20140617

Anatomía de un saqueo

por "empresas" se referirá a las que viven al calor del BOE, del "dinero público" y de las contratas con concursos amañados o con criterios subjetivos, claro..

el resto de empresas están tiritando (eso si no han cerrado / quebrado),

disfruten lo votado..


Anatomía de un saqueo

"Se ha producido un trasvase que se acerca a los 30.000 millones del trabajador al empresario", dice la autora en referencia al reparto entre remuneración de salarios y beneficio empresarial

Seis años después de que Washington decidiera dejar caer a Lehmann Brothers desencadenando el peor shock financiero de los últimos 70 años y condenando al paro y la pobreza a millones de ciudadanos, los principales índices bursátiles del planeta coquetean con sus máximos históricos, los fondos de inversión presumen de billetera, las grandes empresas globales –también las españolas- vuelven a hablar de beneficios, la banca se felicita de la eficacia con que ha saneado sus balances en tiempo récord e incluso los gobiernos no tienen empacho en declarar oficialmente inaugurado un nuevo periodo desarrollo económico.

Desde abajo la imagen que se aprecia es bien diferente. Muy pocos de los que perdieron su puesto de trabajo han logrado recuperarlo y los que lo han hecho ha sido en unas condiciones significativamente más precarias, cada vez son más las personas que viven bajo el umbral de la pobreza y que se ven obligadas a apagar la luz o reducir la compra mensual para llegar a fin de mes y la supuesta recuperación económica no parece ser más que un titular en un periódico.

La principal es que la crisis no ha sido otra cosa que un inmenso negocio que ha servido para trasvasar recursos desde la clase trabajadora hacia las elites económicas.

Tudela detalla minuciosamente cada uno de los pasos de esta minuciosa estrategia de saqueo. Los recortes de derechos laborales y sociales para mejorar la competitividad de las economías… y los balances de las empresas a costa del salario o incluso el mismo empleo de los trabajadores; las reformas fiscales orientadas a elevar la presión sobre los impuestos que paga de igual toda la ciudadanía (IVA, IBI, impuestos especiales) y aligerarla sobre los más progresivos (IRPF) o los que afectan de forma directa a las empresas o las grandes fortunas (Impuesto de Sociedades, Sicavs, Patrimonio); la ausencia total de controles sobre cientos de inversiones públicas injustificables desde un punto de vista económico o social que, eso sí, alimentan las cuentas de resultados de las grandes empresas a costa de presionar al límite las finanzas públicas y restar recursos a políticas sociales; o la imparable, y muchas veces fronteriza con la ilegalidad, estrategia de privatización de los servicios públicos desarrollada con persistencia en los últimos años por los dos grandes partidos, y que se ha dado con especial virulencia en el ámbito de la Sanidad.

"Si se hubiera mantenido el reparto (entre la remuneración de los asalariados y el beneficio empresarial) como estaba antes de la crisis, los trabajadores habrían percibido 39.854 millones de euros más y las empresas habrían ganado 27.406 millones. Es decir, se ha producido un trasvase que se acerca a los 30.000 millones del trabajador al empresario".

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