dicen desde Europa que el Banco de España es responsable de la crisis financiera en España.. ¿habrá responsables y responsabilidades? Ah, no, claro.. los apoltronados sólo están ahí para llevarse su buen sueldo a fin de mes, y los otros ya se jubilaron y sólo se enteran de las noticias por el periódico.. claro, claro..
Europa también determinará las provisiones que tiene que guardar cada banco, y además realizará nuevos "test de estrés", dando por incorrectas las valoraciones de Wyman en 2012 (hay que recordar que Wyman cobró millones de Euros por firmar lo que el Gobierno le puso delante),
disfruten lo votado..
BCE e inspectores extranjeros supervisarán los bancos españoles
Duras declaraciones del Presidente de la Comisión Europea
El lunes pasado, el Presidente de la Comisión Europea (PCE), José Manuel
Durao Barroso, lanzó un ataque sin precedentes contra el Banco de
España, responsabilizándolo de la crisis financiera en España y del
consiguiente rescate con 41.000 millones de dinero europeo. Agregó
también, que el banco español intentaba defenderse de las acusaciones,
responsabilizando a la UE como culpable de la crisis sufrida en el país
ibérico, trayendo aparejada una fuerte destrucción del empleo.
“Siempre que preguntábamos cómo está la banca en España, cómo están las
cajas ante los rumores de mercado, la respuesta era: todo está
perfecto”. De hecho, se ha permitido ironizar sobre la situación: “El
Banco de España no era uno de los mejores bancos centrales del mundo, es
que era el mejor, decía siempre ‘está todo perfecto” añadió Durao
Barroso.
Siguiendo con su dureza hacia la política implementada por el Banco de
España y bajo el mandato del gobernador Miguel Ángel Fernández Ordóñez,
Barroso se preguntó: “¿De quién es la culpa de la crisis en España? ¿De
Merkel? ¿De Bruselas? ¿Del FMI?”, e inmediatamente afirmó que “la UE no
creó la burbuja financiera, la responsabilidad es de quién tenía la
competencia de supervisión”.
“Es muy fácil decir que la culpa es de Europa“, ha lamentado el
Presidente de la Comisión Europea, para después defender la postura de
que la crisis en Europa no se explica por el euro. “Decir que la crisis
es culpa del euro es mentira“, sentenció.
Todas estas duras críticas hacia BdE, fueron dichas durante la jornada
inaugural del seminario ‘La Europa que deja la crisis‘, organizado por
la Universidad Internacional Menéndez Pelayo de Santander, el día 06 de
Junio del 2014.
Ceder fuentes de financiamientos
La
consecuencia directa de aquel severo pronunciamiento realizado por José
Manuel Durao Barroso, cede sin mayores cuestionamientos, el control del
principal banco español; ahora y bajo tutela del BCE la vigilancia de
todas las entidades salvo las cajas rurales. Además, los equipos de
inspectores que las vigilarán tendrán siempre un jefe extranjero. Y este
jefe también asumirá el poder más importante que hasta ahora conservaba
el Banco de España: determinar las provisiones que tiene que dotar cada
entidad.
De acuerdo a lo ha anunciado en un curso de la Universidad Internacional
Menéndez Pelayo el nuevo presidente de la AEB, José María Roldán: “El
papel central del BCE y de su personal inspector será claro: los
llamados ‘Joint Supervisory Teams’, encargados de la supervisión de las
entidades complejas y de mayor tamaño y formados por inspectores
provenientes del BCE y de las autoridades nacionales, siempre estarán
presididos por el BCE, y la nacionalidad del jefe del equipo será
generalmente distinta a la del banco en cuestión“.
La “irrelevancia” del Banco de España
La irrelevancia
que tornaría el Banco de España en este nuevo esquema es todavía mayor
en los casos de Santander y BBVA, porque “el BCE también presidirá los
colegios de supervisores de los bancos internacionales de la eurozona,
en los que las antiguas agencias nacionales de supervisión seguirán
presentes, pero sólo como observadores (en un tercer escalón, tras el
Home Supervisor, el BCE, y los distintos host supervisors)“, según ha explicado también Roldán.
No se trata sólo de la competencia supervisora, es decir, de la
vigilancia de la solvencia de las entidades y los riesgos en los que
incurren. El BCE también despoja a España -y a los inspectores
españoles- del poder de regulación, la otra gran competencia tradicional
del Banco de España. Vale decir, que no será el gobernador quien
dictete las normas que deben cumplir nuestras entidades, en especial las
referidas a las provisiones: la clave para evitar un nuevo colapso, que
hasta ahora se regulaban por el famoso Anejo IX de la Circular contable
4/2004 del BdE; todo lo contrario, serán los mismos inspectores encabezados por un extranjero los que dirán a cada entidad cuánto debe provisionar.
No existen elementos objetivos como para poder definirse el modelo del
futuro. Sin embargo, el movimiento contable en las Normas
Internacionales de Información Financiera (IFRS, siglas en ingles),
hacia provisiones basadas en pérdidas esperadas que exigen juicios
cualitativos que pueden ser potencialmente muy divergentes, parecen
apuntar hacia modelos de relación entre contabilidad y solvencia como el
de los Estados Unidos, en el que los supervisores emiten guías o
recomendaciones a seguir por los inspectores a la hora de evaluar la
adecuación de las políticas de provisiones en el banco que está siendo
inspeccionado” .
Según fuentes internas del propio supervisor, “con
estas medidas, Europa confirma su desconfianza absoluta en el Banco de
España después de su responsabilidad en la crisis durante la etapa de
Miguel Ángel Fernández Ordóñez, y se asegura que los que no impidieron
ese desastre no van a ser los encargados de evitar los que puedan venir
en el futuro.
El 21 de abril del corriente año, el Gobierno español y el Banco de
España (BdE) había logrado que la EBA (Autoridad Bancaria Europea)
suavice el escenario adverso de los test de estrés, para alivio
generalizado del sector. La intención inicial era imponer un escenario
muy duro, que contemplaba una caída del PIB del 6% entre 2014 y 2016, lo
que había provocado el pánico en nuestras entidades por la posibilidad
de que se disparase el número de suspendidos laborales. Tras unas duras
negociaciones, se ha logrado esta relajación, con la que el grueso de la
banca española podrá aprobar sin problemas, aunque no es descartable
que haya dos o tres entidades que necesiten reforzar su capital.
Según fuentes de entonces del sector, el nuevo escenario rebajaría la hipótesis del máximo de la tasa de paro en estos con una caída del 32% al 28%. Una cifra inferior pero todavía elevada; de hecho, se encontraba por
encima del 27,2% que tomaban los test de estrés de Oliver Wyman de 2012
para 2014. En cuanto al PIB, se mantuvo la caída del 6%, pero no en forma lineal, sino respecto al crecimiento previsto por los organismos internacionales.
El BCE no ha aceptado la tasación de los activos inmobiliarios realizada
en los test de estrés encargados a Oliver Wyman en 2012 y ha exigido
una nueva, que además obligará dotar provisiones aunque las entidades aprueben el nuevo ejercicio.
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