España hacia el suicidio (1) - Blogs de El Disparate Económico
El
pasado 4 de julio –adelantado este año al día 3 por la amenaza de un
huracán–, al otro lado del Charles River, que separa Boston de
Cambridge, tuve ocasión de vivir un año más un espectáculo inigualable
de patriotismo, de sentido de nación y de amor a la Patria, hoy
desconocidos en nuestro desgraciado país. El mismo emplazamiento donde
están dos de los grandes templos del saber mundial –Harvard y el MIT–,
además del mismo río donde en diciembre de 1773 se inició el famoso
motín del té contra los impuestos abusivos de la metrópoli, que fue el
preludio de la Guerra de la Independencia.
Medio millón de personas estaban concentradas en el parque a orillas del
río. Después de un impresionante espectáculo musical, Boston Pops
Firework estuvo esperando los fuegos artificiales, que en todas las
ciudades de Estados Unidos conmemoran ese día la independencia nacional.
En un momento determinado, la multitud empezó a dar palmadas
rítmicamente pronunciando simultáneamente el nombre de su Patria,
iu-es-ei (USA), con un entusiasmo y una devoción que rayaban en el
delirio. Al oír y ver esto, a uno casi se le saltan las lágrimas al
compararlo con lo ocurre en este desgraciado país, en manos de
apátridas, cobardes y traidores que ni siquiera se atreven a pronunciar
el nombre de España y hablan de “el país”.
Al oír y ver esto, a uno casi se le saltan las lágrimas al compararlo
con lo ocurre en este desgraciado país, en manos de apátridas, cobardes y
traidores que ni siquiera se atreven a pronunciar el nombre de 'España'
y hablan de 'el país'.
En España se puede ser nacionalista catalán, vasco o gallego y eso se
aplaude, pero no se puede ser nacionalista español, eso es puro
fascismo. Esto es lo que ha conseguido el hatajo de miserables que nos
gobiernan desde la Transición, con su Régimen oligárquico donde los
representantes del “pueblo” no son elegidos por el pueblo, sino por el
partido, sin contar con una separación de poderes del Estado. A esto,
ellos lo denominan con total impudicia “democracia”. Un entorno político
donde el felón de Zapatero, un descerebrado e ignorante total, llegaría
a negar la propia existencia de España afirmando que nuestra Patria era
un concepto “discutido y discutible”. Afortunadamente, el Partido
Socialista está pagando los desmanes políticos y económicos de este
irresponsable.
Del suicido político
En los cursos de El Escorial, Rajoy afirmó que sería bueno que hubiera
“menos extremistas, pesimistas y agoreros” y más gente orgullosa de su
país. Porque él está tan orgulloso de su país que cede al chantaje
separatista, ocultando el pacto económico que piensa ofrecer a Mas a
cambio de que retire el “referéndum”. Tan orgulloso que tampoco piensa
obligarle a cumplir la Ley y cesar en la vulneración de los derechos más
elementales de los no nacionalistas; tan orgulloso que no dijo lo
contento que está de que el primer partido de la oposición se está
desintegrando, con unos candidatos cuya levedad y carencia de programa
económico y político causan pavor, y que los extremistas
soviético-bolivarianos de Podemos son su principal baza para ganar las
elecciones, ignorando que son ya la segunda fuerza política en intención
de voto en su feudo madrileño.
Se muestra encantado con la desintegración de la izquierda y con el
extremismo suicida de Podemos, ya que ello le permite presentarse como
único partido 'sólido'
Tampoco comentó nada de lo que decimos los agoreros, a los que a pesar
de sus esfuerzos aún no nos ha podido silenciar. Como que las nuevas
medidas fiscales confiscatorias suponen el expolio de entre un 20 y un
30% de la riqueza de la mayoría de las familias; que no está dispuesto
ni por un momento (igual que el PSOE y los nacionalistas) a renunciar a
un modelo de Estado inviable que nos está llevando a la ruina total a
esta y a las generaciones futuras; o que la economía no está creciendo
para el 90% de los españoles, sólo para los especuladores y para las
oligarquías empresariales y bancarias; y tampoco dijo que no está
dispuesto a luchar contra la corrupción y el nepotismo, verdadera
esencia de su poder.
Paro vayamos por partes. “Inflexible” con Cataluña, proclaman la mayoría
de medios hoy a su servicio. “No puedo hacer aquello que ni puedo ni
debo”; ¿acaso puede y debe dar un tratamiento económico mucho más
ventajoso a Cataluña que al resto de regiones españolas, que es en lo
que está, cuando la economía catalana depende en dos tercios de sus
ventas al resto de España? ¿Acaso puede y debe permitir que el Gobierno
catalán incumpla impunemente la Ley y discrimine y persiga todo lo no
nacionalista? ¿Acaso ha decidido el conjunto de los españoles que
Cataluña tenga un régimen económico especial y barra libre para
incumplir las leyes que les dé la gana? Es sencillamente vergonzoso.
¿Acaso puede y debe (Rajoy) dar un tratamiento económico mucho más
ventajoso a Cataluña que al resto de regiones españolas, que es en lo
que está, cuando la economía catalana depende en dos tercios de sus
ventas al resto de España?
Se muestra encantado con la desintegración de la izquierda y con el
extremismo suicida de Podemos, ya que ello le permite presentarse como
único partido “sólido”. Un grupo político capaz de, si no consigue
sacarnos de la crisis, no permitir que España caiga en manos de la
izquierda radical y se convierta en un República soviético-bolivariana.
Un partido tan “sólido” que es tan incapaz como el PSOE de dar respuesta
alguna a las demandas de la sociedad española, al hundimiento económico
al que sólo responde con más impuestos y con más gasto, o a la
corrupción. Además, carece de ideales y de proyecto de España, pues su
único objetivo es el poder por el poder, pero que a la primera de
cambio, cuando en las próximas elecciones autonómicas y municipales la
mitad o más de sus cargos se queden en el paro –como los socialistas
hace tres años– se dividirá en un conglomerado de intereses creados y
banderías.
Un partido tan “sólido” que está dispuesto a mantener contra viento y
marea su modelo de Estado partitocrático oligárquico sin separación de
poderes y corrupto hasta la médula, que es el origen y el motor de
nuestra crisis política, económica y moral. Un grupo con una ausencia
total de controles en la Justicia, en el Tribunal de Cuentas, y en todas
y cada una de las instituciones del Estado, donde hasta se condena
impunemente a un oficial del Ejército por denunciar la corrupción en
esta institución. Donde los malos son los ganadores y los buenos los
perdedores, los expoliados y los perseguidos. Este es el camino más
seguro hacia el suicidio político de España.
De las nuevas medidas fiscales confiscatorias
Y tal vez lo más grave, por su inmediatez y su efecto sobre el bienestar
y la riqueza de las familias, son las nuevas medidas fiscales
confiscatorias, que han pasado casi desapercibidas al ser ignoradas por
la mayoría de medios sometidos hoy totalmente al poder. Unas reformas
que en cualquier otro país habrían provocado una auténtica revuelta
ciudadana contra el Gobierno. Para empezar, la reforma fiscal, como ya
expliqué hace unas semanas, sólo favorece a las rentas más altas. Es o
neutral o incrementa la fiscalidad hasta un 1,5% para la clase media y
las familias menos favorecidas. Pero el verdadero torpedo en la línea de
flotación de la riqueza de las familias españolas ha llegado de la mano
del proyecto de este Ejecutivo, la que pretende modificar el cálculo de
las plusvalías para la venta de las viviendas.
Según este proyecto, más propio de una banda de malhechores y
salteadores de caminos que de un Gobierno, se suprimirán los
coeficientes actuales de actualización y abatimiento. Por lo tanto,
estos auténticos bandoleros van a calcular las plusvalías en las ventas
de viviendas, que constituyen el 90% de la riqueza de la inmensa mayoría
de las familias españolas. Para ello no tendrán en cuenta la
depreciación del dinero, restando simplemente del valor de venta el
valor de compra tal cual. ¿Tienen idea de lo que esto puede representar
para una vivienda comprada hace 30 o 40 años, y cuya plusvalía era hoy
casi nula?: pues que la casi totalidad del valor de la venta será
considerada como plusvalía, lo que significa que tributará al 25%, es
decir, una cuarta parte de su riqueza le será expoliada.
Las nuevas medidas fiscales confiscatorias han pasado casi
desapercibidas al ser ignoradas por la mayoría de medios, sometidos hoy
totalmente al poder. Unas reformas que en cualquier otro país habrían
provocado una auténtica revuelta ciudadana contra el Gobierno
Y el tema es mucho peor todavía para muchas familias mayores cuyo único
patrimonio es la vivienda y que en los últimos años de su vida utilizan
esta como una especie de fondo de pensiones. Se ven obligados a venderla
para que el dinero obtenido les permita vivir razonablemente los años
que les quedan de vida, un procedimiento cada vez más empleado ante la
caída real de las pensiones. ¿Cómo osa esta banda de malhechores saquear
a los más débiles e indefensos, sólo para mantener su red clientelar de
nepotismo y corrupción que supone el actual modelo de Estado?
Y esto no es todo. En este asalto inmisericorde contra el patrimonio de
las familias, está en marcha una nueva revisión catastral que elevará el
IBI de nuevo hasta donde les dé la gana. El propósito es mantener vivo
el despilfarro de los municipios españoles, que multiplica por tres o
por cuatro, con sus legiones de asesores, enchufados, coches oficiales y
oficinas de lujo, el gasto de municipios similares del resto de Europa y
del mundo desarrollado. Todo lo cual se completa con el nuevo impuesto
sobre el ahorro, que los bancos, como es lógico, repercutirán íntegro
sobre ahorradores.
El expolio realmente histórico que representa esta nueva batería de
medidas fiscales no sólo es una injusticia que clama al cielo, puesto
que repercute esencialmente sobre la clase media y sobre los más
desfavorecidos. Resulta totalmente incompatible con cualquier viso de
recuperación económica, que, como demostraré con cifras la semana que
viene, tampoco se está produciendo.
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