una reforma que lleva olvidada unos diez años, cuando no se dudó ni un minuto en recortar de forma retroactiva (e ilegal; incumpliendo los compromisos adquiridos) las "primas" a las renovables..
disfruten lo votado..
Los servicios profesionales: la reforma olvidada por el Gobierno que la troika no le perdona
"Si nos hemos atrevido con los pensionistas, somos capaces de todo". Así
de vehemente y retador se expresaba un secretario de Estado del
Gobierno al explicar cómo al Ejecutivo no le había temblado la mano al
recortar las primas a las energías renovables de forma retroactiva. El
Gobierno del Partido Popular exhibe su enfrentamiento con las eléctricas
como una de las demostraciones de su independencia y su ardor
reformista que, dicen, ha aplicado en todas las áreas.
Sin embargo, hay una línea roja, una última frontera que no es capaz de
rebasar ni este Gobierno ni los que le precedieron. Se trata de la
reforma de los servicios profesionales, una suerte de anatema para el
Ejecutivo que Bruselas le acaba de recordar que es un deber pendiente.
En teoría, una reforma de los servicios profesionales podría mejorar la
competencia de, precisamente, uno de los servicios más resistentes a
cambiar sus condiciones en España. En un mercado europeo abierto, un
sector de servicios profesionales con mínimas barreras de entrada
tendría, siempre según los tecnócratas europeos, más posibilidades de
ser competitivo.
La reforma, que reduciría las competencias de los colegios
profesionales, entre otras cuestiones, ha sido un mantra para todos los
organismos internacionales que llevan exigiéndosela a España desde hace
años. Un secretario de Estado de la legislatura socialista asegura que
el proyecto "lleva diez años metido en el cajón". El otrora político
asegura que esta es la gran reforma pendiente del Ejecutivo pero que no
se atreve a acometer. "Los que demandan reformas siempre piden que sean
en el sector que no les incumbe. Los empresarios, el mercado de trabajo,
y así sucesivamente. Pero los profesionales nunca creen que la reforma
pendiente es la suya", sintetiza.
Hubo un momento en el que pareció que el Ministerio de Economía iba a a
acometer una aparentemente ambiciosa reforma, para lo que se comprometió
en el Plan Nacional de Reformas que envió a Bruselas. Llegó inclusó a
aprobar en Consejo de Ministros un descafeinado anteproyecto de ley, en
pleno mes de agosto, lo que causó un gran revuelo entre las
organizaciones profesionales implicadas. Desde entonces, el anteproyecto
duerme en algún rincón del Consejo de Estado donde no parece tener
muchos visos de salir a corto plazo.
El polémico proyecto, que a este ritmo difícilmente verá la luz antes de
2015 a no ser que el Ejecutivo opte en el último momento por un decreto
ley, trata de aligerar las obligaciones de ciertas profesiones
reguladas. Sin embargo, fue llamativo en su aprobación que uno de los
sectores más regulados de forma no consensuada, las farmacias, se libró
sin apenas un roce en el texto.
Pero Bruselas no olvida y en las recomendaciones emitidas el viernes con
motivo del final de la revisión del programa financiero por parte de la
troika, le dice a España que "algunas medidas han sufrido retraso, como
la ley de servicio profesionales y colegios, que puede resultar menos
ambiciosa de lo originalmente anunciado, además del arranque de la
autoridad fiscal independiente".
El otro gran compromiso pendiente de España – el auditor independiente
del déficit y las cuentas públicas– va a ver la luz antes incluso que la
prometida liberalización de los servicios. Pese a la lentitud con la
que Hacienda aplica ciertos compromisos europeos, ha logrado adelantar a
la bestia negra del ministerio que dirige Luis de Guindos.
Por todo esto, los profesionales liberales, arquitectos, abogados,
ingenieros y un largo etéctera pueden ser los últimos en ver cómo el
Ejecutivo legisla sobre sus colectivos en esta legislatura. El mérito
es, precisamente, de los mismos colegios a los que la UE quiere quitar
poder y que han sometido al Gobierno a un auténtico asedio desde dentro.
Habrá que esperar, por tanto, a disfrutar de los 7.000 millones de euros
en los que De Guindos cifró el impacto de la medida que descansa en los
despachos del Consejo de Estado, un órgano compuesto básicamente por
letrados que deben opinar sobre la reforma de su colegio y otros afines.
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