20140406

La crisis adelgaza los bolsillos de los contribuyentes de las clases medias

en el primer párrafo no hablan de recuperación, hablan de "esperanza de la recuperación", cosa muy distinta, y que demuestra que en hispanistán y, por lo menos desde 2008 (diremos que es cuando empezó inesperadamente "la crisis que vino de fuera") se han hecho las cosas al azar, al tun-tún, por hacer, y básicamente por aparentar que se hacía algo, cuando, evidentemente, no se ha hecho nada para atajar la corrupción, el nepotismo, el despilfarro, por buscar responsables (alguno habrá, de los más de 450.000 políticos -el doble que en Alemania- muy bien pagados y muy bien asesorados, más los "altos cargos" y semejantes).. a pesar de los recortes brutales en los "vicios" de la "clase media" (Sanidad, Educación) hispanistán se sigue endeudando en 100.000 millones de Euros anuales (gasta más de lo que ingresa) y la deuda sigue creciendo; para más inri, han aumentado las poltronas ("altos cargos") a pesar que ha bajado el número de funcionarios..

seguimos: también hacia el final del primer párrafo encontramos la definición de "clase media": "pagan impuestos por ingresos entre 20.000 y 60.000 euros al año" (sic); de manera que cualquiera que se levante a las 6 para empezar jornadas maratonianas, después de conducir un coche -del que aún está pagando las letras- un buen rato, y de llegar a duras penas a mitad de mes, y que encima está a una nómina de la bancarrota ya se podría considerar "clase media".. evidentemente algo chirría en ésta definición de "clase media", y es que evidentemente ésto no es clase media; es clase trabajadora; borregos, esclavos del sistema; los que votan y pagan impuestos confiscatorios para sostener a toda la casta..

seguimos con el trozo final del tercer párrafo: "incluso a precios de mercado vender una vivienda se ha convertido en una carrera de largo recorrido" (sic); precisamente si la vivienda no se vende inmediatamente es que no se está pidiendo "precios de mercado", sino precios muy superiores, fantasías del que se cree un gran "inversor".. si realmente quisieran vender la vivienda podrían hacer una subasta, empezando por 1000 Euros, y subiendo en tramos de 1000 Euros.. y seguro que venderían la vivienda inmediatamente: claro que a lo mejor el "precio de mercado" no les gusta, porque la vivienda estaba valorada en miles de millones de Euros de fantasía en el 2008, cuando hispanistán iba a superar a Alemania en PIB..

cuantificar la subida de la electricidad -y otros gastos- en un 16% es faltar a la verdad: la electricidad era de las más caras de Europa, y subió inexplicablemente más de un 60% -cuando sobra capacidad de producción, y cuando la demanda se ha hundido, y cuando curiosamente en las poltronas del oligopolio energético hay decenas de ex-políticos y "altos cargos"- siendo ya la más cara de Europa desde hace tiempo; además hay el "impuesto al Sol" para frenar -incluso- el autoconsumo y tener que acabar en manos del oligopolio energético..

disfruten lo votado..


La crisis adelgaza los bolsillos de los contribuyentes de las clases medias
  • La crisis adelgaza los bolsillos de los contribuyentes de las clases medias
  • Hacienda pierde 350.000 declarantes con ingresos de entre 20.000 y 60.000 euros
  • La Agencia Tributaria detecta un aumento de contribuyentes de menos de 12.000 euros
  • La devaluación de la vivienda ha sido del 34% entre el 2008 y el 2014 en Barcelona

Todavía no está completa la factura del daño que la crisis ha hecho en la sociedad y la economía española cuando empiezan a sonar con fuerza los mensajes que anticipan la esperanza de la recuperación. En los últimos días incluso se suceden las previsiones que vislumbran un crecimiento más vigoroso del esperado. Todo ello, sin reparar en que apenas terminamos de ser conscientes de la profundidad del retroceso de los últimos años.

Son muchos los factores en los que se ha dado un importante paso atrás. Pero quizá el que tiene un mayor relieve es el agudo empobrecimiento que se ha producido entre las clases medias, el verdadero músculo tanto humano como de consumo de una sociedad como la española. La pérdida de recursos es visible en muchos terrenos, pero especialmente grave en términos de rentas. Sólo en los cuatro primeros años de la crisis, entre el 2008 y el 2011, el grupo de los contribuyentes de lo que se puede considerar clase media -los que pagan impuestos por ingresos entre 20.000 y 60.000 euros al año- retrocedió en 350.000 declaraciones, según los datos facilitados por la Agencia Tributaria.

La mayoría de ellos pasó a engrosar las listas de contribuyentes con las rentas más bajas, las que están por debajo de los 12.000 euros anuales liquidables, que crecieron en más de medio millón en ese mismo periodo. El grupo que está por encima de 60.000 euros anuales sólo se redujo en 87.000 declarantes, si bien este es numéricamente mucho menor que el resto. Los ingresos que se contabilizan son una vez descontado los mínimos vitales que prevé Hacienda.

El trabajo es obviamente la principal fuente de riqueza para las clases medias, pero no la única. El ahorro tradicional en España se ha basado en la vivienda, cuyo precio ha evolucionado de forma tanto o más catastrófica que el mercado laboral. Son muchos los estudios realizados al respecto, y el resultado depende mucho del periodo y la ciudad. Para el caso de Barcelona, el índice elaborado por el Iese para el portal Fotocasa estima que el precio del metro cuadrado ha pasado de 4.871 euros en febrero del 2008 a 3.202 euros en el mismo mes de este año. Y el problema no es sólo la devaluación, que en este caso ha sido del 34%, sino que incluso a precios de mercado vender una vivienda se ha convertido en una carrera de largo recorrido.

El debilitamiento de los ahorros y el temor se han visualizado de forma muy evidente en el progresivo descenso del gasto familiar. El consumo de las familias españolas se ha reducido un 14% entre los años 2008 y 2012 hasta dejarlo en una media de 21.880 euros anuales. Se presupone que en tiempos de vacas flacas bajan los gastos superfluos, como lo que se emplea en salir de casa y en restaurantes, donde las familias han cerrado el grifo gastando un 21% menos. Pero es que también ha descendido el gasto en la alimentación en un 10%.

Los españoles han ahorrado para anticipar los pagos de sus extensas deudas pendientes y también para pagar el creciente recibo de sus suministros esenciales. La factura familiar de agua, electricidad y otros combustibles ha crecido hasta situarse en una media de 3.047 euros al año, un 16% más que cinco años atrás. Sólo en ese ámbito y en el de enseñanza las familias han gastado más en la etapa final de la crisis que antes de que comenzase.

Si ha bajado el consumo en productos corrientes, no es extraño que la industria del automóvil se haya resentido. Una mayoría de las familias españolas pensó que sus coches podían aguantar todavía algunos años, y la antigüedad del parque de vehículos ha perdido parte del camino conquistado en los últimos diez años. Si al comienzo de la crisis sólo el 37% de los turismos que circulaban en España tenían más de 10 años, a principios del 2013 ya eran casi el 50%. Vuelven a verse con demasiada frecuencia matrículas sin barra azul europea por las calles, lo que corrobora los datos de Tráfico.

Con sueldos más bajos, una vivienda devaluada, una moderación en el consumo mensual y un coche más viejo, los españoles quieren mirar al futuro con optimismo, pero es muy difícil olvidar las muchas cosas que han sucedido en el pasado inmediato.

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