más de 6900 millones de Euros en cursos de formación "para el empleo", en la Comunidad con más paro, y que ha seguido con más paro a pesar de los mencionados cursos.. luego quizás el problema del paro es otro..
a lo mejor poner impuestos confiscatorios a la actividad económica, para luego repartir dinero entre los amiguitos no era la mejor opción..
disfruten lo votado..
La Junta financió los cursos bajo sospecha con partidas que suman 6.925 millones
Junta de Andalucía financió los cursos para fomento del empleo que están
siendo investigados con programas presupuestarios que suman 6.925
millones de euros, tres veces más de lo que afirma en público el
Gobierno de Susana Díaz. Esa es la cantidad total que se esconde en las
cuentas para formación de trabajadores de la Administración andaluza
entre los años 2007 y 2013, la duración del último Fondo Social Europeo
de la Comisión Europea, tras diseccionar los presupuestos de la
comunidad.
Los 6.925 millones de euros se ocultan tras un laberinto contable que
está dificultando el trabajo de los agentes de la Unidad de Delincuencia
Económica y Fiscal (UDEF) de la Policía que dirigen la operación Edu.
El Ejecutivo de Susana Díaz se ha agarrado precisamente a ese caos para
rebajar la dimensión de la supuesta estafa y negar que la malversación
de los fondos para cursos pueda llegar a los 2.000 millones de euros que
vaticinan las primeras estimaciones de los funcionarios de la UDEF.
Según el Gobierno andaluz, esa es casi la suma total de las cantidades
que ha dedicado la Junta a la formación para el empleo entre 2007 y
2013, el periodo de aplicación del último Fondo Social Europeo. Sus
cálculos cifran exactamente el importe de esos programas en 2.326
millones de euros.
En realidad, la Junta se hace trampas al solitario. La propia
investigación interna abierta por el Ejecutivo de Díaz, que por ahora
sólo ha analizado 1.728 expedientes de los 8.505 que se habrían aprobado
en total durante esa etapa, ya ha detectado irregularidades en el 78,6%
de las ayudas concedidas. Si ese porcentaje se mantiene en niveles
similares en el resto de la muestra, con el presupuesto que maneja la
Junta la presunta malversación de fondos públicos alcanzaría los 1.826
millones de euros, no muy lejos de los 2.000 que adelantan los expertos
en delincuencia económica de la Policía en sus primeras valoraciones.
Más de 6.900 millones para programas de empleo
Con todo, el fraude podría ser incluso mayor, entre otros motivos porque
la cantidad total dedicada a formación para trabajadores en la etapa
2007-2013 supera holgadamente las cifras que utiliza en público el
Ejecutivo andaluz. Así consta en los documentos de la propia Junta. Los
diferentes programas ejecutados por la Consejería de Empleo en políticas
activas del mercado laboral entre los años 2007 y 2012 (el último
ejercicio con datos disponibles de presupuesto ejecutado) suman 6.101
millones de euros. Con los datos del presupuesto de 2013 (aún sin
valores de ejecución disponibles), el montante total de esos capítulos
aumentaría hasta los 6.925 millones de euros.
Esas cantidades son el resultado de la suma de todos los programas de la
Junta para actuaciones de fomento del empleo entre sectores
desfavorecidos, como parados, discapacitados, jóvenes o víctimas de
violencia de género. Se ubican en el capítulo presupuestario de
Promoción Social y están identificados por el código numérico 3.2 o 32
(es más frecuente que aparezcan sin el punto), seguido de una letra que
sirve para precisar su denominación exacta.
La labor de los agentes se centra por ahora en las convocatorias de
subvenciones para cursos financiadas con cargo a los programas 32.D y
32.L. El expediente con el que arrancaron las actuaciones de la UDEF se
financió, por ejemplo, con el 32.D. Se trata de referencias que no
existen en todos los ejercicios. De hecho, esa es la tónica general de
los programas del capítulo de Promoción Social. Aparecen y desaparecen
continuamente a lo largo del periodo que está siendo objeto de
investigación, generando una confusión que dificulta el seguimiento del
dinero. En ocasiones, los programas son asumidos por otros similares y,
otras veces, directamente desaparecen. Además, la información de los
presupuestos consolidados aprobados por el Parlamento de Andalucía ni
siquiera coincide con la distribución de los fondos que refleja la
liquidación de gastos por programas que ofrece la Consejería de Hacienda
tras el cierre de cada ejercicio. Es decir, que como mínimo las
subvenciones bajo sospecha han tenido la cobertura de prácticas
contables poco transparentes.
Cursos para todo el mundo
La mayoría de esos programas ha servido para financiar cursos de
formación para el empleo que tenían como destinatarios desde
trabajadores ocupados a desempleados, pasando por víctimas de la
violencia de género, jóvenes, personas discapacitadas, población sin
recursos o ciudadanos de zonas en transformación. La Junta prefiere
referirse únicamente al programa 32.D cuando habla de formación para el
empleo. Efectivamente, ese programa es identificado siempre con el
epígrafe “Formación Profesional para el Empleo”. La suma de las
cantidades de los ejercicios en los que está en vigor se aproxima a los
2.326 millones de euros de los que habla el Gobierno de Susana Díaz.
El problema es que ese programa no existe todos los años. En algunos
ejercicios es asumido por otros programas similares. E incluso en los
años en los que aparece en el presupuesto consolidado aprobado por el
Parlamento de Andalucía, acaba en el presupuesto ejecutado dentro de
otro programa de la familia 32.
El 32.L, otro macroprograma para formación
El 32.D es sin duda uno de los más importantes, pero no es el único del
que habrían salido las subvenciones para formación que están siendo
analizadas por la UDEF. El otro programa mencionado continuamente en las
pesquisas de la operación Edu es el 32.L. De esa partida salieron
centenares de subvenciones para cursos. Entre 2007 y 2013, el 32.L tuvo
una asignación presupuestaria total de 3.471 millones de euros.
Personas entrando en una oficina de Empleo en Sevilla. (EFE)Personas entrando en una oficina de Empleo en Sevilla. (EFE)
El programa 32.A no tiene en principio una vinculación directa con las
ayudas para la formación. Su propósito es la financiación de los gastos
corrientes de la Dirección General de Formación y de la Administración
periférica de la Junta encargada de gestionar el resto de programas del
apartado 32. Sin embargo, en varios ejercicios, el 32.A acaba
convirtiéndose en un cajón de sastre en el que acaban siendo
incorporadas las partidas de formación para el empleo. Ocurre en 2007,
por ejemplo, cuando la 32.A recibió una asignación en el presupuesto
consolidado de sólo 66,8 millones de euros, pero en la liquidación de
gastos acabó teniendo unas obligaciones reconocidas de 947 millones de
euros, tras haber asumido otros programas de Promoción Social.
Acciones formativas idénticas a las investigadas
El resto de programas de ese capítulo habría tenido menor vinculación
con las ayudas que están siendo investigados, pero de casi todos ellos
salieron subvenciones para formación con un funcionamiento similar al
investigado por la operación Edu. Es decir, que casi todas las partidas
están contaminadas por las irregularidades en la adjudicación de
acciones formativas para el empleo. Del 32.B, por ejemplo, titulado
“Fomento del Empleo” aunque también de naturaleza intermitente, salieron
ayudas para cursos organizados por ayuntamientos y otras entidades
públicas de toda Andalucía. El dinero de los programas 32.E,
identificados con la etiqueta “Inserción profesional”, se utilizó para
reciclar a población romaní y a habitantes de zonas en transformación.
Por su parte, los fondos de los programas del 32.F, llamados “Promoción y
Servicios a la Juventud”, se utilizaron para ofrecer cursos a jóvenes
de toda Andalucía encaminados a favorecer su entrada en el mercado
laboral. Asimismo, con el 32.G, designado “Acciones para la Promoción y
la Igualdad de las Mujeres”, se costearon cursos para favorecer la
empleabilidad de víctimas de la violencia de género. Y del 32.K salieron
fondos concedidos directamente a la polémica Fundación Andaluza Fondo
de Formación y Empleo para que organizara cursos idénticos a los que
están siendo analizados por la policía. La Fiscalía ya ha pedido que se
investigue a esa fundación para saber qué hicieron sus responsables con
50 millones de euros en ayudas recibidos poco antes de que la
institución se extinguiera en mayo de 2011.
El fondo de reptiles, una minucia
En resumen, es cierto que la mayor parte de las subvenciones a la
formación para el empleo salió de los programas 32.D y 32.L, pero el
análisis de los presupuestos de la Junta demuestra que el resto de
partidas de Promoción Social también contribuyó financieramente a las
acciones formativas que están en el blanco de la operación Edu. La
mancha abarca todo ese capítulo. Las dudas se ciernen en total sobre
6.925 millones de euros, suficientes para pagar a 577.000 personas una
nómina de 1.000 euros durante 12 meses sin hacerles salir de su casa y
casi tanto como lo que costó el AVE Madrid-Barcelona.
Hay una comparación aún más inquietante. El famoso fondo de reptiles del
que salió el dinero para el caso de los ERE fraudulentos que investiga
la juez Mercedes Alaya, en el que también están involucrados altos
cargos de la Junta, se refiere al vecino programa presupuestario 31.L.
En total, entre 2007 y 2012 –el fondo de reptiles fue suprimido tras el
estallido del escándalo en 2012– la Junta gastó con cargo al programa
31L 530,1 millones de euros. Se trata de una cifra considerable, pero el
fraude de los cursos se mueve en parámetros 13 veces mayores. Al menos
por ahora, el caso de los ERE parece un simple aperitivo de lo que
podría acabar arrojando la estafa de la formación.
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