentar desbloquear esta
situación y en paralelo a los más de 80 municipios que han decidido
sancionar a las entidades bancarias que cuenten con viviendas
desocupadas, esta semana la Generalitat ha aprobado un impuesto para los
pisos vacíos en manos de entidades financieras de entre 850 y 1.650
euros por vivienda y año, un tributo que podría empezar a aplicarse en
2015. Este impuesto se centraría en estas 15.000 viviendas situadas
básicamente en el área metropolitana de Barcelona, el Camp de Tarragona y
Girona y Lleida que lleven más de dos años desocupadas sin motivos
justificados.
Acuerdos con bancos rescatados y multas
Simultáneamente a estas medidas, desde hace un tiempo la administración
catalana intenta llegar a acuerdos puntuales con algunas entidades
bancarias como Catalunya Caixa o Bankia para la cesión de viviendas a
las que la Generalitat aplicará las “ayudas implícitas” para hacerlas
más asequibles. Desde Habitatge explican que han negociado la cesión de
pisos con todas las entidades financieras pero que han puesto el
“acento” en aquellas que han recibido fondos públicos, algo que Ada
Colau define como “lo mínimo que deben hacer después de haber sido
rescatados". También lo intentan con la Sareb, aunque Sala reconoce que
con este organismo “no es tan optimista”. Con estos acuerdos la
Generalitat prevé recibir unos 1.000 pisos en 70 municipios.
Fuentes de la Asociación Española de la Banca (AEB) señalan que, “además
de su participación en el Fondo Social de la Vivienda”, algunos bancos
están desarrollando “iniciativas propias, muchas veces en colaboración
con Ayuntamientos o con organizaciones del tercer sector” para atender
“la demanda de alquileres sociales”. Por ejemplo, el Grupo Banco
Sabadell ha cedido tres viviendas a Càritas para acoger familias en
riesgo de exclusión y tiene 3.399 viviendas en alquiler social. En este
sentido, Robert Tornabell, catedrático de Banca y Finanzas
Internacionales de la Universidad Ramon Llull y exdecano de ESADE
Business School, aboga más que por la "vía de la sanción" establecer
"convenios y negociar” con las entidades financieras a través "de la
obra social”.
Absorción paulatina del stock
El stock acumulado sin vender en
Catalunya ascendía a 81.225 pisos nuevos en el tercer trimestre de 2013,
1.543 viviendas menos en comparación con el mismo periodo de tiempo el
año anterior, según datos de la Associació de Promotors de
Barcelona. Por zonas, la provincia de Barcelona concentra el 53% del
total del stock. Y a pesar de la percepción general, expertos
financieros aseguran que las viviendas vacías sin vender en Catalunya ya
se están reduciendo progresivamente. “Los bancos están muy en contacto
con los inversores extranjeros y se están vendiendo bloques de pisos y
en unos meses se rebajará mucho este stock”, asegura Robert Tornabell,
catedrático de Banca y Finanzas Internacionales de la Universidad Ramon
Llull y exdecano de ESADE Business School. Este tipo de inversores,
según Tornabell, proceden de Estados Unidos, Inglaterra, Francia y
Alemania y se interesan “por las primeras residencias en ciudades del
Vallès Occidental, Oriental y Baix Llobregat”.
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