el amor se va pero la hipoteca queda..
veamos: en la época en la que las viviendas subían como la espuma, tampoco era tan mal producto.. luego siempre se podría vender la vivienda a otro inversor, y pelillos a la mar,
por eso, el problema realmente no es que sólo paguen intereses (lo vamos a llamar "hipoteca curiosa"), el problema es que la vivienda no vale ni el 20% del crédito que pidieron para pagarla.. ahora tienen patrimonio negativo.. más deudas que activos.. están quebrados pero la realidad es tan dura que prefieren pensar que, literalmente, la hipoteca
llevaba aparejada una cláusula suelo “abusiva” (sic),
a destacar que les leen las condiciones "en diez minutos" (sic) y firman lo que les pongan por delante, o bien el producto les gustó pero ahora ya no les gusta (infantilismo: incapaces de reconocer sus propios errores), o aún sin haber entendido nada lo firman igual (analfabetismo funcional, pero luego dicen que "el banco les engañó" (sic), claro..),
evidentemente, todo el mundo en hispanistán sabe que lo mejor para firmar un contrato que te va a atar al banco durante 30 años, y que en la mayoría de los casos supone "la inversión" (que realmente no es una inversión.. pero eso es imposible que un analfabeto lo entienda) más importante de su vida.. lo mejor, digo.. es leer un contrato "en diez minutos" y firmar sin saber lo que se firma.. analfabetismo funcional llevado al extremo..
luego éstos (a los que el resto de ciudadanos va a acabar pagando el pato) se dicen "adultos" y van a votar..
disfruten lo votado..
Atrapados en una hipoteca con la que sólo pagan intereses
Los andaluces María y José Antonio ya no son pareja, pero siguen unidos
por el Banco Santander. Más concretamente, por una hipoteca que les
obliga a pagar cuotas mensuales de más de 900 euros cuando una hipoteca
de normales características, ajustada a la ética y al Euribor, apenas
superaría los 500 euros mensuales. Y al año próximo, su actual cuota de
910 euros subirá un 2,5%. Y así desde hace siete años, la hipoteca no
para de subir mientras que no amortizan apenas capital.En la misma
situación se encuentran Rafael y más de 400 personas, en su mayoría
parejas jóvenes, que contrataron el producto financiero Hipoteca
Tranquilidad.
En 2007, con 23 años, María era rabiosamente joven y depositó en
Banesto, entidad bancaria absorbida por el Banco Santander, su proyecto
de vida junto a José Antonio. Ambos trabajaban e ingresaban más de 2.000
euros al mes, con los que creyeron posible afrontar un préstamo
hipotecario. El único error fue que no contemplaron que la hipoteca
llevaba aparejada una cláusula suelo “abusiva”.
Independientemente de lo que fluctúe el Euribor, María y José Antonio
tienen que pagar un 5% de intereses y un 2,5% más de cuota mensual que
crece cada año. Si tenemos en cuenta que, dos años después de que
firmaran su hipoteca, en 2009, el Euribor cayó al 0,5%, la pareja está
pagando intereses diez veces superiores al precio del dinero que marca
el Euribor, el sistema europeo de préstamo interbancario. “Estamos
siendo estafados”, así de claro lo afirma María Guzmán. Una joven
periodista, de 30 años, a la que la hipoteca la tiene varada en un
callejón sin salida. “Nos vendieron este producto financiero como el
mejor producto posible y, a los dos años, nos llamaron del banco para
ofrecernos un cambio debido a la alta morosidad”, para lo que era
preciso pagar 6.000 euros más si querían acceder al cambio de producto
financiero, explica José Antonio Escolariza, expareja de María y que
tenía 27 años cuando “en diez minutos” les leyeron las condiciones de lo
que se ha convertido en un proyecto sin vida por culpa de un producto
financiero que la entidad retiró del mercado, pero sin carácter
retroactivo.
En siete años, María y José Antonio solamente han amortizado 7.000 euros
de capital de los 192.000 euros que Banesto les prestó. La expareja
lleva siete años pagando letras insoportables para pagar únicamente
intereses que ayudan a engrosar los beneficios del Banco Santander, que
recientemente ha declarado haber duplicado sus beneficios.
SIETE AÑOS PAGANDO ÚNICAMENTE INTERESES
Rafael y su novia, que también eran rabiosamente jóvenes cuando firmaron
la hipoteca, en siete años solamente han amortizado 2.000 euros de
capital de los 150.000 que les prestó el banco. A pesar de que empezaron
pagando una cuota de 610 euros que ahora, por obra y milagro de un
interés diez veces mayor que el precio del dinero, asciende a 810 euros.
La cuota creciente seguirá subiendo porque las condiciones de la
Hipoteca Tranquilidad estipulan que cada año subirá un 2,5%. Así hasta
el año undécimo. O lo que es lo mismo, del primer año al undécimo, la
diferencia es del 28%, siempre a favor de la entidad bancaria y en
contra de la tranquilidad de los hipotecados que ven cómo sus cuotas
solamente sirven para pagar intereses en beneficio del banco y no para
amortizar capital.
A Rafael le llamó la entidad bancaria para ofrecerle “una hipoteca que
sabían que iba a estallar al año siguiente”, asegura este joven de
Guillena (Sevilla), que ha dejado de pagar la hipoteca para obligar al
banco a renegociar las condiciones del préstamo. “Llevo siete años sin
tomarme una mala cerveza y resulta que solamente he amortizado 2.000
euros del capital que me prestó el banco”, dice indignado quien coordina
el grupo de afectados por este producto financiero en la Plataforma de
Afectados por la Hipoteca de Sevilla.
Los jóvenes quieren pagar, pero quieren hacerlo según marca el Euribor y
no según les obliga un producto financiero que, denuncian, fue vendido
con opacidad y sin información sobre la letra pequeña del contrato.
María y José Antonio podrían estar ahora pagando una cuota mensual de
500 euros, si su hipoteca estuviera ajustada al Euribor, y no 910 euros
debido a que el Banco Santander les aplica un tipo de interés diez veces
superior al precio del dinero que marca la referencia por la que se
guían la mayoría de los préstamos hipotecarios en la Zona Euro.
EL SANTANDER SE DESENTIENDE
Dado que la Hipoteca Tranquilidad fue un producto financiero
comercializado por el ya extinto Banco Banesto, absorbido por el Banco
Santander en mayo de 2013, las personas afectadas se encuentran con la
negativa de la entidad de Emilio Botín a tramitar sus quejas y
renegociar la relación contractual. El Banco Santander tampoco respondió
a este periódico. Entretanto, las personas perjudicadas se sienten
estafadas y que se han reído de ellas, de sus ilusiones de juventud. “Era un producto ideal para captar a todas las personas en la fase final de la burbuja inmobiliaria”,
piensa Rafael, quien, tras negarse a seguir pagando, ahora está en
todas las listas de morosos cuando lo que él quería era acceder a una
vivienda para iniciar su proyecto de vida con tranquilidad.
No hay comentarios:
Publicar un comentario