por "empresas" se referirá a las que viven al calor del BOE, del "dinero público" y de las contratas con concursos amañados o con criterios subjetivos, claro..
el resto de empresas están tiritando (eso si no han cerrado / quebrado),
disfruten lo votado..
Anatomía de un saqueo
"Se ha producido un trasvase que se acerca a los 30.000 millones del
trabajador al empresario", dice la autora en referencia al reparto entre
remuneración de salarios y beneficio empresarial
Seis años después de que Washington decidiera dejar caer a Lehmann
Brothers desencadenando el peor shock financiero de los últimos 70 años y
condenando al paro y la pobreza a millones de ciudadanos, los
principales índices bursátiles del planeta coquetean con sus máximos
históricos, los fondos de inversión presumen de billetera, las grandes
empresas globales –también las españolas- vuelven a hablar de
beneficios, la banca se felicita de la eficacia con que ha saneado sus
balances en tiempo récord e incluso los gobiernos no tienen empacho en
declarar oficialmente inaugurado un nuevo periodo desarrollo económico.
Desde abajo la imagen que se aprecia es bien diferente. Muy pocos de los
que perdieron su puesto de trabajo han logrado recuperarlo y los que lo
han hecho ha sido en unas condiciones significativamente más precarias,
cada vez son más las personas que viven bajo el umbral de la pobreza y
que se ven obligadas a apagar la luz o reducir la compra mensual para
llegar a fin de mes y la supuesta recuperación económica no parece ser
más que un titular en un periódico.
La principal es que la
crisis no ha sido otra cosa que un inmenso negocio que ha servido para
trasvasar recursos desde la clase trabajadora hacia las elites
económicas.
Tudela detalla minuciosamente cada uno de
los pasos de esta minuciosa estrategia de saqueo. Los recortes de
derechos laborales y sociales para mejorar la competitividad de las
economías… y los balances de las empresas a costa del salario o incluso
el mismo empleo de los trabajadores; las reformas fiscales orientadas a
elevar la presión sobre los impuestos que paga de igual toda la
ciudadanía (IVA, IBI, impuestos especiales) y aligerarla sobre los más
progresivos (IRPF) o los que afectan de forma directa a las empresas o
las grandes fortunas (Impuesto de Sociedades, Sicavs, Patrimonio); la
ausencia total de controles sobre cientos de inversiones públicas
injustificables desde un punto de vista económico o social que, eso sí,
alimentan las cuentas de resultados de las grandes empresas a costa de
presionar al límite las finanzas públicas y restar recursos a políticas
sociales; o la imparable, y muchas veces fronteriza con la ilegalidad,
estrategia de privatización de los servicios públicos desarrollada con
persistencia en los últimos años por los dos grandes partidos, y que se
ha dado con especial virulencia en el ámbito de la Sanidad.
"Si se hubiera mantenido el reparto (entre la remuneración de los
asalariados y el beneficio empresarial) como estaba antes de la crisis,
los trabajadores habrían percibido 39.854 millones de euros más y las
empresas habrían ganado 27.406 millones. Es decir, se ha producido un
trasvase que se acerca a los 30.000 millones del trabajador al
empresario".
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