pues eso: se largan los jóvenes, los que han estudiado, los que tienen edad de montar una familia.. al comprobar que su país les ha traicionado, les obliga a pagar la fiesta de la corrupción, el nepotismo y el despilfarro.. por la que al parecer no hay responsables ni responsabilidades, y les niega un futuro digno..
evidentemente los políticos ya están estudiando otra "regularización con bonobús" y traer a varios millones de "multiculturales" para "pagar las pensiones".. aunque luego éstos no sólo no coticen sino que acabarán suponiendo una carga superior para el Sistema: Sanidad, Educación, paguitas.. todo gratis y desde el primer día, y sin haber cotizado.. porque "ningún ser humano es ilegal"..
disfruten lo votado..
La Seguridad Social empeora drásticamente sus previsiones: España perderá 2,5 millones de habitantes en 8 años
La Seguridad Social ha empeorado drásticamente sus perspectivas
demográficas para el periodo 2013-2022, según el último informe
económico financiero publicado en los Presupuestos de 2015. En 2018, las
defunciones superarán a los nacimientos.
La Seguridad Social ha empeorado drásticamente sus perspectivas
demográficas para el periodo comprendido entre 2013 y 2022, según el
último informe económico financiero publicado en los Presupuestos de
2015. De acuerdo con estas previsiones elaboradas a partir de cifras del
INE, España perderá 2,5 millones de habitantes en los próximos ocho
años, casi un millón y medio más que lo que avanzaba la Seguridad Social
hace tan sólo un año.
En los Presupuestos de 2014, la Seguridad Social estimaba que durante
esta década se marcharían de España unas 510.000 personas al año. En
cambio, tan sólo llegarían a España unos 388.000 individuos para
compensar estas salidas, lo que al final arrojaría un saldo migratorio
negativo de 1,1 millones de habitantes menos al término de esta década.
Sin embargo, en cuestión de doce meses el horizonte demográfico ha ido a
peor a marchas forzadas. Por segundo año consecutivo, el INE ha
recogido un descenso de la población, un hito nunca antes registrado en
la historia reciente. Salvo los chinos, todos los colectivos de
inmigrantes se reducen.
Y eso se ha reflejado en los cálculos de la Seguridad Social publicados
en los Presupuestos de 2015. Éstos pintan ahora bastante más sombríos y
prevén una sangría anual de 542.000 emigrantes al tiempo que sólo entran
en España unos 292.000 inmigrantes. De ahí que las proyecciones para el
ejercicio 2022 arrojen una pérdida de 2,5 millones de ciudadanos como
consecuencia de los flujos migratorios. La bomba de relojería
demográfica se vislumbra un poco más cerca y puede suponer una losa más
en el largo camino de la recuperación económica.
Pero ahí no queda la cosa. Lamentablemente, el crecimiento vegetativo
también retrocede con fuerza debido al incremento de las defunciones y
la caída de los nacimientos. Mientras que en los pronósticos del año
pasado se esperaba que entre 2012 y 2021 la natalidad disminuyera un
10,45 por ciento respecto a la década anterior, ahora la Seguridad
Social augura un desplome de la natalidad aún mayor, del 17,1 por ciento
entre 2013 y 2022.
De acuerdo con las nuevas estimaciones, en 2022 se registrarán unos
340.000 nacimientos, un 24,9 por ciento menos que en 2012. Y la razón de
semejante declive estriba en la caída del número de mujeres en edad
fértil nacidas entre los años 80 y 90, sostiene la Seguridad Social.
Al mismo tiempo, la esperanza de vida seguirá subiendo y el
envejecimiento de la población elevará la cifra de fallecimientos en un
6,2 por ciento durante la próxima década. Para 2015, se espera una tasa
de natalidad del 9,26 por mil frente a una tasa de mortalidad del 8,72
por mil. O lo que es lo mismo, el año que viene todavía estaremos en
unos umbrales de crecimiento órganico de la población.
Sin embargo, para 2018 estos números ya se habrán dado la vuelta y
depararán una tasa de decrecimiento de la población que ni siquiera se
compensará con la mejora de la inmigración. Tal y como explica el
informe de la Seguridad Social, por primera vez las defunciones
superarán a los nacimientos.
En 2020, la ratio de natalidad se situará en el 8,03 por mil frente a
una tasa de mortalidad del 9,13 por mil. Lo cual significa que la
población disminuirá orgánicamente y que el crecimiento vegetativo
alcanzará una tasa negativa del 1,1 por mil al comienzo de la próxima
década, momento en el que empezará a jubilarse la generación del ‘baby
boom’ con la consiguiente presión al alza sobre el sistema de pensiones.
Aun así, el documento de la Seguridad Social señala que el mayor
incremento en los mayores de 65 años se producirá a partir del año 2030,
justo cuando uno de cada cuatro españoles tendrá más de 65 años. Y la
tendencia proseguirá inexorable su camino hasta el año 2050, momento en
el que se tocará un pico al alcanzar una proporción de uno por cada
tres.
Inmersos en una suerte de estancamiento secular similar al sufrido en
Japón, las consecuencias económicas de este achatamiento de la pirámide
poblacional resultan harto preocupantes y se suman a los problemas de
exceso de endeudamiento y falta de competitividad. En opinión de muchos
analistas, que crezcamos un 1 por ciento ahora que desciende la
población es como si se estuviese creciendo a tasas del 3 por ciento con
el censo aumentando a ritmos del 2 por ciento. Es decir, en tanto en
cuanto el número de habitantes siga disminuyendo no podremos crecer
mucho. El reto del invierno demográfico, ese término acuñado por Michel
Schooyans, ha comenzado.
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