20140403

Hacienda chantajea a empresas amenazándolas con montañas de papelo

es lo que pasa en la gran "democracia" de hispanistán.. no sólo se trabaja más de medio año para mantener a la casta, es que encima existen los chantajes velados cuando el nivel impositivo ya es confiscatorio, y la burocracia, nauseabunda..

disfruten lo votado..


Hacienda chantajea a empresas amenazándolas con montañas de papelo


Hoy, en vez de hablar de las distintas modalidades de fraude que idean los contribuyentes contra las arcas de la Hacienda Pública, voy a hablar de una práctica lamentable que utiliza la inspección fiscal para salirse con la suya en los casos en los que no consigue sacar adelante un expediente y existe controversia sobre la interpretación de alguna norma.

Quiero pensar que se hace sólo cuando el inspector está convencido de que hay fraude pero le cuesta mucho trabajo demostrarlo o sabe que el empresario o particular darán lasrga y costosa batalla en los tribunales para aceptar el dictamen de Hacienda. Quiero pensarlo, pero sé por experiencia que no es así. No sabemos muy bien, o no sabemos a ciencia cierta, si la inspección tributaria cobra una paga de productividad o de objetivos, pero esta conducta nos hace ser suspicaces.

El caso es que muchas veces, cuando se inspecciona a una empresa, y tras largos trabajos no se encuentra nada que alegar, o se encuentran sólo algunos extremos dudosos, la inspección de Hacienda insiste en imponer una sanción moderada, y advierte que si el empresario la impugna le pedirá la documentación de los cuatro años anteriores. Y lo hace siempre en la época de máxima actividad de esa empresa, como por ejemplo en verano en el caso de un hotel o en Navidad en una imprenta. Cito sólo casos reales.

El empresario no puede negarse a facilitar y explicar la documentación que se le pide, pero sabe que dedicar su tiempo y esfuerzo en ese momento a presentar cuatro años de papeles tendrá para él un coste muy superior a aceptar la pequeña multa que le impongan por el año en curso y se ve en la tesitura de aceptar el chantaje, porque no se puede calificar de otro modo, o verse envuelto en toda clase de complicaciones burocráticas en vez de dedicase a gestionar su empresa.

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