- todas las compañías que daban beneficios y que son necesarias (Telefónica, eléctricas..) se dejaron en manos de amiguitos,
- todas las compañías que dan pérdidas y que encima no son necesarias (Loterías, Hunosa, Enusa, Ensa..) quedan en manos del Gobierno..
disfruten lo votado..
El Gobierno deja en el dique seco todas las privatizaciones del futuro
Empresas como Correos, Enusa, Ensa, Hunosa o Loterías tendrán que esperar.
El Gobierno de Mariano Rajoy no sólo paralizará el proceso de privatizaciones que ya se ha anunciado de alguna u otra manera, como es el caso de la venta del 60 por ciento de Aena o la liberalización de la alta velocidad ferroviaria a Levante. También deja en el dique seco el resto de planes que se tienen que desarrollar en el futuro en compañías donde tiene participación mayoritaria el Estado y que podrían haberse puesto en marcha en la segunda parte de esta legislatura, como son los casos de Correos, Enusa, Ensa, Hunosa o Loterías, entre otras empresas, según explican fuentes solventes del Ejecutivo a este periódico.
En el ejemplo de Correos, aunque su posible venta lleva adormilada durante varios años, siempre es un activo atractivo para dar entrada a operadores privados y durante la primera mitad de la legislatura un estudio sobre su privatización ha planeado en el sector. En otros países europeos como Alemania ya se ha realizado la privatización de manera paulatina y sin que el Estado perdiera su participación mayoritaria de golpe. Ahora mismo, Correos está en una situación parecida a la de la Deustche Post cuando el gobierno alemán pensó en privatizarla. La empresa española está inmersa en un plan de saneamiento denominado 100-300-1.500, con el que intenta diversificar sus ingresos, crecer en negocios como paquetería y aumentar los servicios digitales acordes con la evolución tecnológica de las necesidades del cliente.
En el caso de Enusa, Sepi (Sociedad Estatal de Participaciones Industriales), dueña del 60 por cien del grupo, dio el pistoletazao de salida a la entrada de capital privado con el anuncio de privatización de dos pequeñas filiales en 2012: Enusegur y Etsa Doi. Pero el proceso en la matriz se quedó estancado. Enusa factura 299 millones de euros al año y cuenta con una plantilla de 777 empleados, según los últimos datos públicos dados a conocer por Sepi. Está especializada en fabricar equipos y servicios de ingeniería para después suministrárselos a centrales nucleares y, al mismo tiempo, llevar a cabo actuaciones medioambientales relacionadas con este tipo de energía.
Ensa, que fabrica y suministra el sistema primario de centrales nucleares, también ha sido analizada para su hipotética privatización en esta legislatura, aunque Ramón Aguirre, el presidente de Sepi, aseguró nada más llegar al cargo que hasta que los mercados no se calmaran no se iba a estudiar la entrada de capital privado en muchas empresas de la sociedad estatal.
La preocupante situación económica de Hunosa, que incluso ha planteado la liquidación de la compañía minera, ha tenido como consecuencia la posible privatización del grupo, aunque hasta el momento el Gobierno de Mariano Rajoy no ha confirmado oficialmente este escenario.
Tragsa también tuvo colgado el cartel de se vende al comienzo de la legislatura, sobre todo cuando se le aplicó un ERE. Pero la compañía especializada en transformación agraria y participada en un 51 por ciento por el Estado también paraliza cualquier atisbo de venta de su paquete estatal.
Mucho más llamativa es la situación de Loterías, que estuvo a punto de salir a bolsa en la anterior legislatura, proceso que se paralizó en el último minuto en septiembre de 2011. Nada más llegar el Gobierno de Rajoy, la empresa entró rápidamente en todas las cábalas para ser privatizada, una opción que se ha enfriado en los últimos tiempos por el descenso de sus ingresos y, ahora, por las cercanías de los comicios europeos.
Paralelamente a los procesos de entrada de capital privado en empresas públicas, el Ejecutivo también deja en stand by la venta de participaciones públicas de empresas privadas. Es el ejemplo de Red Eléctrica, donde Sepi tiene el 20 por ciento del capital. Aunque se anunció la venta del 10 por ciento del mismo esta operación también queda congelada, al igual que una hipotética venta del 5 por ciento que la sociedad estatal contabiliza en Enagás, una participación que se ha convertido en una herramienta de control.
A Sepi también le quedan otras participaciones residuales en empresas como el grupo Airbus, donde controla algo más del 4 por ciento, tras ser obligada a vender el, 1,4 por ciento como parte del plan dictado por el gigante aeronáutico europeo para quitar protagonismo a los gobiernos europeos en su gestión. IAG, el holding aéreo propietario de las marcas British Airways, Iberia y Vueling, Sepi es el único representante español tras la marcha de Bankia y El Corte Inglés y controla el 2,46 por ciento del capital del grupo presidido por Antonio Vázquez.
En ambos casos, aunque las dos participaciones son pequeñas se consideran estratégicas y es complicado que el Gobierno decida desinvertir. Algo parecido pasa en Indra, donde Sepi controla el 20,14 por ciento, pero el grupo no quiere dejar de gestionar un paquete accionarial tan relevante en una empresa con alto contenido tecnológico y un papel relevante en el negocio de la Defensa.
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