algunos se dan cuenta muy tarde de la realidad de la "igualdad", otros simplemente seguirán ignorándolo..
disfruten lo votado..
Los abusos del feminismo
Salvador Hidalgo es profesor de Ciencias Sociales, licenciado en Derecho y doctor en Historia
SALVADOR HIDALGO Con la llegada de la democracia se alcanzó la igualdad
jurídica entre la mujer y el hombre. Después se vio que esto no era
suficiente, se necesitaba crear instituciones que hicieran posible la
igualdad real. Pero el desarrollo desmesurado de multitud de organismos
oficiales, y la labor que vienen realizando, hace pensar que el
feminismo está dándole la vuelta a la situación, sustituyendo los
privilegios del hombre por los de la mujer. Esto se está efectuando a
nivel casi universal. Valga como ejemplo la declaración del Día
Internacional de la Mujer Trabajadora, el 8 de marzo. Si ya existe un
día dedicado a los trabajadores asalariados, hombres y mujeres, ¿qué
necesidad había de la redundancia de otro día dedicado exclusivamente a
la mujer? En todo caso, ¿no hubiera sido más justo dedicarlo únicamente
al ama-o de casa? Porque las personas que realizan este trabajo no están
incluidas entre las asalariadas y su cometido es tan digno de
reconocimiento como el de éstas.
En España el dominio del feminismo radical está avanzando a escala aún
mayor. En primer lugar tenemos la llamada Ley de Violencia de Género,
una norma contraria al art. 14 de la Constitución, en opinión de
diversos juristas, por la discriminación que hace al penalizar al hombre
por el hecho de ser hombre. Es cierto que el Tribunal Constitucional la
ha aceptado, pero ya sabemos como funciona en cuestiones políticas, por
mayoría simple de los magistrados elegidos por el mismo partido que ha
votado la ley. ¿Simple coincidencia?
El feminismo, en su insaciable afán de conseguir privilegios para la
mujer, ha sembrado todo el país de instituciones y organismos con
funciones que ya están cubiertas por otros órganos de la administración,
ocasionando gastos innecesarios en los presupuestos y situaciones de
discriminación de la población masculina. Se ha creado el Ministerio de
la Mujer, aunque le hayan puesto la denominación impropia de Ministerio
de Igualdad, con su correspondencia en las Consejerías de las CCAA; el
Instituto de la Mujer, presente en todas las autonomías y con sus
delegaciones provinciales; las Concejalías de la Mujer en los
ayuntamientos; los Centros de la Mujer prácticamente en todos los
municipios y pedanías; y todo ello acompañado de Observatorios contra la
Violencia de Género, Consejos Asesores, Gabinetes Técnicos y una larga
lista de organismos dedicados a dar apoyos, subvenciones y privilegios
al género femenino.
Se pueden poner infinidad de ejemplos de la discriminación que se
realiza con esta parafernalia de organismos. Veamos algunos. Entre las
funciones del Instituto de la Mujer de Andalucía está «la de promover
servicios sanitarios orientados a la prevención y promoción de la salud
de la población femenina». Pero, ¿esto no lo hace ya la Seguridad
Social? Y si no lo hiciera, ¿no sería injusto que se llevara a cabo sólo
con las mujeres y no con toda la población?
Otro caso significativo es el de los Centros de la Mujer, 70 'sólo' en
el término de Murcia. En ellos se dan actividades formativas y de ocio
que están vedadas a los hombres (cursos de pintura, inglés, yoga,
pilates, etc.). ¿Por qué esta discriminación con dinero público? Se
podría justificar por la razón de que las señoras mayores no han tenido
en su juventud las mismas oportunidades que los hombres. Pero también
pueden realizar esas actividades en los Centros de Día, Asociaciones de
Vecinos, Polideportivos, etc. En cuanto a las más jóvenes, sí que se han
educado ya en igualdad de oportunidades con respecto al género
masculino. ¿Por qué esta duplicidad de servicios para beneficio sólo de
mujeres?
Pero es que el feminismo radical puede llegar a extremos esperpénticos,
como lo sucedido este año en un Centro de la Mujer de la capital
murciana, en donde tuvieron la brillante idea de realizar un crucero sin
los maridos, sólo para mujeres. Por este camino no habrá que esperar a
que en España dominen los musulmanes para que tengamos establecida la
total separación de sexos, aunque en sentido contrario, a favor de las
féminas.
No se dan cuenta que todo este sistema desaforado de amparo a la mujer
no deja de ser un nuevo machismo proteccionista. Si las feministas lo
aceptan es porque buscan ventajas en vez de igualdad, aunque sea a costa
de una protección machista. Contra estos excesos, las mujeres
conscientes y responsables deben ser las primeras que levanten la voz,
exigiendo un verdadero equilibrio de sexos sin privilegios de ningún
tipo.
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