ésto es lo que se está enseñando en la Universidad; ya han superado la "transversalidad de la igualdad en la identidad de género",
los autores afirman pertenecer a "diferentes grupos de entre las múltiples opciones involucradas en una
extensa red de personas diversas: heterosexualidad feminista,
homosexualidad masculina y heterosexualidad masculina" (sic)..
y presentan un "primer análisis de los efectos en la violencia contra las mujeres de las
Masculinidades Tradicionales Dominantes (DTM), Masculinidades
Tradicionales Oprimidas (OTM) y las Nuevas Masculinidades Alternativas
(NAM)" (sic)..
"Ya no se espera que la masculinidad sea una sola cosa; ahora puede ser muchas, lo que permite la diversidad" (sic)..
así funcionan las "ciencias sociales" (sic).. pero claro: mejor gastar el dinero en ésto, que en formar ingenieros o matemáticos.. hay que luchar contra la "falocracia opresora heteropatriarcal machista occidental"..
disfruten lo votado..
La Universidad española: Las nuevas masculinidades alternativas y la superación de la violencia de género
Las nuevas masculinidades alternativas y la superación de la violencia de género
Ramón Flecha, Lidia Puigvert y Oriol Ríos
International Multidisciplinary Journal of Social Sciences 2(1), 88-113
Los tres autores de este artículo pertenecen a diferentes grupos de entre las múltiples opciones involucradas en una extensa red de personas diversas: heterosexualidad feminista, homosexualidad masculina y heterosexualidad masculina. Aunque nuestras reflexiones cubren parte de un amplio espectro de múltiples opciones, en este artículo presentamos un primer análisis de los efectos en la violencia contra las mujeres de las Masculinidades Tradicionales Dominantes (DTM), Masculinidades Tradicionales Oprimidas (OTM) y las Nuevas Masculinidades Alternativas (NAM). La principal conclusión del artículo es que analizando la realidad desde la perspectiva del lenguaje de la ética y el lenguaje del deseo (Flecha, 2008; Flecha y Puigvert, 2010) es posible demostrar que lo que algunas investigaciones -restringidas al lenguaje de la ética- han presentado como “nuevas masculinidades” son, de hecho, OTM.
Por tanto, las OTM son complementarias a las DTM, dado que son dos caras de la misma moneda. Al contrario, las NAM efectúan una contribución clave para la superación de la violencia contra las mujeres. Las evidencias proporcionadas por las investigaciones también indican que las actuaciones llevadas a cabo en programas basados en el citado descubrimiento también están contribuyendo a la superación de la violencia contra las mujeres.
Uno de los tres autores apoyó los primeros pasos de los movimientos homosexuales en España desde 1969 y ha participado en grupos de diálogo sobre NAM desde 1977.
Muchas de las reflexiones incluidas en el artículo no hubieran sido posibles sin las contribuciones de muchos de los participantes de esos diálogos. Otra de las autoras de este artículo es coautora de un libro junto a Judith Butler. En sus trabajos feministas, siempre tuvo en cuenta tanto la violencia contra las mujeres como el lenguaje del deseo.
Muchas feministas con las que ella ha colaborado han contribuido con sus diálogos a los contenidos de los resultados de la investigación que presentamos aquí. El tercer autor ha trabajado, desde que era adolescente, en el desarrollo de identidades homosexuales libres en una sociedad homofóbica. Muchos homosexuales han contribuido a los diálogos que han orientado la meta-investigación que presentamos en este documento.
Sin embargo, un hombre y un grupo específico de hombres han jugado un papel clave en el contenido de este artículo. Jesús Gómez murió en el contexto de una persecución debida a su contribución para romper el silencio sobre la violencia de género en las universidades españolas. Él creó los conceptos de masculinidad tradicional y masculinidad alternativa y uno de sus libros ha contribuido a la superación de la violencia contra las mujeres entre muchos y muchas adolescentes. “Hombres en diálogo”, un grupo creado para continuar con el trabajo de Jesús Gómez sobre masculinidades alternativas ha llevado a cabo numerosos debates internos y públicos sobre este tema. Los dos hombres coautores de este artículo pertenecen a ese grupo.
No conocemos otro estudio sobre masculinidades con la misma dimens
ión y diversidad de perspectivas aparte del que presentamos aquí. Un estudio de este tipo requiere necesariamente incluir las contribuciones realizadas por los primeros autores que iniciaron la literatura científica sobre este asunto como Kessler et al. (1985), Kimmel (1996) y Kaufman (2007). Aunque nuestras conclusiones son diferentes a las de ellos (e incluso contrarias en algunos puntos), su trabajo ha sido una inspiración para nosotros. Futuros trabajos en este campo probablemente refutarán parcial o totalmente lo que argumentamos hoy, así como nosotros refutamos a partir de este análisis algunos planteamientos previos sobre la materia.
Estaremos contentos si esto ocurre puesto que significará que un nuevo y relevante paso ha sido dado en aras de hacer posibles relaciones más igualitarias y libres. Mientras esto ocurre, continuaremos trabajando desde esta perspectiva, tanto teórica como empíricamente, para la superación de la violencia contra las mujeres y la mejora de las NAM.
Nos gustaría dar las gracias a todas aquellas personas que han realizado contribuciones a estos resultados sobre la NAM, que ya está guiando a mucha gente en un camino libre de violencia contra las mujeres. Con la publicación de estos resultados esperamos promover la aparición de muchas otras contribuciones a este debate.
METODOLOGÍA
Este artículo es una meta-investigación basada en datos cualitativos que han sido recolectadosa través de once investigaciones realizadas desde 2001 hasta el presente. Estas investigaciones han sido desarrolladas utilizando la Metodología Comunicativa Crítica (Gómez, Puigvert y Flecha, 2011), y están centradas en cuestiones sobre género desde diferentes perspectivas incluyendo las masculinidades, la violencia contra las mujeres, el empleo, la educación y el lenguaje. Las reflexiones también están basadas en otras dos investigaciones que pertenecen al 5º y 6º Programa Marco de Investigación e Innovación de la Unión Europea, el cual integra el género como una de sus dimensiones analíticas más importantes. Además se realizaron tres entrevistas que se añadieron a los cientos de entrevistas y grupos de discusión llevadas a cabo en los citados estudios.
A lo largo de los años, mientras que estas investigaciones se llevaban a cabo hemos ido analizando las evidencias que proporcionaban estos proyectos de investigación desde la perspectiva de las nuevas masculinidades. La meta-investigación presentada en este artículo cumple con todos los criterios éticos requeridos por la Directiva de Protección de Datos 95/46/EC de la Comisión Europea.
CONTRIBUCIONES ACADÉMICAS SOBRE MASCULINIDADES: ESTUDIOS SOBRE LOS HOMBRES
Mucho ha sido escrito sobre la evolución y diversificación de las masculinidades desde finales del siglo pasado hasta nuestros días, los cambios en las relaciones de género en relación con el trabajo doméstico o los cuidados, o el siempre creciente cuestionamiento de las masculinidades tradicionales. Todos estos asuntos pertenecen a lo que actualmente se denomina Estudios sobre los Hombres, un campo científico que apareció en la literatura científica en los 80 con los primeros análisis realizados por la investigadora australiana Raewyn Connell (1985) sobre patrones de género en la escuela.
Muy influenciadas por el análisis de Gramsci sobre la hegemonía y los conflictos entre clases sociales, Connell y sus colegas (1985) fueron las primeras en referirse al concepto de masculinidad hegemónica. Su investigación concluyó que hay una naturalización de las identidades femeninas y masculinas definidas como masculinidad hegemónica y feminidad enfatizada.
Declararon que ambos modelos de género son los más aceptados por los adolescentes e influenciados por ellos, y en relación con la masculinidad hegemónica, incluyeron dos características principales: la agresividad y la dominación. En cualquier caso, A: Hombre, creo que sí. Una persona que parece segura, fuerte en sus cosas, ¿no? No debería estar siempre indeciso ni estar siempre cortado (Soler, 2010 - 2012).
Tercero, rechazando el estándar doble, los hombres NAM van más allá del análisis de algunos grupos igualitarios o pro-feministas que introducen solo el discurso ético acerca de lo que un hombre debería ser: un hombre “bueno” olvidando el deseo y el atractivo. Para superar la violencia contra las mujeres a través de los NAM y alcanzar la igualdad real, se necesita la combinación del lenguaje de la ética y el lenguaje del deseo, haciendo que esos hombres que son “buenos” también sean deseables y atractivos. En las relaciones heterosexuales, no les gustan y no desean a aquellas chicas que tienen relaciones con hombres DTM (y que incluso engañan a otras chicas); los hombres NAM desean y escogen a chicas que desean intensamente tener relaciones con hombres como ellas, tal y como lo describe una mujer: “Te hacen sentir que quieren estar contigo, que están contigo porque quieren, no porque estén por debajo de ti o porque les estés haciendo un favor (...)”.
Vinculando igualdad y atractivo, los hombres NAM se vuelven más deseables para comenzar una relación afectiva y sexual. En relación con esto, hemos identificado cómo el lenguaje del deseo es utilizado habitualmente para describir a hombres NAM en diferentes momentos y espacios de la vida cotidiana.
Creo que una manera es hablar del deseo tal y como es. Así, hablar de lo que mueve el mundo es esto, amor, deseo y hablar de lo bueno que es el sexo con esos chicos que te quieren y no con aquellos que te ignoran. Que los que te hacen perder los papeles son esos, no los que te ignoran, ¿no? (Soler, 2010 - 2012).
Las evidencias de la existencia de los tres tipos de masculinidades mencionados están siendo transferidas a programas y actuaciones dirigidas a superar los DTM y promover los NAM.
Las mujeres expresaban las reflexiones que podían desarrollar gracias a entrar en diálogo con diferentes tipos de masculinidades: “(...) este deseo salió del diálogo... (...) y allí nos besamos - (...) Pero no quieres creerlo, el placer que sentí fue infinito, y desde entonces se ha ido incrementando (...)”.
Desafortunadamente, aunque hay múltiples evidencias que confirman una mejor posición en los hombres NAM en cuanto a su efectividad para vincular igualdad con atracción para construir relaciones igualitarias y apasionadas entre las personas y superar la violencia entre las mujeres, los hombres NAM han tenido -y todavía tienen- que confrontar algunas resistencias.
En primer lugar, la idea de que lo que se necesita para liberar a los hombres de la hegemonía del modelo de masculinidad tradicional es aprender a expresar los sentimientos y a manejar las emociones, en vez de volverse fuertes y seguros. Esta perspectiva implica el malentendido de que ambas cosas son incompatibles (sentimientos y seguridad).
En segundo lugar, otra presuposición falsa que todavía podemos oír en algunos espacios públicos e incluso en eventos científicos es que “cualquier hombre que se involucre en cuestiones de igualdad de género, lo hacen por la influencia de una mujer feminista”.
La evidencia científica y nuestra propia experiencia personal demuestran que ambas ideas son falsas. En relación con la primera, los hombres NAM no oponen el hecho de expresar sus sentimientos y emociones al hecho de ser fuertes, entendiendo ser fuertes como algo opuesto a ser “el tío más duro”. Para los hombres NAM, luchar por el fin de la violencia contra las mujeres implica luchar contra los hombres DTM y ser fuertes para construir relaciones igualitarias con mujeres igualitarias. La concepción de los NAM acerca de ser fuertes no está asociada al poder físico, sino a la resistencia emocional a todo aquello que gira alrededor de la superación de las masculinidades dominantes, y que actualmente entorpece la superación de la violencia contra las mujeres.
En cuanto a la segunda idea, el feminismo y las nuevas masculinidades son amigos, no madre e hijo. Es cierto que muchos hombres que luchan por la igualdad se han implicado en movimientos de nuevas masculinidades después de tener contacto con el feminismo. Pero muchos iniciadores de los movimientos de las nuevas masculinidades bajo la perspectiva NAM tienen la experiencia complementaria: muchas mujeres se han vinculado al feminismo después de haberse relacionado con esos hombres. Y ambos han llegado a ese lugar gracias a la lucha de muchas mujeres y hombres que les precedieron.
Los movimientos para la igualdad de género y la liberación nunca han consistido en todas las mujeres contra todos los hombres, sino que siempre han sido muchas mujeres y algunos hombres igualitarios contra la sociedad patriarcal defendida por algunas mujeres y algunos hombres. Hay muchos casos estudiados por las ciencias sociales e incluidos también en la narrativa literaria como en el siguiente ejemplo: la obra de teatro Fuenteovejuna, de Lope de Vega (1618), que está basada en un hecho histórico que constituye una excelente ilustración de este proceso. En muchos lugares hubo rebeliones contra el “derecho de pernada”; por ejemplo, esto fue mencionado como una de las ofensas en las rebeliones de los remences [¿?] catalanes hace más de cinco siglos.
CONCLUSIONES
La literatura científica sobre masculinidades ha explorado en detalle la r
eproducción de la masculinidad tradicional dominante y su impacto en la desigualdad de género y en la violencia contra las mujeres. Los estudios científicos sobre la masculinidad dominante tradicional han negado el determinismo biológico asociado a ese modelo y han mostrado la existencia de diversos tipos de masculinidades basadas en explicaciones culturales. Simultáneamente, hay otra línea de investigación que ha profundizado en las transformaciones alcanzadas por los movimientos de las nuevas masculinidades, como los pro-feministas y los hombres igualitarios, en su lucha contra los problemas sociales mencionados.
Todos estos pasos son centrales para una comprensión completa de la construcción de las masculinidades así como de sus efectos tanto en la perpetuación como en la erradicación de la violencia contra las mujeres.
Este artículo ilustra un hueco en la investigación en este campo q
ue está directamente conectado con la atracción por las nuevas masculinidades. En relación con esto, hemos aportado nuevo conocimiento ofreciendo una definición de tres tipos diferentes de masculinidad: la masculinidad tradicional dominante (DTM), la masculinidad oprimida tradicional (OTM) y las nuevas masculinidades alternativas (NAM). Concluimos que el último tipo es el que más éxito tiene en la lucha para terminar con la violencia contra las mujeres porque combina deseo, atractivo e igualdad.
El análisis que aportamos al principio del artículo muestra la persistencia del vínculo entre la masculinidad tradicional dominante, que es la que perpetra violencia contra las mujeres, con la atracción. En último término, también corroboramos la incapacidad de las masculinidades oprimidas tradicionales para acabar con esta dinámica porque contribuyen a reproducir el estándar doble.
En sentido opuesto, hemos demostrado que son las nuevas masculinidades
alternativas, las que conectan atractivo con igualdad, aquellas que son más efectivas rompiendo con el estándar doble y contribuyendo a prevenir y erradicar la violencia contra las mujeres.
El lenguaje del deseo es el elemento que explica este proceso de transformación.
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