20141012

Un 90% de políticos corruptos - Diario de Mallorca

y el otro 10% miraban para otro lado, que para el caso es lo mismo, pues se está hablando de "dinero público" (la entidad fue rescatada con más de 25.000 millones de Euros de "dinero público" mientras ésta pandilla "hacía como que trabajaba" y encima se sacaba beneficios por 15 millones de Euros, eso además del sueldazo y las generosas dietas)..

encima se ha acabado condenando al juez que se atrevió a investigar los "asuntos turbios": Baltasar Garzón es el único condenado de Gürtel, y Elpidio Silva el de Caja Madrid..

el país está muy podrido.. demasiado..

disfruten lo votado..



Un 90% de políticos corruptos - Diario de Mallorca

La orgía con las tarjetas gratis total de Caja Madrid permite calcular el porcentaje de políticos españoles corruptos, que se sitúa en torno a 82 de cada 86

El psicólogo Daniel Kahneman, premio Nobel de Economía, recoge en el imprescindible libro Pensar rápido, pensar despacio una catarata de experimentos prácticos que derruyen los mitos más asentados sobre el comportamiento del ser humano, a menudo frente al dinero. Los consejeros de Caja Madrid han contribuido con un caso práctico que merece un hueco en futuras ediciones del ensayo. En principio, su imagen colectiva dista del acervo popular sobre los atracadores de cajeros automáticos. Ningún guionista los hubiera vestido con traje y corbata, mientras se apropiaban de las preferentes suscritas con engaño a jubilados crédulos. También es cierto que los ciudadanos más equilibrados atribuían a una exageración de Bertolt Brecht la equiparación entre robar un banco y fundarlo. Ante los hechos consumados, cabe aprovechar como mínimo las sobras intelectuales.

Los esforzados jerarcas financieros que compatibilizaban el sufrido trabajo de apandador con el relajado sillón bancario en representación de intachables instituciones, ignoraban que además estaban resolviendo el dilema más acuciante de la España contemporánea, ¿cuál es el porcentaje de políticos corruptos? Los integrantes de las élites extractivas insisten todavía hoy en que "la mayoría de los cargos públicos somos honrados". El experimento al estilo Kahneman en Caja Madrid obliga a disentir ligeramente de esta proclamación de inocencia. Al entregar el señuelo de una tarjeta de crédito a 86 consejeros con irreprochable pedigrí partidista o sindicalista, 82 de ellos se abalanzaron sobre joyerías, safaris, agencias de viajes y cajeros, para saciar sus ansias de capitalismo a costa de sus semejantes. De nuevo, la mejor forma de atracar un banco es comprando uno, otra máxima de la historia de las finanzas.

Efectuado el elemental cálculo, la orgía con las tarjetas gratis total de Caja Madrid permite calcular el porcentaje de políticos corruptos, que se sitúa en torno al 95 por ciento, 82 de 86. Por supuesto, la estupenda lección de macroeconomía debe contemplar la hipótesis de que otra hornada de consejeros rebajara la furia sustractiva hasta un ochenta por ciento. A cambio, también sería posible seleccionar a 86 fenómenos entre los que ni uno solo se desviara de la norma. Por ello, y en aras de la ecuanimidad que requiere un estudio científico, caber pactar en un noventa por ciento el porcentaje de representantes públicos venales.

Para invalidar esta aportación a la psicología clínica colectiva, se debería suponer que Caja Madrid se caracterizaba por una magistral selección de personal y de consejeros, que le permitía escoger a los más corruptos sin apenas fallos en la digitación. Esta hipótesis de la excelencia viene desmentida por la trayectoria posterior de Bankia, que ha obligado a cada ciudadano a abonar 600 euros para rescatarla. Es decir, 2.500 euros por familia a fondo perdido. Los autores de la catástrofe cazan a jueces con la misma furia que desplegaban antaño para matar cebras –un pase de tarjeta–, osos –dos pases de tarjeta–, hipopótamos –tres pases de tarjeta– o jubilados –cero pases de tarjeta–. Dado que los contribuyentes abonaban la matanza, todos los españoles son corresponsables del genocidio mamífero en la macrocaja.

Frente al certero resultado del experimento a lo Kahneman, el vulgo anumérico se refugia en la grosera estimación de que el cien por cien de los políticos son corruptos en todas las ocasiones. Son los riesgos de la falta de habilidad en el cálculo. El experimento de Caja Madrid obliga a corregir esta exageración, porque solo nueve de cada diez traducen su ministerio a la retirada de la mayor cantidad de dinero en el menor tiempo posible. El décimo no hará mucha carrera, o la misma que los perseguidores contumaces de la corrupción. Mientras la opinión pública se pregunta cuál es la diferencia entre Iñaki Urdangarin y un jefe de la Casa del Rey que se quejaba de un "martirio" de cientos de miles de euros, vuelve a demostrarse que la justicia es rápida cuando ha de proteger a los poderosos. Aunque sea a costa de sacrificar a los propios jueces. Baltasar Garzón es el único condenado de Gürtel, y Elpidio Silva de Caja Madrid. En ambos casos con un reparto parecido. La inversión de valores es comprensible, quién querría enfrentarse al noventa por ciento de la clase política, armada además con un rifle de abatir elefantes. Por tanto, vigile su cajero, los atracadores siguen libres.

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