a las empresas las multas les importan poco (suelen ganar mucho más), pero la cárcel escuece más,
hispanistán, por otro lado, sigue con la electricidad más cara de Europa y el único "impuesto al Sol" de todo el Mundo..
disfruten lo votado..
Francia aprueba castigar penalmente la obsolescencia programada
Los diputados franceses han aprobado en la Asamblea que establecer una
duración determinada de un producto por un fabricante, la denominada
obsolescencia planeada, se puede castigar penalmente, acarreando una
pena de prisión de dos años y una multa de hasta 300.000 euros que se
añadiría a otras ya integradas en la Ley de Consumo.
La introducción del castigo penal en una práctica de la cual se abusa en
muchos procesos productivos, la fabricación de electrodomésticos y
aparatos electrónicos, bombillas, etcétera, se debe a una enmienda de
los Verdes en el proyecto de ley de la transición energética, que
considera la obsolescencia realizada premeditadamente un engaño y un
fraude. Los Verdes son el grupo político que más ha combatido esta
práctica por considerarla muy dañina para el medioambiente y la
sostenibilidad.
El Comité Económico y Social de la UE exige su prohibición en toda Europa
La posición francesa trae el debate a toda la Unión Europea. El próximo
17 de octubre, el Comité Social y Económico Europeo (EESC, por sus
siglas en inglés) organiza una mesa redonda sobre la obsolescencia
planificada de la que se espera surja la presión necesaria sobre la
Comisión Europea para que se castigue esta práctica. El EESC ya hizo una
llamada a la prohibición total en un pleno en octubre del año pasado.
El pasado mes de junio, tras una reunión organizada por la Comisión
Consultiva de Transformaciones Industriales , que preside el español
Carlos Trias Pinto, y que se encuadra en el citado Comité, se promulgó
la Declaración de Madrid, en la que se reclamaban fundamentos de
sostenibilidad en todo el modelo productivo.
La nueva economía colaborativa es de bienes duraderos, no perecederos
El experto español en políticas públicas de Consumo, Alejandro Salcedo
Aznal, deja claro en un estudio licitado por el Consejo Social y
Económico, que la expansión de la nueva economía colaborativa de consumo
compartido , la auténticamente sostenible, necesita para su viabilidad
el tránsito de una sociedad industrial de bienes perecederos a otra de
bienes duraderos. Quedaría así fuera del circuito la obsolescencia
planificada y se trataría de enfocar la lucha contra la obsolescencia
psicológica, que se marca al consumidor con la implantación de modas.
El aumento de los plazos de garantía, el fomento del alquiler en lugar
de la compra, la exigencia de piezas de recambio para periodos muy
largos y la reducción de los costes de reparación, además de la
estandarización de algunos productos (como es el caso ya reglamentado de
los cargadores de móviles) son medidas que ya se están exigiendo en los
países más avanzados en sostenibilidad. La asimilación que hace ahora
Francia de la obsolescencia planeada con el engaño es un gran paso.
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