ahora, por lo visto, hay bicicletas que pedalean en catalán, y bicicletas que pedalean en castellano.. la Guardia Civil se está luciendo.. quejas, denuncias y reclamaciones.. claro..
disfruten lo votado..
Tensión entre cuerpos policiales por unas clases de 'spinning' en catalán
Un grupo de guardias civiles exige que las clases sean en castellano y
denuncia que los Mossos ignoran sus quejas lingüísticas sobre el
polideportivo municipal de Martorell
El spinning es un popular ejercicio aeróbico fácilmente adaptable al
nivel del usuario en la medida que el monitor puede cambiar la
frecuencia del pedaleo. Sabido es que ofrece beneficios para el corazón
pero machacarse en la bicicleta estática del gimnasio del Patronato
Municipal de Deportes de Martorell ha generado estrés en un grupo de
efectivos de la Guardia Civil, que exige que las clases sean
íntegramente en castellano tras argumentar que no entiende el catalán al
completo.
Frente a la negativa de uno de los monitores a relegar el uso del
catalán en el aula, los alumnos disconformes, agentes del Instituto
Armado destinados desde hace dos años en el aeropuerto de El Prat,
quisieron hacer valer sus derechos de usuarios del polideportivo y
exigieron en el mostrador una hoja de reclamación «en castellano». Pero
empleados del gimnasio público no pudieron entregársela «porque sólo
existe en catalán», un extremo que irritó a los agentes de la Guardia
Civil, quienes les recordaron que deberían tenerla en los dos idiomas
oficiales, como establece la Generalitat. Critican también que los
Mossos d'Esquadra de Martorell han ignorado sus requerimientos
telefónicos al 112 para personarse en unas instalaciones donde, según
han explicado a este diario, «los trabajadores se cachondean con
frecuencia de nosotros, con frases como 'qué pasa, artista', y eso que
nunca nos hemos presentado como policías españoles».
Los socios descontentos del gimnasio municipal de Martorell son vecinos
de la localidad barcelonesa liderada por el alcalde Salvador Esteve
(CiU), quien también ostenta la presidencia de la Diputación de
Barcelona. Son un grupo de agentes andaluces, canarios y gallegos que,
tras haber sido asignados para velar por la seguridad del aeropuerto de
Barcelona, ocupan algunas de las 50 viviendas de la residencia logística
del Instituto Armado en Martorell, antigua casa cuartel. Su conflicto
lingüístico con un monitor y con el conserje del polideportivo derivó
primero en dimes y diretes con el área de Deportes del Consistorio y
posteriormente en roces con la comisaría de los Mossos d'Esquadra de
Martorell.
Tras rechazar que un monitor de spinning se niegue a impartir la clase
en ambos idiomas y que no existan hojas de reclamación en castellano,
los agentes están enfrentados ahora a sus compañeros de la Policía
catalana. Aseguran que los mossos prefieren no desplazarse al
polideportivo a requerimiento de sus llamadas al 112 porque «dicen que
no están disponibles para ese tipo de cosas, pero hemos constatado que
en esas ocasiones tenían vehículos aparcados en su comisaría».
Todo arrancó la mañana en que el conserje de las instalaciones se negó a
contestar en castellano al grupo de agentes que se quejó del monitor de
spinning que sólo utiliza el catalán en sus clases. «Somos simplemente
socios. En ningún momento nos hemos identificado en el gimnasio como
efectivos de la Guardia Civil. Otra cosa es que, al ser Martorell un
pueblo grande, aquí todos lo sepan. Nos dimos cuenta por el cachondeo
que algunos monitores se traen a costa nuestra», explican.
En aquella ocasión, los Mossos sí acudieron a la llamada de los usuarios
contrariados. Según los agentes de la Guardia Civil, el trabajador
municipal «ignoró» las peticiones de una hoja de reclamación en español
por parte de los dos patrulleros, que acabaron levantando un acta por
falta a la autoridad que posteriormente acabó en dependencias
judiciales. «Se estaba riendo de ellos, les dijo que se echasen a un
lado porque tenía que atender a los usuarios, y que el encargado estaba
reunido», recuerdan.
Se da la circunstancia de que el agente de la Policía catalana que llevó
la voz cantante en la actuación es castellanohablante y perteneció al
Instituto Armado. En el juicio de faltas posterior a la denuncia contra
el empleado, celebrado en fechas recientes en el Juzgado de Instrucción 2
de Martorell, los usuarios/agentes de la Benemérita no fueron citados
como testigos. «No entendemos la razón por la que no se nos avisó de un
juicio en que queríamos estar presentes. Pero nos consta que el fiscal
consideró que el conserje no cometió ninguna falta a la autoridad y
cuestionó al mosso si era castellanohablante», protestan, con un tono a
medio camino entre la incredulidad y la indignación. El juicio quedó
visto para sentencia.
Con anterioridad, uno de ellos registró una queja en el Consistorio.
«Tardaron siete meses en contestar. Decían, en resumen, que el catalán
es lengua oficial. Les insistí en que el castellano también lo es y que
los letreros e instrucciones de las salas de entrenamiento y piscinas y
salidas de emergencia están íntegramente en catalán, sin obtener
respuesta». «Unos abogados nos recomendaron que denunciáramos
directamente en un juzgado para que evitáramos de esa manera el filtro
de los Mossos d'Esquadra», lamentan.
Pero no es este extremo el que más preocupa al colectivo de agentes del
Instituto Armado usuarios del gimnasio, sino las chanzas de algunos
compañeros de la Policía de la Generalitat. «En la comisaría, una agente
nos comentó, sonriente, que nuestro problema es que estamos frustrados
por el catalán», recuerdan. El grupo pide hacer spinning «siempre» en
español: «Como todo hijo de vecino, pagamos 40 euros al mes, que no es
moco de pavo».
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