y ahora vienen las feminazis a elogiar la "libertad" de las mujeres musulmanas.. tienen tal cacao mental, que no saben ni dónde tienen la derecha..
Sociedad: Blogs "feministas" ELOGIANDO Y ENVIDIANDO la "libertad" y el "conocimiento sexual" (¡¡¡!!!) de las MUJERES MUSULMANAS
He leído varias veces en el foro que los hombres lo tendremos fácil si España se convierte en República Islámica: Nos convertimos al Islam y punto. Es mentira, pero se escribe bastante.
Quienes esto dicen añaden a continuación "Pero las feministas, ¡ja!, ¡entonces se encontrarán con la horma de su zapato!. ¡A ver qué hacen en un país Islámico!".
Pues no.
Resulta que algunas "feministas" en España ya están envidiando y hablando elogiosamente de la "libertad sexual" de las mujeres musulmanas. Es de locos, pero no me sorprende ni lo más mínimo.
Lean, por favor:
...las mujeres occidentales podemos vestirnos como queramos y mostrar nuestro cuerpo porque tenemos corazas musculares y barreras mentales con respecto a vivir nuestros cuerpos, más exactamente vivimos en nuestras mentes.
Frente a las mujeres islamicas que cubren sus cuerpos y sus cabezas, pero que sí habitan sus cuerpos. No llevan bragas, ni sujetadores, ni nada que les apriente o les impida el roce del propio cuerpo en movimiento.
También comparten su higiene íntima con otras mujeres en el Haman lo que les prepara desde niñas para vivir su sexualidad con libertad y desinhibición. El tema da mucho que pensar.
femenino y plural: El Cazador Cazado:: empoderamiento con Alicia Murillo
Las "feministas" están preparadas para pasarse con armas y bagajes al mundo islámico al menor cambio de vientos históricos.Hay, pues, una sexualidad femenina que se ha conservado en el mundo musulmán, como un resto fósil de las generaciones primitivas de mujeres de las que habla Bachofen en el Das Mutterrecht: una sexualidad, encerrada y cercada, pero también de algún modo reconocida. Pues el espacio colectivo femenino que supone el hamman, implica un reconocimiento que nosotras las mujeres europeas no tenemos; y es difícil imaginar que los hombres de nuestra sociedad aceptasen que sus mujeres se pasasen todas las tardes de su vida juntas en un baño turco como el del cuadro de Ingres. Porque no es que fuesen nada más que a lavarse. Las mujeres de Fez estaban allí solazadas, instaladas, pasando la tarde
. Como decía Góngora de la serranas de Cuenca, que iban al pinar, ’unas por piñones y otras por bailar’.
La dominación del hombre sobre la mujer extendida sobre todo el planeta a lo largo de 5000 años, ha adoptado diferentes formas y cauces, y uno de ellas es la forma que adoptó en el mundo islámico: el hombre es dueño de la mujer a la que encierra y oculta para su uso exclusivo. Pero este modelo basado en una represión externa estricta de la mujer, al menos en la apariencia actual, es en cambio más laxo en cuanto a la exigencia de autorepresión de las pulsiones sexuales; y la mujer árabe tiene menos interiorizada la represión, lo cual la permite conservar en alguna medida su sexualidad no falocéntrica, esa que en otros modelos se ha ido cercenando de un modo tan absoluto, con un medio infalible: eliminando los espacios colectivos de mujeres.
No sé si el hamman de la medina de Fez, y otros, seguirán existiendo. Es posible que el modelo anglosajón esté penetrando a través de las monarquías árabes que tienen buenas relaciones con el mundo occidental. Pero ciertamente, lo que vio y describió Lady Montagu en el siglo XVIII ha seguido existiendo al menos hasta finales del siglo XX.
Para estar más tranquila, decía una mujer que usaba burka, en una reciente entrevista publicada en el diario Público; porque ella quería y no porque su marido o el Corán se lo mandasen. Decía que empezó a usarlo por propia decisión cinco años después de casada, y que ahora llevaba viuda cuatro años y que seguía usándolo, por lo tanto que no era porque su marido se lo mandase sino porque lo quería ella, porque así ‘estaba más tranquila’: una razón obviamente de lo más contundente. Al leer esta declaración me acordé de Cervantes y de los tiempos en que las mujeres no tenían que usar velos para andar tranquilas, y podían ir “en trenza y en cabello”.
Nosotras con nuestros cuerpos acartonados podemos andar también tranquilas exhibiendo nuestros cuerpos en el estado de acorazamiento y de retracción pulsátil en el que habitualmente sobrevivimos. Y ponernos ropas bien ajustadas, porque cuanto más apretadas menos libertad y menos posibilidades de pulsación corporal. El acorazamiento convierte la epidermis preparada para el contacto externo, en su contrario, en una armadura exterior, en un sistema de defensa, viniendo a ser la ropa ajustada como una segunda línea de defensa. En cambio la ropa suelta (las mujeres musulmanas suelen ir desnudas debajo de las túnicas), deja el cuerpo por debajo libre. Antes, toda la vida las mujeres habíamos usado faldas (y también los hombres), y también tuvo su significado que las mujeres cambiásemos las faldas por los pantalones.
La mujer utiliza la túnica y el velo para no exhibir públicamente su sexualidad y para preservar una intimidad que en este mundo de represión no puede ser mostrada. Y porque tapándose con túnicas y velos no tienen que tensar ni encoger el cuerpo para mostrarse con el adecuado nivel de rigidez corporal que esta sociedad requiere; como decía la mujer entrevistada por Público, puede estar más tranquila. Es mejor ponerse un velo que tensar los músculos y convertir la propia cara en una máscara. Cierto que la otra parte de la verdad es que, en la medida en que ante el único hombre que la mujer islámica se descubre es el marido, el velo puede considerarse como un indicador de la dominación masculina. Pero esta parte de la verdad, dicha así sin más, descontextualizada, es una ocultación de la realidad de la mujer musulmana.
Lo que sucede es que se aprovecha el desconocimiento de la situación, y la ignorancia respecto a la sexualidad femenina, para dar una visión torticera del uso del velo; y sobre todo para que no nos percatemos de que existe esa otra sexualidad; ni nos percatemos tampoco de la represión que las mujeres occidentales tenemos interiorizada que es precisamente lo que hace innecesario el tipo de represión externa que sufre la mujer musulmana; ni que nos demos cuenta de que el yoga y otras similares que ahora se propician, en realidad son gimnasias de mantenimiento de los cuerpos acartonados y ejercicios de sublimación de su líbido. Entonces ciertamente, con nuestro grado de acartonamiento tenemos libertad para andar por la calle, y medio desnudas si queremos.
Claro que es verdad que los maridos musulmanes vigilan, mandan y ordenan la reclusión de sus mujeres. Claro que la represión patriarcal de la mujer musulmana es medieval. Pero de lo que se trata es del tipo de represión que se practica, que es más externa y con menor componente de represión interiorizada, menor auto-inhibición. Aunque vivan en una cárcel y no puedan salir a la calle –que tan poco es así en general- tienen un nivel de autorrepresión y de violencia interiorizada menor. Para encarcelar las células, las vísceras, la memoria y la conciencia hace falta un proceso represivo desde la etapa primal durante toda la infancia, que es lo que se hace en nuestra sociedad.
En pocas palabras, se contrapone la condición de la mujer islámica como una situación de represión, a la nuestra como si la nuestra fuese una situación de libertad, cuando en realidad se trata de dos modelos de represión diferentes, uno con mayor grado de represión externa y otro con mayor grado de auto-represión. Y lo que se pretende con la contraposición es que las mujeres occidentales, y en general la gente de bien, apoyemos la guerra contra el mundo árabe supuestamente para ‘liberar’ a las mujeres musulmanas; en realidad, para que ellas adopten nuestro modelo de represión.
Para entender la persecución actual al velo islámico se requiere la perspectiva histórica de todo lo que se ha hecho para eliminar esta sexualidad femenina, tanto física como conceptualmente (desde ‘la desaparición’ de las significativas 1400 historias sexuales de mujeres recogidas por Ramón Serrano Vicens a mediados del siglo pasado, hasta las sucesivas matanzas de los colectivos de mujeres que de diferentes maneras conservaban su sexualidad -como lo de de nuestras serranas ibéricas yéndose a vivir ‘en despoblado’ hasta que la Santa Inquisición acabó con ellas-, pasando por la actual medicalización de la maternidad y todos los tabús y prohibiciones tradicionales perpetradas para sustraer la sexualidad del proceso fisiológico materno; sin olvidarnos del invento de la religión de las diosas prepatriarcales para ocultar las pruebas arqueológicas). La matanza del dragón, del toro y de la serpiente, las heroicidades que sacralizaron el arquetipo masculino de nuestra historia, se han llevado a término de manera muy concreta y los mitos solo recubren y falsean la Ilíada de sufrimientos de la historia real de la mujer patriarcal (Romeo de Maio).
Nadie mejor que los que se proclaman seguidores de los primeros patriarcas, los sonnemensch matadragones que arrasaron la sexualidad de la mujer para hacerla su esclava -ciertamente matando algo más que dragones imaginarios-, nadie mejor que ellos, digo, para reconocer el margen de sexualidad femenina que todavía se desarrolla en los campos de concentración del mundo musulmán, y el peligro que su existencia supone.
Lo que se persigue con esta prohibición no es devolver la dignidad a la mujer, sino normalizar el modelo falocéntrico de mujer en el mundo islámico, y que las mujeres musulmanas, al quitarse el velo tengan que interiorizar la represión, como hacemos las europeas. Cosa que en cierta medida ya tienen que hacer las mujeres musulmanas que emigran y dejan atrás su modo de vida y sus costumbres.
femenino y plural: El velo islámico
¿Se creen ustedes que entonces "iban a recibir su merecido"?: ES AL CONTRARIO. Las "feministas" serán las más entusiastas conversas a la Nueva Fe, se podrán el Hijab con entusiasmo y alegría, y se convertirán en entusiastas inquisidoras islámicas con el mismo entusiasmo con el que ahora son inquisidoras FMNZ.
La Charo media siempre está al Sol que más calienta. La Charo media era de la Sección Femenina en los años 1950, del PSOE en los 1980, FMNZ a principios del siglo XXI y -ténganlo por seguro- será una entusiasta musulmana si España deriva a República Islámica.Los musulmanes no les van a hacer preguntas sobre su pasado. Serán nuevas conversas, útiles y fanáticas. Nadie les va a "castigar". Harán profesión de Fe Islámica y cualquier pregunta sobre su pasado será olvidada.
Están ANSIOSAS por ponerse un Hijab y pasarse el día tocándose el higo en un "Baño" o "Harén". Lo dicen explícitamente en el texto.
¡Hasta renuncian ya a los pantalones, símbolo clásico de "liberación femenina"!
es la primera vez que topo con material de este jaez, pero me sorprende que no me sorprenda en absoluto: Me lo esperaba como mera deducción lógica de los miles de páginas de literatura "feminista" que llevo leídas.
Las Hembristas del siglo XXI:
...y por lo tanto odian a Occidente.* Odian la Razón.
* Odian la Indeopendencia y la responsabilidad.
* Odian la Libertad.
* Odian tener que trabajar.
El Islam es una 2salvación" que las "rescataría" (imaginariamente) de sus actuales y miserables vidas.
En realidad no las "rescatará" de nada, pero cuando se den cuenta ya será tarde.
Lo malo es que también será tarde para nosotros.
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