y el otro 10% miraban para otro lado, que para el caso es lo mismo, pues se está hablando de "dinero público" (la entidad fue rescatada con más de 25.000 millones de Euros de "dinero público" mientras ésta pandilla "hacía como que trabajaba" y encima se sacaba beneficios por 15 millones de Euros, eso además del sueldazo y las generosas dietas)..
encima se ha acabado condenando al juez que se atrevió a investigar los "asuntos turbios": Baltasar Garzón es el único condenado de Gürtel, y
Elpidio Silva el de Caja Madrid..
el país está muy podrido.. demasiado..
disfruten lo votado..
Un 90% de políticos corruptos - Diario de Mallorca
La
orgía con las tarjetas gratis total de Caja Madrid permite calcular el
porcentaje de políticos españoles corruptos, que se sitúa en torno a 82
de cada 86
El psicólogo Daniel Kahneman, premio Nobel de Economía, recoge en el
imprescindible libro Pensar rápido, pensar despacio una catarata de
experimentos prácticos que derruyen los mitos más asentados sobre el
comportamiento del ser humano, a menudo frente al dinero. Los consejeros
de Caja Madrid han contribuido con un caso práctico que merece un hueco
en futuras ediciones del ensayo. En principio, su imagen colectiva
dista del acervo popular sobre los atracadores de cajeros automáticos.
Ningún guionista los hubiera vestido con traje y corbata, mientras se
apropiaban de las preferentes suscritas con engaño a jubilados crédulos.
También es cierto que los ciudadanos más equilibrados atribuían a una
exageración de Bertolt Brecht la equiparación entre robar un banco y
fundarlo. Ante los hechos consumados, cabe aprovechar como mínimo las
sobras intelectuales.
Los esforzados jerarcas financieros que compatibilizaban el sufrido
trabajo de apandador con el relajado sillón bancario en representación
de intachables instituciones, ignoraban que además estaban resolviendo
el dilema más acuciante de la España contemporánea, ¿cuál es el
porcentaje de políticos corruptos? Los integrantes de las élites
extractivas insisten todavía hoy en que "la mayoría de los cargos
públicos somos honrados". El experimento al estilo Kahneman en Caja
Madrid obliga a disentir ligeramente de esta proclamación de inocencia.
Al entregar el señuelo de una tarjeta de crédito a 86 consejeros con
irreprochable pedigrí partidista o sindicalista, 82 de ellos se
abalanzaron sobre joyerías, safaris, agencias de viajes y cajeros, para
saciar sus ansias de capitalismo a costa de sus semejantes. De nuevo, la
mejor forma de atracar un banco es comprando uno, otra máxima de la
historia de las finanzas.
Efectuado el elemental cálculo, la orgía con las tarjetas gratis total
de Caja Madrid permite calcular el porcentaje de políticos corruptos,
que se sitúa en torno al 95 por ciento, 82 de 86. Por supuesto, la
estupenda lección de macroeconomía debe contemplar la hipótesis de que
otra hornada de consejeros rebajara la furia sustractiva hasta un
ochenta por ciento. A cambio, también sería posible seleccionar a 86
fenómenos entre los que ni uno solo se desviara de la norma. Por ello, y
en aras de la ecuanimidad que requiere un estudio científico, caber
pactar en un noventa por ciento el porcentaje de representantes públicos
venales.
Para invalidar esta aportación a la psicología clínica colectiva, se
debería suponer que Caja Madrid se caracterizaba por una magistral
selección de personal y de consejeros, que le permitía escoger a los más
corruptos sin apenas fallos en la digitación. Esta hipótesis de la
excelencia viene desmentida por la trayectoria posterior de Bankia, que
ha obligado a cada ciudadano a abonar 600 euros para rescatarla. Es
decir, 2.500 euros por familia a fondo perdido. Los autores de la
catástrofe cazan a jueces con la misma furia que desplegaban antaño para
matar cebras –un pase de tarjeta–, osos –dos pases de tarjeta–,
hipopótamos –tres pases de tarjeta– o jubilados –cero pases de tarjeta–.
Dado que los contribuyentes abonaban la matanza, todos los españoles
son corresponsables del genocidio mamífero en la macrocaja.
Frente al certero resultado del experimento a lo Kahneman, el vulgo
anumérico se refugia en la grosera estimación de que el cien por cien de
los políticos son corruptos en todas las ocasiones. Son los riesgos de
la falta de habilidad en el cálculo. El experimento de Caja Madrid
obliga a corregir esta exageración, porque solo nueve de cada diez
traducen su ministerio a la retirada de la mayor cantidad de dinero en
el menor tiempo posible. El décimo no hará mucha carrera, o la misma que
los perseguidores contumaces de la corrupción. Mientras la opinión
pública se pregunta cuál es la diferencia entre Iñaki Urdangarin y un
jefe de la Casa del Rey que se quejaba de un "martirio" de cientos de
miles de euros, vuelve a demostrarse que la justicia es rápida cuando ha
de proteger a los poderosos. Aunque sea a costa de sacrificar a los
propios jueces. Baltasar Garzón es el único condenado de Gürtel, y
Elpidio Silva de Caja Madrid. En ambos casos con un reparto parecido. La
inversión de valores es comprensible, quién querría enfrentarse al
noventa por ciento de la clase política, armada además con un rifle de
abatir elefantes. Por tanto, vigile su cajero, los atracadores siguen
libres.
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