llegó sin un céntimo y ahora tiene 1800 millones de Euros en Suiza.. ha sido un buen Rey, al menos para sus finanzas..
Extracto del artículo del profesor Roberto Centeno: El juancarlismo deja España al borde del abismo
En
1979 y como consecuencia de la crisis de los ayatolás en Irán, España
estuvo durante muchos meses bordeando el desabastecimiento de petróleo.
El vicepresidente Fernando Abril me nombró responsable de garantizar
nuestro abastecimiento, dándome carta blanca para buscar suministros
adicionales donde fuera. El entonces embajador de España en Kuwait,
Fernando Schwarzt, un embajador de los de verdad, no como la chusma
nombrada a dedo que hoy nos representa, me dijo que tenía una gran
amistad con la familia Al-Sabah reinante en Kuwait y que podría
conseguirnos petróleo adicional. Volé inmediatamente a Kuwait y, gracias
a este gran embajador que hacía su trabajo, pude contratar un primer
cargamento de 150.000 toneladas. Al volver tenía varias llamadas de mi
jefe, Fernández Ordoñez, pidiendo que fuera a verle de inmediato.
Fui encantado, pensando en una efusiva felicitación. Nada más lejos. Al
llegar a su despacho de la calle de Alcalá, Fernández Ordóñez se puso en
pie, levantó los brazos al cielo y me dijo: “La que has liado, Roberto, me vas a buscar la ruina”.
Me quedé atónito, ¿pero de qué me hablas, si acabo de contratar un
cargamento en Kuwait que nos garantiza el abastecimiento dos o tres
semanas? “Mira, me dijo, ha estado aquí Manolo Prado –senador,
diplomático y administrador privado del rey Juan Carlos durante dos
décadas–, que se ha enterado que estabas en Kuwait y me ha montado un
pollo que no puedes imaginar, me ha dicho que Arabia Saudí y los
Emiratos son exclusivamente suyos y nadie más que él puede negociar ni
un barril, así que ni se te ocurra volver a hacer nada parecido”. Mi
sorpresa se tornó en ira, así que, con la confianza y el cariño que
siempre tuve por Fernández Ordóñez, le dije: “No tengo ni idea quién es
ese tío, pero el responsable de garantizar los suministros soy yo y no
ese tal Manolo, que ni siquiera sé quién es”.
Entonces fue Fernández Ordóñez quien se quedó atónito: “Pero vamos a ver, Roberto, ¿tú en que mundo vives?, ¿es que no sabes a quién representa Manolo Prado?”.
Realmente no lo sabía y resultaba que la altísima instancia a la que
representaba tenía el monopolio de nuestros suministros extra durante la
crisis. Y, por cierto, nadie hablaba de precios: Hacienda pagaba por
el petróleo lo que ponía en la factura, sin entrar en averiguación
alguna y menos cometer la ordinariez de decir que se podía comprar más
barato cuando el conseguidor era Prado. Así que, cuando se conoce la
realidad de primera mano y se ve a la clase política corrupta y
cortesana deshacerse en elogios al Rey como el otro día en la farsa que
llaman Parlamento, a uno le dan ganas de marcharse de España.
Extracto del artículo del analista financiero S. McCoy: Urge arreglo cuestión tabú: las finanzas del Rey
¿Hasta
qué punto ha sido JCI un rey ejemplar?, ¿existe el temor a que pueda
caer sobre él una lluvia de demandas civiles, mercantiles o incluso
penales? Si no existiera ese riesgo, ¿a qué la importancia o las prisas?
Y de ser así, de cumplirse tal pronóstico, de poco va a servir la
controversia actual. La sucesión de demandas terminaría dando al traste
con su legado por más que el aforamiento actúe como parapeto.
Lo
cual nos lleva a un tema de sospecha recurrente a lo largo de su
reinado: el de sus finanzas. Junto con las infidelidades, son, sin duda,
el elemento personal que más habladurías ha ocasionado a lo largo del
tiempo. Tanto las unas como las otras se han convertido en su flanco
más vulnerable. Es rumor instalado en la Villa y Corte que su servicio a
España venía acompañado, en muchos casos, del trabajo para su propio bolsillo.
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