demoledor: "La principal causa del desempleo son las políticas públicas que van orientadas, precisamente, a aumentar el desempleo".. lean y sepan porqué "la crisis que vino de fuera" está muy lejos de la supuesta "recuperación"..
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Vicenç Navarro - Mitos y falsedades de la sabiduría convencional: el drama de los jóvenes
Vicenç Navarro
Catedrático de Políticas Públicas. Universidad Pompeu Fabra, y Profesor de Public Policy. The Johns Hopkins University.
Uno de los pocos programas que veo en televisión es el programa que dan
en La Sexta los sábados por la noche. Es de los pocos programas en los
que los tertulianos de izquierdas tienen el mismo espacio que los de
derechas. Lamento la estridencia de lo que se presenta como “debates”,
resultado del comportamiento de los tertulianos de derechas, que
frecuentemente sustituyen los argumentos por insultos o falsedades. Un
problema que tiene la democracia en España es la falta de una derecha
democrática que sepa argumentar y convencer. Pero, al menos, se permite a
las izquierdas (bien representadas en el programa) que respondan, lo
cual hacen mostrando a las derechas por lo que son.
Felicito al director del programa. Felicitación que hago a medias, pues
los economistas que utiliza el programa como “expertos” para analizar la
situación actual son todos ellos de sensibilidad conservadora y/o
liberal, lo que refleja el pensamiento económico dominante en España,
pensamiento que la actual crisis debería haber ya desacreditado, como ha
ocurrido en otros países, pero no en España.
Un ejemplo de ello fue cuando se discutió el tema de la viabilidad de
las pensiones, atribuyendo su supuesta inviabilidad a la transición
demográfica (es decir, a que haya cada vez más personas ancianas, y
menos personas jóvenes que les paguen las pensiones). Dicha aseveración,
provista por el “experto”, reproducida “ad nauseam” día tras día en los
medios, es falsa, como mi amigo y colega, Juan Torres, y yo, hemos
mostrado ampliamente en el libro Lo que debes saber para que no te roben
la pensión (Editorial Espasa, 2013). En realidad, el mayor problema que
amenaza la viabilidad de las pensiones son las políticas neoliberales
que se están aplicando (predeciblemente defendidas por la mayoría de
expertos económicos del programa) y que están destruyendo puestos de
trabajo y reduciendo los salarios. Puesto que las pensiones en España se
pagan en su gran mayoría con aportaciones derivadas de las rentas del
trabajo, en la medida en que estas rentas bajen, las pensiones tendrán
más dificultades para ser financiadas. Y hoy se está produciendo un
tsunami provocado deliberadamente por las fuerzas conservadoras y
liberales, que se están cargando la Seguridad Social de este país.
No hay falta de jóvenes en este país
Hoy el problema no es que no haya suficientes jóvenes. El problema es
que no tienen trabajo, y los que lo tienen cobran unos salarios
bajísimos. Este es el problema. Y esto es resultado de unas políticas
públicas llevadas a cabo por los gobiernos (incluyendo el español), cosa
que el lector no leerá en la mayoría de medios de información y
persuasión del país. Esta situación, desesperada para millones de
jóvenes, explica su emigración. Hoy estamos viendo la segunda mayor ola
de emigrantes que España haya visto desde los años cincuenta, resultado
de un de las mayores crisis económicas y financieras que España haya
vivido. Más de medio millón de personas (547.890 personas) emigraron el
año pasado, de las cuales casi 80.000 fueron personas nacidas en España
(79.306 personas). Esta emigración fue una de las causas de que la
población en España cayera por segundo año consecutivo, perdiendo
220.130 habitantes. La mayor pérdida fue entre los jóvenes. Catalunya,
por cierto, fue de las que perdió más.
El escaso empleo juvenil
Se ha prestado mucha atención, con razón, a la elevada tasa de desempleo
entre los jóvenes en España, una de las más altas de la OCDE, el club
de países más ricos del mundo (del cual España es miembro), y de la
Unión Europea de los Quince (UE-15), el grupo de países de la UE con
mayor desarrollo económico, del cual España es también miembro. Ahora
bien, lo que menos se ha analizado es la tasa de ocupación de la gente
joven. Concretamente, el porcentaje de la población joven (tanto de 16 a
20 años como de 20 a 24 años) que trabaja en España es de los más bajos
de la OCDE y de la UE-15, siendo también el país que, además de tener
la tasa de ocupación juvenil más baja, ha tenido también el mayor
descenso de esa tasa durante la crisis. Así, la tasa de ocupación de los
jóvenes de 16 a 20 años era de un 24,4% (es decir, que de cada 100
jóvenes, solo 24,4 estaban trabajando) en el año 2000, y bajó en picado
de manera que en el año 2012 el porcentaje era solo de un 5,3%, el mayor
descenso en la OCDE y en la UE-15. Un tanto igual ocurrió en el grupo
de 20 a 24 años, cuya tasa bajó de un 47,9% en el año 2000 a un 31% en
el año 2012. Solo Grecia, Portugal e Irlanda ofrecen cifras semejantes.
La insensibilidad del establishment político frente a esta realidad
Esta emigración de jóvenes significa una enorme pérdida de recursos. Son
personas formadas, con el más alto nivel de formación que España haya
tenido. Y la indiferencia de las autoridades públicas hacia esta situación muestra su enorme insensibilidad hacia este drama humano,
así como su insensibilidad (o incompetencia) hacia lo que significa la
pérdida de estos jóvenes. Un indicador de esta insensibilidad del
Gobierno del Partido Popular (y del socialista anterior) es que no hagan
nada para recuperar a esta juventud, cuya emigración puede significar
una pérdida irreversible. Lo que el Estado debería hacer es facilitar
que fuera reversible.
Así pasó en la primera ola emigratoria. Fue un Gobierno conservador,
presidido por Adolfo Suárez, el que permitió que un ciudadano español
que tuviera que emigrar y que tuviera que adquirir otra nacionalidad por
causas laborales, no perdiera su nacionalidad española, permitiendo así
la doble nacionalidad por causas laborales. Con ello, tal ciudadano no
perdía sus lazos con España, de manera que siempre podía volver e
integrarse en España. Es sorprendente y reprobable que esa ley fuera
anulada por el Gobierno socialista presidido por Felipe González.
Es fundamental que dicha ley se recupere, pues es un compromiso que
España tiene con estas personas, ciudadanos españoles que se han tenido
que marchar de España porque este país no les ofrecía el trabajo para el
cual se formaron. El mantenimiento de la ciudadanía es una condición
esencial para que se sientan ligados a España y vuelvan. Y ruego a todos
los ciudadanos españoles que me lean que escriban al Gobierno exigiendo
que se apruebe tal ley. Es lo mínimo que las Cortes españolas pueden
hacer para aquellos que han sido tan dañados por las políticas
neoliberales aprobadas, por cierto, por esas mismas Cortes.
Otra falsedad: las causas del desempleo
En contra de lo que la sabiduría convencional indica, la tasa de
desempleo es una variable política, no una variable económica. Lo que
quiere decir esta expresión es que el nivel de desempleo está
determinado por intervenciones políticas, es decir, que cada país tiene
el nivel de desempleo que su Estado desea o permite. Esto le sorprenderá
al lector, que estará acostumbrado a leer que el Gobierno está haciendo
todo lo posible para que baje el desempleo. En esta percepción
(profundamente errónea), se asume que el alto desempleo de España se
debe a causas ajenas sobre las cuales el Estado tiene poco que hacer.
Las explicaciones más comunes del elevado desempleo en los medios de
información y persuasión españoles (dominados por el pensamiento
neoliberal) son que el elevado desempleo es resultado de unas supuestas
rigideces del mercado de trabajo (como consecuencia del excesivo poder
de los sindicatos), o consecuencia de la falta de una formación y/o
educación de la población que le permita ser integrada en el mercado de
trabajo. Ninguna de estas explicaciones tiene evidencia que las avale
(ver mis artículos en la sección económica de mi blog Vicenç Navarro).
La principal causa del desempleo son las políticas públicas que van orientadas, precisamente, a aumentar el desempleo.
Su objetivo es reducir el poder del mundo del trabajo y, con ello,
disminuir los salarios y la protección social y aumentar el tiempo de
trabajo por trabajador. La evidencia de que esto es lo que está
ocurriendo es más que robusta. Dos de los economistas más brillantes de
EEUU, Dean Baker y Jared Bernstein, han publicado un artículo, “Full
Employment and the Path to Shared Prosperity”, Center for Economic and
Policy Research, Washington (03.07.14), en el que muestran como por cada
aumento de un 1% en la tasa de paro de EEUU, disminuye el nivel
salarial un 12,4%. Una situación semejante nos encontramos en España,
donde el enorme incremento del desempleo ha causado un enorme bajón en
los salarios.
Y lo que la Troika, la banca y la gran
patronal quieren decir cuando piden que continúen las reformas, es que
creen que los salarios deben incluso bajar más. Lo que ocurre en
esta situación es que las bajadas de salarios implican un descenso de la
demanda y, con ello, del crecimiento económico, con lo cual el
incentivo para producir más y crear más empleo se reduce, cuando no
elimina. Es el círculo vicioso que nos está llevando al desastre.
En realidad, si el Estado adoptara políticas de pleno empleo,
estimularía la demanda, con lo cual habría mayor creación de empleo,
dando mayor poder al mundo del trabajo, lo que causaría un aumento más
grande de los salarios, lo que, a su vez, crearía mayores necesidades de
producción y de empleo. De esta manera, el círculo vicioso se
convertiría en un círculo virtuoso. El hecho de que no se produzca se
debe predominantemente al contexto político, es decir, a las relaciones
de poder entre el mundo del capital y el del trabajo, en el que el
primero está ganando y el segundo perdiendo. Y esto, lector, no lo leerá
usted en los medios de información y persuasión, dominados por el
primero. Así de claro.
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