para que al final entren sólo los hijos de la casta, y se coloque en poltronas a amuguitos y queridas.. pues sería mejor hacer un sorteo.. a lo mejor se acababa con tanta corrupción, nepotismo y despilfarro..
El Gobierno prepara un real decreto que revoluciona la selección de funcionarios
El borrador de real decreto ya está circulando por algunos despachos de
la Administración. Y lo que viene a suponer es la creación de un gran
centro destinado a formar y reclutar a los futuros funcionarios. Es
decir, una especie de ENA a la española -la célebre escuela francesa
donde se forma la élite de la política y la administración gala- que
aglutinaría a cuatro organismos públicos que hoy tienen voz propia.
En concreto, el Centro de Estudios Jurídicos, el Instituto de Estudios
Fiscales, el Instituto Nacional de Administración Pública y el Centro de
Estudios Políticos y Constitucionales se integrarían en un nuevo
organismo autónomo cuyo nombre todavía está por decidir. Lo que sí se
conoce es que tendrá personalidad jurídica diferenciada, patrimonio y
tesorería propios, así como autonomía de gestión y “plena capacidad de
obrar”, dice el borrador de real decreto, “dentro de su esfera de
competencia”. Sería un movimiento en línea con lo que hizo el Gobierno
cuando sacó adelante una Comisión Nacional de los Mercados y la
Competencia (CNMC) que aglutina la supervisión de varios sectores
regulados (energía, telecomunicaciones o competencia).
Es decir, se está hablando de un macro organismo capaz de dar un vuelco
al sistema de formación y reclutamiento de funcionarios. Ahora bien, con
muchas limitaciones en su nivel de integración, toda vez que los
actuales institutos y centros que hoy funcionan seguirían especializados
en sus respectivas materias: formación de letrados, expertos en materia
tributaria o constitucionalistas. De hecho, el nuevo organismo estará
regido por un Consejo Rector cuya presidencia recaerá de forma rotatoria
durante un año en cada uno de los cuatro centros de formación e
investigación.
Según un experto en la materia, este es uno de los punto débiles del
proyecto, toda vez que la reforma no se enmarca en un cambio estructural
del sistema de formación de los empleados públicos, como sucede en la
ENA francesa, sino que su objetivo es esencialmente ahorrar dinero, pero
sin un nuevo modelo de selección y aprendizaje de funcionarios. La ENA,
hay que recordarlo, fue creada nada más acabar la Segunda Guerra
Mundial por el general De Gaulle, y los enarcas son la élite de la
política francesa.
Servicios compartidos
En el caso español, se trataría de aprovechar los servicios comunes a
través de una gerencia compartida, aunque el real decreto huye de entrar
en el fondo del sistema de formación. De hecho, el cargo de gerente
(con categoría de subdirector general) deberá ser pactado entre los
ministerios de Justicia, Presidencia y Hacienda y Administraciones
Públicas. Igualmente, cada uno de los cuatro directores sería elegido
por el ministerio correspondiente.
El nuevo organismo prevé que en cada centro de formación e investigación
(los actuales centros e institutos) exista un Consejo Docente integrado
por un Presidente y los vocales que en cada caso se establezcan. Es
decir, se mantendría el esquema actual, pero con una cabeza única para
dar apariencia de que se reduce el número de organismos, que es uno de
los objetivos de la Cora, la Comisión creada en su día por el Gobierno
para racionalizar la Administración Pública. El borrador de real
decreto, en todo caso, deja bien claro que la reforma “no supondrá
incremento de gasto público”. Pero tampoco lo acompaña una memoria
económica capaz de cuantificar el ahorro.
En la actualidad, el Centro de Estudios Jurídicos -dedicado a la
formación de altos funcionarios de la Administración de Justicia- cuenta
con un presupuesto de 8,8 millones de euros; mientras que el Instituto
de Estudios Fiscales (dependiente de Hacienda) cuenta con un presupuesto
de 15,1 millones de euros, de los que más de la mitad se dedican a
formar a empleados públicos de Economía y Hacienda.
Por su parte, el Centro de Estudios Políticos y Constitucionales está
dotado con 4,6 millones de euros y su misión es analizar la realidad
jurídica y sociopolítica a través de publicaciones y debates de opinión.
Por último, el Instituto Nacional de Administraciones Públicas tiene
como misión fundamental la formación y selección de los funcionarios de
la administración general. Cuenta, con diferencia, con el mayor
presupuesto de todos ellos: 66,1 millones, y es donde ha levantado más
ampollas la idea de Hacienda y Administraciones Públicas de unificar en
un solo organismo lo que ahora hacen cuatro. En total, con un
presupuesto de 94,6 millones.
La supresión del INAP ha encontrado, por el momento, un fuerte rechazo
entre un importante sector de funcionarios y asociaciones de empleados
públicos. Hasta el punto de que la asociación de antiguos alumnos del
INAP recordaba hace unos días la oposición frontal de la Asamblea
General del Colegio de Secretarios, Interventores y Tesoreros de
Administración Local (COSITAL), además de otros colectivos de la
Administración Pública Gestora estatal.
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