por lo que parece hay que seguir con lo de "estimular la economía" (sic).. lo que a éstas alturas es seguro es que ésta señorita debe ser una frígida de cuidado, porque con los cientos de miles de millones de Euros de "dinero público" que se han dedicado a tan noble labor, lo raro es que no está ya bien estimulada..
claro que también podría ser que el problema fuera otro: cientos de miles de sanguijuelas (cargos públicos) chupando de la sopa, y perpetuando las nobles tradiciones (corrupción, nepotismo y despilfarro institucional) sin ningún tipo de responsabilidad..
disfruten lo votado..
Guindos advierte del riesgo de otra recesión en Europa y pide estímulos
"La zona del euro ha entrado en una nueva fase. Nuestro foco hasta ahora
ha sido asegurar la estabilidad financiera; ahora la prioridad es
impulsar el crecimiento". Con esta declaración abrió ayer el presidente
del Eurogrupo, Jeroen Dijsselbloem, la primera reunión de los ministros
de Economía tras el receso veraniego. una rentrée en la que se palpa una
extraña sensación de urgencia.
La "nueva fase" y la declaración de intenciones de Dijsselbloem se
explican por el parón en seco que sufrió la economía europea en el
segundo trimestre. Los datos (un crecimiento intertrimestral igual a
cero) se conocieron en agosto y no invitan al optimismo. Las luces de
alarma empiezan a encenderse en todas las capitales europeas ante el
riesgo de que otra recesión se cierna sobre el continente. Sería la
tercera desde el año 2009.
"Estamos preocupados", admitió el ministro de Economía Luis de Guindos
en un receso de la reunión informal con sus colegas europeos en Milán,
bajo presidencia italiana. El Gobierno no cree que este estancamiento
vaya a poner en peligro la recuperación de la economía española (al
menos en el tercer trimestre) pero admite que "hay riesgo" de que la situación de la eurozona empeore y degenere en una tercera caída, el temido triple dip.
El discurso de Mario Draghi en Jackson Hole este verano, reclamando a
los gobiernos "un programa de inversión pública a gran escala" y más
reformas económicas para complementar una política monetaria más activa,
fue la piedra de toque. "Hay una situación de subinversión en Europa",
coincidió De Guindos, partidario de impulsar un plan de estímulo a nivel
europeo que mejore el mercado interior y sea garantía futura de
crecimiento. La palabra "inversiones" estaba ayer en boca de todos en
Milán, y no sólo de los gobiernos del sur.
"La situación económica exige más inversiones en toda Europa, Alemania
incluida", afirmó el ministro de Finanzas alemán, Wolfgang Schäuble.
Hasta hace unas semanas, recuerdan fuentes diplomáticas europeas, "el
término inversiones era simplemente tabú en Berlín". "Empieza a haber un
cambio de mentalidad en Alemania. No será tan radical como Francia
querría pero el giro se está produciendo", aseguran.
La situación presupuestaria de Francia pondrá a prueba esta voluntad de
cambio. París anunció esta semana lo que ya se temía, que tampoco este
año podrá cumplir sus metas fiscales; el equilibrio presupuestario no se
recuperará en el 2015, como se prometió a Bruselas cuando obtuvo una
prórroga de dos años a cambio de hacer reformas, sino en el 2017.
El drama se repite. "Los objetivos no se cumplen, las reformas no se
hacen, todo se queda a medias o en agua de borrajas. La frustración
aumenta, porque hay que seguir pidiendo reformas", resumen fuentes
comunitarias. "No está pidiendo en absoluto ningún trato excepcional,
sino aplicar las reglas que tenemos en vigor", explicó Guindos sobre las
demandas de Michel Sapin, el nuevo ministro de Economía francés, a sus
colegas europeos. Las normas. recuerdan fuentes oficiales españolas,
permiten ser flexible al calcular el esfuerzo fiscal realizado por cada
país.
La flexibilización "se debe aplicar si tiene una justificación
económica, pero no por presiones políticas", puntualizó el muy ortodoxo
comisario europeo de Asuntos Económicos, Jyrki Katainen. De acuerdo con
el pacto de estabilidad, "se deben dar dos condiciones" para conceder
una prórroga, recordó: que haya habido un deterioro de la situación
económica y que el gobierno haya seguido las recomendaciones europeas.
Francia tendrá dificultades para demostrar el segundo punto, afirman
fuentes diplomáticas; este año, su déficit en lugar de reducirse, ha
aumentado.
Y aunque las palabras "flexibilidad" e "inversiones" se consolidan en el
discurso europeo (Jean-Claude Juncker promete movilizar 300.000
millones para estimular la economía) el término "reformas" no
desaparece. "Con independencia del estímulo monetario y fiscal que se
decida, estas medidas por sí solas no crearán mucho crecimiento si no se
acompañan de reformas estructurales serias", avisó Draghi.
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