después de 21 sentencias judiciales (algunas ya firmes) favorables todas ellas a los controladores, y después de cambiar de juez tres veces en éste juzgado (parece que finalmente éste juez ya es más favorable a las tesis del Gobierno, y obvia las pruebas evidentes de la defensa), puede que por fin salga una sentencia que culpe a los controladores después de ser obligados a trabajar (a punta de pistola, y bajo amenaza de perder todo su patrimonio) más horas de lo que marcaba el propio convenio (acordado entre Fomento y AENA),
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El juez procesa a 121 controladores por el caos aéreo de la protesta de 2010
Fueron dos días de infarto en España: el 3 y 4 de diciembre de 2010. Un
plante colectivo de los controladores aéreos en protesta por la rebaja
de sus condiciones laborales dictada por el Gobierno provocó la
anulación de 5.000 vuelos, con 700.000 afectados en pleno puente. La
monumental bronca se zanjó después de un duro pulso con el Ejecutivo,
que decretó el estado de alarma y sometió a las torres y centros de
control a la tutela militar. Durante 24 horas el espacio aéreo español
estuvo cerrado y AENA abrió hasta 442 expedientes a los implicados.
Tras 21 sentencias favorables a los trabajadores, el juzgado de
Instrucción 3 de Madrid cree que el “plante” colectivo no estaba
“legitimado ni amparado”. El juez ve indicios de un delito de sedición,
abandono de funciones públicas y falsedad documental para 113
controladores aéreos y ocho miembros de la junta directiva de la Unión
Sindical de Controladores (USCA), lo que los coloca al borde del
banquillo.
El razonamiento de Teijeiro se basa en que la decisión de cerrar el
espacio aéreo esos dos días no fue “lo que provocó la inacción de los
controladores, como insisten en sostener, sino al contrario, es el
abandono de los puestos de trabajo, realizado de manera concertada,
consciente y deliberada, lo que impulsa la adopción de dicha medida”.
El boicot tuvo su origen en un decreto aprobado en la mañana del 3 de
diciembre por el Consejo de Ministros y apadrinado por el entonces
ministro José Blanco. La regulación significaba un aumento en la jornada
de trabajo y la disminución de salarios cifrada por los funcionarios en
un 30%. El conflicto laboral venía de lejos: la negociación del
convenio llevaba cinco años enquistada. Sus sueldos, de una media de
200.000 brutos, fueron utilizados como arma arrojadiza y alimentaron la
polémica mientras miles de personas reclamaban a AENA por la pérdida de
sus vuelos. Pero “sus legítimas reivindicaciones”, asegura ahora el
juez, no justificaron “los modos y formas” de la protesta, que se
tradujo en una repentina avalancha de bajas alegando una situación de
“ansiedad y presión psicológica”, que según el juez “nunca se acreditó”.
El espacio aéreo español, gestionado por cinco grandes centros en
Madrid, Barcelona, Palma, Sevilla y Canarias, tenía en el momento de los
incidentes 62 controladores asignados a la capital, incluidos seis supervisores.
A las cuatro de la tarde del 3 de diciembre, 59 de ellos presentaron
una declaración jurada de “incapacidad psicofísica sobrevenida”, algo
que se agravó en el turno de noche. Esas bajas se
habrían concretado “de manera coordinada e imprevisible, en muy escaso
periodo temporal, lo que condujo al inevitable cierre del espacio aéreo
con declaración del estado de alarma”. Tras someter al mando militar los centros de control, las bajas repentinas prácticamente desaparecieron.
La estrategia de los controladores podría haber violado, según el juez,
el derecho constitucional de los ciudadanos a la “libre circulación por
todo el territorio”, lo que lleva a Teijeiro a calificar lo ocurrido de
“calamidad pública de enorme magnitud por el elevado número de
ciudadanos afectados”.
USCA recurrirá su decisión porque considera que el auto “es sesgado y
omite las pruebas que acreditan la ausencia de delito”. Recuerdan que el
titular de Instrucción 2 de Santiago, José Antonio Vázquez Taín,
“resolvió decretar el archivo de la causa” argumentando que “todo fue
una decisión política de quien tenía competencia para ello”. Pero el
magistrado de Madrid exculpa expresamente al Gobierno socialista,
deslizando que los funcionarios pretenden derivar “su propia
responsabilidad hacia las decisiones supuestamente erróneas adoptadas
por AENA e incluso al propio Gobierno quien, por la propia naturaleza
política de sus actos, ha de quedar necesariamente excluido del control
jurisdiccional en este ámbito”. En especial pone el foco en los miembros
del sindicato que, durante la convocatoria de una asamblea en un hotel
de Madrid en la tarde del día 3 y “sobre todo, en conversaciones
telefónicas [...] incitaron de forma evidente y precisa al abandono de
sus funciones por parte de aquellos controladores que tenían asignados
servicios”.
El magistrado de los juzgados de Plaza de Castilla sobresee
provisionalmente la causa respecto de otros denunciados y traslada su
decisión tanto a la fiscalía, como a las acusaciones particulares, para
que en dos meses “formulen escrito de calificación, solicitando la
apertura de juicio oral, el sobreseimiento de la causa si procediere y,
excepcionalmente, la práctica de las diligencias complementarias”.
La Unión Sindical de Controladores Aéreos (USCA) había solicitado el
pasado diciembre el archivo de la investigación por el supuesto abandono
de sus puestos de trabajo. En el escrito, el abogado del sindicato de
USCA, José Antonio Choclán, entendía que “no hubo ningún plante” por
parte del colectivo y que el cierre del espacio aéreo fue una decisión
“unilateral” de AENA.
Ayer, en un comunicado, insistía en esa tesis tras considerar que el
juez “selecciona de manera sesgada algunas pruebas de cargo, pero omite
todas aquellas que han sido aportadas por la defensa y que acreditan la
ausencia de delito”. Los controladores creen el auto “no motiva la
responsabilidad individual de cada uno de los controladores aéreos, no
dice quién es quién y no motiva las razones individualizadas para su
imputación”, y recuerdan que “por lo que se refiere al delito de
falsedad documental, es un delito que nunca ha sido objeto de
instrucción, por lo que de nuevo se tendría que proceder a la
declaración de cada uno de los imputados sobre este hecho”. USCA
recuerda que otros 21 juzgados “han considerado que no hubo huelga, ni
sedición, ni abandono por parte de los controladores”.
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