un relato que incluso sería gracioso si no resultara tan patético.. y éstos son los espías que tiene hispanistán.. Mortadelo y Filemón no lo harían peor..
disfruten lo votado..
La espía del caso Gao Ping: ¿Crees al fiscal tan gilipollas para montar esto sin pruebas?
La
agente secreta María mantuvo una entrevista de casi tres horas con el
empresario chino Yongping en un reservado del restaurante Trazos del
Hotel Paseo del Arte de Madrid para convencerle de que tenía que
reunirse "de forma absolutamente confidencial", "extraoficial" y "en una
reunión de amigos" con el fiscal José Grinda, que investiga una
supuesta trama de corrupción de la Policía en el caso Emperador.
La espía del CNI le propuso al empresario asiático, conocido como Miguel
el Calvo, que está imputado junto a Gao Ping por blanqueo de dinero,
declarar en secreto contra los policías ante el fiscal anticorrupción.
Eso sí, sin el conocimiento de su letrado. "No le comentes nada a tu
abogado porque esto es extraoficial", le recomendó al chino.
Cuando la agente secreta le hacía esa advertencia a Yongping, desconocía
que el letrado no sólo estaba al tanto del encuentro, sino que había
contratado a un equipo de detectives que vigilaba y fotografiaba a todo
sospechoso que se acercaba al hotel. El abogado esperaba a su cliente en
la cafetería del establecimiento acompañado por el jefe de los
detectives. Y eso no era todo: Miguel el Calvo, además, registraba las
casi tres horas de conversación con dos diminutas grabadoras digitales
escondidas en los bolsillos de su chaqueta que había accionado antes de
entrar en uno de los reservados del restaurante del hotel.
La agente María sí se esforzó para no ser fotografiada a su llegada y
salida del hotel. Se alejó de la puerta principal del número 123 de la
calle Atocha, un cuatro estrellas ubicado junto a la discoteca Kapital y
muy cerca de la estación ferroviaria del AVE. Accedió al edificio por
la entrada de empleados situada en la calle Alameda, que está vigilada
por un guardia de seguridad. Adoptó esa medida para evitar que alguien
la detectara. Hizo bien, porque los detectives contratados por el
abogado de Yongping estaban apostados en las calles Cenicero, donde
tiene su acceso el parking del hotel, y Atocha. Los sabuesos anotaron
los números de matrículas de varios vehículos por si la supuesta espía
había optado por entrar al hotel por el garaje.
La agente del servicio secreto se preocupaba en sus movimientos de
eludir el ángulo de grabación de las cámaras de seguridad que están
enfocadas hacia la entrada principal y la del garaje. Las cámaras sí
pudieron grabar las imágenes de Miguel el Calvo, su abogado y los
detectives entrando al hotel a las 14:18 del miércoles 9 de abril, la
fecha de la cita. Aquella era la tercera intentona, pues María había
anulado con antelación otras dos entrevistas a celebrar en el
restaurante japonés Ginza, situado junto al Congreso de los Diputados,
en la Carrera de San Jerónimo. La espía prefería algo más seguro como el
reservado del restaurante Trazos del hotel Paseo de las Artes, que ese
mediodía estaba cerrado, como le informaron a los detectives.
Resulta que la agente del CNI es una asidua del establecimiento
hotelero, como ella misma aclaró a Miguel el Calvo cuando se disponía a
pagar la cuenta. No era necesario que la espía lo aclarara, pues el
comportamiento del director del Paseo del Arte, José Alberto García, lo
confirmaba. Recibió en persona al empresario chino en el lobby del
establecimiento y lo acompañó hasta el reservado. Al final de la
grabación, para eludir cualquier seguimiento, la propia María preguntaba
a uno de los operarios del restaurante si la puerta trasera estaba
abierta.
Menos suerte tuvo una pareja de jóvenes que ocupaba, en la cafetería del
hotel, una mesa próxima a la del abogado de Yongping, en la que
esperaba a su cliente acompañado por el jefe de los detectives. Una
chica muy joven y un fornido varón de unos 25 años, que llegó al hotel
en motocicleta, fueron fotografiados por el equipo de seguridad del
chino.
Los colaboradores de Miguel el Calvo están convencidos de que los
jóvenes formaban parte del equipo seguridad de María y de que pertenecen
al servicio secreto de la carretera de La Coruña, donde está la sede
del CNI.
Según las investigaciones, María sería una veterana agente de un grupo
del CNI encargado de investigar a las tramas chinas y rusas en España,
de ahí su excelente relación con el fiscal anticorrupción, José Grinda,
todo un experto en la materia. La unidad estaría dirigida por el militar
Juan Coll Real, uno de los históricos del antiguo CESID, nacido en
1958, que vio salpicada su hoja de servicio con algún que otro escándalo
en la época de Emilio Alonso Manglano. Coll era en 1990 el jefe de la
antena del CESID en Lima, la capital de Perú, cuando el agente Roberto
Flórez fue descubierto tras infiltrarse en el equipo electoral del
candidato presidencial Alejandro Toledo. Flórez fue detenido años
después y condenado por realizar labores de doble agente.
El propio Yongping estaba al tanto de las actividades secretas de María,
ya que en un momento de la conversación le dice: “Tú sabes cómo tratar a
la gente, cómo coger a la gente de ETA. Me alegro de que España tenga a
gente como tú”. Pero cuando el chino le comenta que piensa revelar sólo
a su esposa el acuerdo suscrito con ella, María le alecciona: “Que tu
mujer no le diga nada a nadie, que sea una tumba... No le comentes nada a
tu abogado porque esto es extraoficial”.
"El fiscal Grinda no te tiene manía"
A lo largo de la conversación, la agente del CNI intenta convencer al
empresario chino de que el fiscal Grinda no le tiene manía: "Si lo
conocieras, a sentarte con él, a charlar como dos personas,
independientemente de que él sea el fiscal, independientemente, como
persona. Me gustaría que te sentaras con él a hablar y que él viera la
verdad. Que tú se la contaras, pero no de forma oficial sino, joder,
sentados. ¿Quieres que intentemos hablar como amigos? Ellos van a querer
saber... Van a ir a por ti".
–¿Qué quieres que le cuente, mentiras?– le contesta Yongping.
–No. Lo que te digo es que si tienes alguna posibilidad de hablar con
esta gente y aclarar las cosas, nos vamos y se lo cuentas.
Una fuente judicial manifestó a El Confidencial que la actuación de la
espía de la Casa, como se conoce a la sede del CNI, es un "hecho
gravísimo" porque, según se desprende de su conversación, se pretende
alterar un procedimiento judicial: "Es una acción parecida a la de Paesa
cuando intentó convencer a una testigo de los GAL para que cambiara su
declaración ante Garzón. Y aquello acabó en un procedimiento judicial.
Es igual de grave".
A lo largo de la conversación, la emisaria de la Fiscalía le recuerda en
repetidas ocasiones a Miguel el Calvo que puede volver a ingresar en
prisión, como cuando fue detenido en la operación Emperador a finales de
2012, dejar sola a su familia y arruinar aún más su negocio. Pero el
chino contesta que está dispuesto a asumir esa posibilidad porque, según
él, no había cometido ningún delito y no podían tener ninguna prueba
contra él que lo relacionara con la supuesta corrupción policial. Pero
la agente insiste: "No te tiene manía (Grinda). Tú déjame a mí. Yo lo
organizo. Yo voy contigo, si a mí no me importa. Eso sí, a tu abogado
déjalo. Esto es una conversación entre amigos".
Y María carga nuevamente contra el comisario del aeropuerto de Barajas.
Le pregunta, según ella, "como ejemplo", si le ha pagado un billete de
avión a China o le ha regalado un diamante.
El chino se ríe, lo niega pero ella continúa:
"Entonces, me dices: le he regalado un coche. O le he dado cinco mil
pavos por arreglarme los papeles. Pero si tú me dices que no hay nada y
que nunca ha cogido regalos, que nunca has tenido negocios con él, ¿me
quieres contar entonces de qué cojones le acusan? Si no eres tú, qué
otro chino ha podido hacer negocios con todos ellos".
Se refiere a la decena de policías que han sido imputados por el juez de
la Audiencia Nacional, Ismael Moreno, por un presunto delito de cohecho
relacionado con las tramas chinas de Gao Ping.
Miguel el Calvo busca una respuesta y se esfuerza por ser convincente:
"María, si me han tenido pinchado el móvil dos años y pico, sin yo
saberlo... Si yo hubiera hecho algún negocio algo habría tenido que
salir... ¿No lo crees así?... Para joder a alguien tendrán que tener
pruebas. Si tu acusas a alguien de algo, tendrás que tener pruebas".
Y le aclara que no piensa mentir para salvarse.
La agente matiza sus palabras: "No te pido que mientas. Sólo que hables
con ellos y que, si sabes algo, que se lo cuentes, para poderte librar
tú, porque si no vas a acabar dentro. Y yo podré ayudarte hasta un
punto".
"Estamos en los años de Mao Tse Tung"
Yongping, que juega con ventaja porque, además de haber tenido tiempo
para preparar la entrevista, intuye que las dos grabadoras digitales
están registrando con nitidez la conversación, esquiva a toda una espía
del CNI con más de dos décadas de experiencia.
"Aquí hay más justicia que en China, pero con todo esto he llegado a
pensar que estamos en los años de Mao Tse Tung. O peor... Ni en China se
puede hacer eso ya: que un fiscal te meta dentro sin pruebas... Eso sí, si hay pruebas, te meten y no sales nunca más".
Pero la agente María, después de casi tres horas de charla, sigue sin
bajar la guardia: "¿Crees que un fiscal puede ser tan gilipollas de
acusar sin pruebas, de montar todo esto sin pruebas?... ¿Quién coño son
los otros chinos que tenían relaciones con ellos?... Diles dónde pueden
buscar el delito? Si te preguntan por Miguel Ángel, yo les diría Felipe
Chen les ha soltado pasta. De Carlos, si sabes algo, se lo diría. Y ya
está tío. No hay otra vía, Miguel. Vamos a organizarlo. El lunes si
quieres. Nos vemos con él (con Grinda) o con quien nos diga".
El empresario le responde que está dispuesto a hablar con el fiscal,
pero le miente porque ya ha acordado previamente con su abogado, cuando
salga de la reunión, presentar una denuncia contra la supuesta agente
del CNI en el Juzgado de Guardia de la plaza de Castilla.
María, que ha picado el anzuelo desde el primer momento, sigue
insistiendo en que todo debe hacerse de forma absolutamente
extraoficial: "Una reunión de amigos, pero si te pillan en una mentira
estamos muertos. Le dices la verdad: íbamos a fiestas; éramos amigos... O
negocios, no; dinero, no. No hemos tenido nada a medias..."
Y le hace ver al empresario chino la suerte que tiene de contar con los
favores de ella: "Tú tienes esta vía. Peor están otros. La única que
tiene Gao Ping es sentarse y hablar de forma oficial y negociar, en el
caso de que él quiera. Y a Felipe Chen, que tenía un montón de amigos en
la policía, lo han dejado bastante vendido."
La agente del CNI, que desde el inicio de la reunión ha perdido su
condición de 'secreta', ya que su discurso ha quedado grabado y los
detectives la esperan a la salida del hotel para identificarla, sigue
esforzándose para que sus relaciones con el chino se mantengan bajo el
manto de la opacidad: "Por teléfono cuanto menos hablemos mejor porque
no sabemos cómo está la cosa. Cuando yo te diga que quedamos ya sabes
para lo que es. Yo te llevo con mi gente, con mi seguridad, en un sitio
seguro tranquilo. Que te metan en una habitación de un hotel... No
tengas miedo, yo voy a estar contigo. No te voy a dejar ni un minuto..."
Un exdirectivo de los servicios de información aseguró a El Confidencial
que la operación de la tal María sitúa al CNI en los peores años de la
era Manglano: "No sólo se inmiscuye en el campo de la policía judicial,
sino que además entorpece la acción judicial, pretendiendo condicionar
el testimonio de un imputado, en un proceso abierto en la Audiencia
Nacional".
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