eso es imposible, y además, no puede ser..
Rajoy ya dijo hace 3 años que hispanistán estaba "en la senda de la recuperación".. y el que diga lo contrario es un antipatriota, un antisistema, y un perroflauta..
disfruten lo votado..
Porqué las economías de la Eurozona, incluyendo la de España, no se están recuperando
Artículo publicado por Vicenç Navarro en la columna “Dominio Público” en el diario PÚBLICO, 9 de octubre de 2014.
Este artículo analiza las causas del estancamiento de las economías europeas, incluyendo la española. Muestra también cómo
las políticas públicas responsables de tal estancamiento aparecen en
los presupuestos presentados por el Ministro de Hacienda, el Sr. Montoro, en las Cortes españolas.
En
cuestión de semanas han aparecido tres informes de tres instituciones
internacionales –el Banco Mundial, la OCDE y la Organización
Internacional del Trabajo (OIT)- que expresan su gran alarma por el
enorme deterioro del mercado de trabajo en la mayoría de países de
economía avanzada, término que se utiliza para definir los países capitalistas más desarrollados. Todos estos informes documentan el gran descenso de los salarios y la escasa producción de puestos de trabajo bien remunerados.
El
trabajo que es involuntariamente a tiempo parcial, el desempleo, la
escasa tasa de ocupación (que mide el porcentaje de la población que
trabaja en el mercado laboral), el trabajo sumergido, y el desempleo
crónico, son todos indicadores negativos que caracterizan la situación
laboral en aquellos países.
Esta situación adversa es
particularmente acentuada en los dos polos demográficos del mercado
laboral, es decir, entre los jóvenes, por un lado, y entre la gente
mayor de cincuenta años, donde la cronicidad del desempleo es masiva, por el otro. Todos estos informes señalan que España es uno de los países donde tales indicadores son peores.
Como algunos hemos estado señalando desde hace tiempo (ver las páginas económicas de mi blog Vicenç Navarro),
esta situación se ha ido extendiendo desde los años ochenta, en gran
parte como consecuencia de las políticas públicas –generalmente
definidas como neoliberales- llevadas a cabo en la mayoría de esos
países.
Este deterioro de los salarios y el elevado
desempleo han creado un problema grave de demanda, por un lado, y de un
gran endeudamiento por el otro.
Las familias han visto
descender su nivel de vida y para intentar prevenirlo se han endeudado,
creando un problema mayor, pues, además de perder capacidad adquisitiva,
ahora tienen también que pagar unas deudas que continúan creciendo.
Como
resultado de esta realidad, la demanda ha ido bajando, y con ello el
estímulo económico y el crecimiento de la actividad económica.
En
la mayoría de países de la OCDE y de la Unión Europea de los 15
(UE-15), el crecimiento económico fue menor en el periodo 1980-2010 que
en el periodo 1945-1980.
Este descenso de la demanda ha tenido graves consecuencias en la composición de la actividad económica, consecuencia de que el
capital se ha ido trasladando de las actividades productivas (es decir,
de la producción de bienes y servicios, resultado del descenso de la
demanda) a las actividades especulativas (que ofrecen mayor
rentabilidad), las cuales han adquirido una centralidad en el sistema
financiero (es decir, la banca), transformando el sistema en un capitalismo de casino.
De ahí que una característica del tiempo en el que vivimos sea,
además del crecimiento de la banca (resultado de la necesidad de
endeudarse de la población), su comportamiento especulativo, favorecido,
además, por la desregulación de dicha banca, política promovida por los gobiernos neoliberales. Hoy,
la economía especulativa, centrada en el sistema bancario en la sombra
(shadow banking system), es de 70 trillones de dólares (utilizo el término trillones en el sentido anglosajón de la palabra), una
cantidad mucho mayor que la que tiene la banca tradicional. Esta
situación determina que se haga mucho, muchísimo dinero en la cúspide,
en el 1% de renta superior, sin que con ello se afecte positivamente al
resto de la población. En realidad, el efecto es sumamente negativo, pues, a través de la gran influencia política de este 1%, se destruye la democracia.
Las
enormes desigualdades que se crean como consecuencia son dañinas para
la propia supervivencia del sistema económico y democrático.
¿Cómo se está respondiendo a esta enorme crisis?
A primera
vista, parecería que el establishment europeo se está dando cuenta de
que algo no funciona bien. El elevado desempleo se percibe como un
problema político –al aparecer partidos y movimientos que cuestionan la
legitimidad de los Estados- y económico, pues contribuye a la falta de
demanda.
Hemos visto nada menos que al Sr. Draghi, el
Presidente del Banco Central Europeo (BCE), indicando que no son
suficientes las políticas de austeridad. En realidad, ha ido incluso más allá y, por fin, ha admitido que hasta puede que sean desaconsejables en este momento de recesión, proponiendo que
deben complementarse con políticas expansivas, que se centran en dos
dimensiones. Una es el préstamos de millones y millones de euros a la
banca privada para que facilite el crédito y así estimular la economía.
Esta medida, sin embargo, ha sido y continúa siendo poco eficaz. Y tenemos evidencia más que suficiente para mostrar que los millones y millones que el BCE ha prestado a la banca privada han servido de muy poco para facilitar el crédito. Y la razón de ello es fácil de ver.
La banca recibe prestado este dinero y, en lugar de ofrecer crédito,
invierte en actividades especulativas, comprando, entre otras cosas,
bonos públicos de los Estados, que se ven forzados a pagar unos
intereses elevadísimos para pedir dinero prestado. Los bancos
reciben préstamos del BCE a unos intereses irrisorios y con ello compran
deuda pública a unos intereses del 4%, del 6% o del 13% en el caso de
Grecia (cifra, esta última, que se alcanzó en 2011). Como consecuencia, los ingresos de los banqueros y de los accionistas (componentes del 1%) crecen exponencialmente.
Lo lógico sería que el BCE prestara directamente a los Estados, cosa que no hace. Y ahí está el problema (ver mi artículo “El gran escándalo de la banca privada” en Público 02.10.14 El gran escándalo de la banca privada ).
Pero la otra medida, también aplaudida por muchos, que Draghi está proponiendo,
es estimular la economía a través de medidas como garantizar intereses
bajos. Pero añade también como medida estimuladora la bajada de
impuestos (la típica medida liberal para estimular la economía), que
tiene un impacto estimulador reducido.
Y continúa
insistiendo en que se hagan las reformas, como las laborales, que
continuarán bajando los salarios, con lo cual el objetivo central de
estimular la demanda continuará estancado.
Y, sobre todo, continúa aferrado a no prestar dinero a los Estados, lo cual les permitiría seguir políticas expansivas,
en inversiones públicas, tanto sociales como físicas, que los países
necesitan. Tales políticas propuestas por los establishments
neoliberales serán insuficientes para salir de la crisis.
Las políticas de Rajoy son injustas e ineficaces. En realidad son contraproducentes
El
presupuesto propuesto por el Ministro de Hacienda, el Sr. Montoro,
muestra los supuestos que han sido responsables del enorme deterioro del
bienestar de la población en España y del escaso crecimiento de su economía. Las dimensiones que le caracterizan son principalmente:
1. La disminución de los impuestos que favorece primordialmente a las rentas superiores y a las rentas del capital, las típicas medidas que caracterizan el pensamiento neoliberal. Tal disminución significará un descenso de 9.000 millones de euros a las arcas del Estado.
En
teoría, esta disminución, que viene de lejos, tendría que haber
estimulado –según el dogma neoliberal- la inversión y el crecimiento
económico. No lo ha hecho. En realidad, España es uno de los países con menor inversión (tanto pública como privada) en la UE-15.
Desde que se inició la crisis, en 2008, la inversión pública en España
ha descendido un 66%, uno de los mayores descensos en la UE-15.
En este presupuesto esta inversión tiende a favorecer a grupos
económicos y sociales que tienen gran capacidad de influencia, sin que
ningún criterio de eficiencia o equidad pueda justificarlo. Un ejemplo
de ello son las inversiones públicas ferroviarias, específicamente en el
AVE, donde se invertirán 3.626 millones de euros (utilizado por el
30% de renta superior del país), con solo 805 millones invertidos para
mantenimiento y expansión de la red ferroviaria convencional (utilizado
por el 70% restante de la población).
2. Continuación del descenso del gasto público, que es, de nuevo, uno de los más bajos de la UE-15. En el gasto público social,
los presupuestos continúan las políticas de austeridad que han
caracterizado las políticas públicas desde 2008, y que han alcanzado su
máximo exponente con el gobierno PP. Las pensiones continúan perdiendo
capacidad adquisitiva, pues crecen solo un 0,25%, muy por debajo del crecimiento de la inflación, 0,60%.
También bajará la cobertura de la población en desempleo, y ello como
resultado de que las condiciones laborales (con un aumento muy notable
de los trabajos parciales y temporales) dificultan el acceso a tal derecho.
Este descenso es parte de un gran deterioro del mercado laboral,
objetivo (nunca explicitado) de la reforma laboral que ha destruido
puestos de trabajo y disminuido la producción de empleo (tal como
algunas voces predijimos que ocurriría). El presupuesto reconoce que el gobierno PP terminará con 400.000 puestos de trabajo menos de los que había cuando inició su mandato.
Referente
a los servicios públicos del Estado del Bienestar, el presupuesto
muestra, sin citarlo, que a final del mandato del gobierno PP habrá
habido un recorte del gasto público en todos los capítulos que atienden a
estos servicios (el tamaño del recorte desde 2011 ha sido del 23% en
servicios sociales, 20% en educación, 9% en sanidad, etc.). Estos
recortes, a nivel de todo el Estado, han sido incluso mayores, pues la
corrección del déficit del Estado se ha realizado a base de exigir que
fueran las autonomías y los ayuntamientos (cuyo gasto es
predominantemente en estos servicios) los que absorbieran la gran
mayoría de reducciones de tal gasto (ver mi artículo “El ataque frontal
del Estado español al Estado del Bienestar en España” Público 08.10.14).
La
reducción de los salarios y el crecimiento tan notable del desempleo,
junto con la disminución en la creación de puestos de trabajo, ha
significado un descenso muy notable de las rentas del trabajo como
porcentaje de la renta nacional, lo cual se ha conseguido a costa
de un gran crecimiento de las rentas de capital, alcanzándose unas
desigualdades sociales de unas dimensiones muy significativas, que
están afectando muy negativamente tanto la equidad como la eficiencia
económica del país, así como la calidad democrática de las instituciones
representativas.
El estancamiento de la
economía española con unas tasas de crecimiento muy bajas dentro de un
gran estancamiento europeo, muestran el gran error de seguir tales
políticas.
Hoy las clases
populares están sufriendo un bajón espectacular de su nivel de vida y
bienestar social. Y todo para la gloria de los grupos económicos,
financieros y sociales que instrumentalizan el Estado, entre los cuales el partido gobernante es su máximo exponente.
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