20140621

Rajoy busca cabezas de turco en Bankia para echar de comer al perro

Rajoy no sabe ni donde tiene la mano derecha.. ha acabado haciendo bueno al inútil anterior..

disfruten lo votado..


Rajoy busca cabezas de turco en Bankia para echar de comer al perro

En el grandilocuente discurso de Felipe VI en el Congreso, el monarca afirmó el pasado jueves en su proclamación como Rey que “deseamos una España en la que todos los ciudadanos recuperen la confianza en sus instituciones, en una sociedad basada en la honestidad y en el rigor”. Toda una declaración de intenciones que el tiempo, más bien el corto plazo, juzgará si es verdad o humo como los discursos navideños de su antecesor.

Esperemos que lo sea porque de lo contrario el hambre de la clase media, que fue silenciado en el día de la coronación, se manifestará con crudeza en las calles. La tropa no está dispuesta a pasar una más por mucho incienso que vendan los medios oficiales y oficiosos. Eso lo sabe el nuevo inquilino de la Zarzuela y el actual de la Moncloa, que le ha visto las barbas a su vecino cortar.

Porque Mariano Rajoy ha comenzado una campaña para echar pan a las ultrajadas masas que con su sacrificio involuntario han facilitado que España tenga crédito. A los anuncios de las bajadas de impuestos a partir de 2015, año electoral, que puñetera coincidencia, y un nuevo plan de empleo de 6.000 millones en un país sin dinero en las arcas públicas, llega ahora la resurrección del caso Bankia, que estaba guardadito en el baúl de los recuerdos, ese cajón donde Soraya Sáenz de Santamaria, el ama de llaves del gallego, ordena apolillar las cuestiones incómodas con el visto bueno de una judicatura nombrada a dedo. ¿O alguien sabe qué ha pasado con la investigación sobre la procedencia del chalecito de 600 metros de Maria Dolores de Cospedal en Toledo?

Resulta que, como contó José María Olmo el pasado jueves, de repente, el juez Fernando Andreu ha llamado a declarar a 23 personas relacionadas con la quiebra de Bankia. Unos testigos que sabían desde septiembre que tenían que pasar por ese mal trago de explicar cómo se expolió a más de 300.000 ahorradores (3.000 millones invertidos en papel mojado), lo que obligó posteriormente a meter 23.000 millones en la cajita desde la que Rodrigo Rato, Esperanza Aguirre y compañía querían hacerse ricos.

¿Por qué su señoría ha decidido decirles que pasen ahora por el Juzgado Central de Instrucción Número 4 de la Audiencia Nacional cuando las declaraciones estaban acordadas con los demandantes desde hace nueve meses? ¿A qué se debe que los interrogatorios se hayan fijado para el 14 de julio, en pleno estío, con una calima que no hay un Dios que la aguante, y que se ventilen en 10 días, quebrando las 'merecidas' vacaciones de todos los implicados?

Como la abdicación apresurada del Rey, no se sabe el motivo de la aturdida prisa del juez, que lleva dos años para instruir un caso que tiene menos complejidad que el primer nivel del Candy Crash. O el primer capítulo de Barrio Sésamo. Ya saben, arriba y abajo, meto la mano, robo (galletas, como Coco), y aquí no pasa ná. Pero lo que es evidente es que Rajoy quiere ofrecer cabezas de turco a los escuálidos perros que están ladrando en la calle, hartos de tanto pillaje y tanta impunidad.

De momento, De Guindos ya ha sancionado con una multa sonrrojante[sic con dos erres] a Deloitte, la auditoria que fue cómplice del atraco hasta que, cuando vio que el muñeco estaba a punto de explotar, empezó a avisar de que el Frankeinstein Bank era un peligro para la sociedad. Su empleado de cabecera, Francisco Celma, el que aseguraba que las cuentas estaban bien incluso después del rescate, debería pasar a mejor vida. Aunque como en este país no pasa ná, al señorito se le ha visto recientemente haciendo de moderador en varias jornadas sobre banca en los mejores hoteles de Madrid.

Ahora falta entregar a los alguaciles a los verdaderos ejecutores de la trama, muchos de los cuales siguen disfrutando de un retiro dorado. Incluso algún banco alemán y otro suizo de nombre Deutsche Bank y UBS, que se pusieron las botas a comisiones en la salida a bolsa, ha vuelto a ganarse unos millones en la privatización que el Gobierno hizo en abril.

Pero eso es otro cantar porque el principal, Rodrigo Rato, sigue a cubierto a sueldo de César Alierta, Emilio Botín e Isidro Fainé, los jefes de la generación del Rey depuesto. Decía alguien con algo de maldad que el exministro cobra más con los tres contratos de Telefónica, Banco Santander y La Caixa que lo percibe su sucesor en Bankia, José Ignacio Goiriolzarri. Algo imposible de contrastar porque estas entidades a las que se les llena la boca de transparencia y buen gobierno no hacen públicos el opaco rescate de esta estrella fugaz de las finanzas.

Los de Bankia, entre los que se encuentran Arturo Fernández, ese representante de los empresarios madrileños quebrados que no pagan ni la Seguridad Social, deberían hacer como Rajoy y poner las barbas a remojar. Porque la Fiscalía ya ha pedido tres años de cárcel para los que asaltaron Novagalicia con pensiones vergonzosas de otro banco al que hubo que inyectarle 9.000 millones de dinero de todos los ciudadanos. Y hace dos semanas los saqueadores de CaixaCatalunya tuvieron que devolver la pasta para evitar entrar entre rejas. Pronto habrá noticias sobre los listillos de la CAM y sobre los curas que gestionaban CajaSur, aunque en este caso parece que con la Iglesia hemos topado.

Ya se sabe que la rabia se acaba mordiendo un hueso. Y que el pueblo se calma y festeja si ve cabezas en la hoguera. Como dijo Felipe VI, recordando a don Quíjote, ningún hombre es más que nadie si no hace más que nadie. Y ningún ladrón debería ser menos ladrón que nadie por proceder de la Corte.

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