es lo que tiene la "transparencia" de la "democracia" de hispanistán.. ni las cuentas son públicas (éste las ha estudiado), ni la carga impositiva y lo que se recibe es similar..
hay algunas regiones que reciben el trato de "colonias": una mera extracción de riqueza, para beneficio de la capital..
disfruten lo votado..
´El déficit fiscal valenciano con el Estado es absurdo y muy perjudicial´
Germà Bel es catedrático de Economía por la Universitat de Barcelona,
ahora en Estados Unidos, ha publicado un estudio sobre las
transferencias fiscales en España que arroja un dato demoledor: La
valenciana es la única región con una renta por debajo de la media y
contribuyente fiscal neta.
Un estudio suyo revela que las regiones
mediterráneas, incluso si tienen una renta per cápita inferior a la
media como la C. Valenciana, transfieren más que las más ricas, Madrid,
País Vasco y Navarra.¿Cómo es posible?
El País Vasco y Navarra porque su modelo de financiación les reporta
unos ingresos tributarios por encima del resto. Además, y sobre todo,
porque los criterios con que se fija el cupo con que contribuyen a los
gastos generales del Estado les exime de contribuir a la financiación de
la solidaridad en España.
¿Y Madrid?
En ese caso sí es aportador neto de recursos al sistema, pero también
absorbe una parte muy importante de los gastos que realiza el Estado,
con el consiguiente impacto económico sobre Madrid. También vistoso es
el caso de La Rioja o Aragón, mas ricas que la media y aún así reciben
transferencias netas. Más en general, las grandes diferencias
territoriales en la distribución del gasto estatal completan el mapa de
los desequilibrios fiscales territoriales.
La C. Valenciana y Cataluña reclaman la modificación del modelo de
financiación para compensar el agravio pero ninguna región quiere
renunciar al «estatus quo». ¿Cómo cambiar las reglas de juego? ¿Cómo
compensar el desequilibrio?
El modelo de financiación autonómica es incapaz de resolver este
problema. Cuando se han efectuado modificaciones parciales, la situación
siempre ha regresado al punto de partida, o casi, en unos años.
Resolver los problemas de fondo implica, uno, que aporten más las
regiones ricas que no aportan o que aportan poco; dos, limitar las
aportaciones, especialmente a las regiones que están cerca de la media
española, por lo que acaban por encima después de las transferencias;
tres, reflexionar sobre si es deseable y sostenible la intensidad de
transferencias a las regiones menos ricas; y cuatro, y muy importante,
tener en cuenta el efecto sobre el coste real de los servicios públicos
de los diferentes niveles de precios, como sí hace de forma natural el
sector privado.
Parece una labor compleja.
La lista de tareas es demasiado larga y profunda y afecta a demasiados
intereses creados como para que una mera reforma superficial del modelo
lo solucione. Y no hay una mayoría política ni social que desee ni esté
dispuesta a una reforma a fondo del modelo. Esta situación lleva mucho
tiempo produciéndose, y seguirá produciéndose en el futuro previsible.
Cataluña ha pedido un concierto como el vasco para mejorar su
financiación pero usted revela que los valencianos están en una
situación mucho peor. ¿Hay casos comparables en otros países?
El caso valenciano es espectacular, porque en los países donde se
realizan estudios sobre balanzas fiscales de las regiones no existen —en
lo que yo conozco— casos comparables de regiones por debajo de la media
de riqueza y renta, y que estén sometidas a un déficit fiscal
territorial tan intenso. También es espectacular el caso de Baleares:
aunque su PIB es algo superior al agregado español, su déficit fiscal no
tiene comparación en los países donde se ha estudiado el asunto. Si
añadimos el caso de Cataluña, intermedio entre el balear y el
valenciano, el sistema en su conjunto no tiene comparación en el mundo
que conocemos. Tampoco se produce en otros países que el nivel de
riqueza creada y el de déficit fiscal tengan tan poca relación como en
España.
Usted señala que la C. Valenciana no debería transferir a otras
regiones, de forma que se ahorraría lo que ahora aporta, el 6,4% del
PIB. ¿Eso supondría disponer de 6.000 millones al año adicionales en
financiación?
El déficit fiscal con el Estado se explica, por una parte, por las
deficiencias del sistema de financiación autonómica, pero también
existen otros motivos: el gasto del Estado en la región, el excesivo
gasto del Estado (según las competencias que retiene), la estructura de
los ingresos tributarios del Estado, etc. Desde luego, en el caso
valenciano la deficiente financiación explica una buena parte.
Disculpe la exageración: ¿Tener una renta por habitante inferior a la media y ser contribuyente no es propio de una colonia?
El concepto ‘colonia’ tiene unas connotaciones políticas que no vienen
al caso. Eso sí, de hecho, es algo muy similar a una extracción colonial
de rentas. Uno de los problemas de España como comunidad es que
mientras se insiste retóricamente en la igualdad formal entre los
españoles, se aplican reglas de equidad diferentes a las regiones. Es
como si las regiones del Mediterráneo fuesen menos iguales. Esto tiene
un gran y largo poso histórico.
Sin embargo, siempre se ha justificado el reparto de la tarta en
criterios técnicos. ¿Están sobredimensionados para llegar al mismo
objetivo, primar un determinado concepto de España?
Los criterios técnicos usados para modular el reparto de la financiación
autonómica se han decidido siempre una vez decidido el reparto; su
función ha sido dar ese resultado. La realidad es tozuda y sencilla: lo
que determina las diferencias de coste de los servicios son las
diferencias en el nivel de precios de cada región, pues los precios
indican lo que nos cuestan realmente las cosas. Hay muy pocas
excepciones a esto; quizás la población anciana en sanidad o los niños
en edad escolar en educación. En todo lo demás, hay mucha retórica y
poca sustancia.
En su libro «España, capital París», dice que la planificación de las
infraestructuras no se ha basado en criterios económicos sino de
articulación nacional, con la España radial como modelo. ¿La misma idea
presidió los sistemas de financiación autonómica?
El patrón de servicio a la idea de construcción nacional se aplica a una
gran diversidad de políticas públicas, no sólo a la de
infraestructuras. En esta última es más fácil de observar y analizar.
Efectivamente, en el sistema de financiación autonómica las estructuras
centrales del Estado se ofrecen como garantes de la provisión de un gran
nivel de transferencias a regiones de la meseta y del noroeste y, en
menor medida relativa, a Andalucía. De este sistema de transferencias no
participan las regiones forales y tiene, como subproducto, el
mantenimiento de inmensas estructuras de gasto público y de poder de
decisión en la capital política, garante de la «igualdad» en la nación.
Marginación con la población
La C. Valenciana llegó a tener un millón de habitantes que no computaban el sistema de financiación. ¿Es razonable?
No. Es un problema compartido con otras regiones, sobre todo
Mediterráneas. Dejemos claro primero que también ha habido errores
fuertes de los gobiernos regionales. Dicho esto, los problemas que tiene
siempre el sistema de financiación para reflejar la población real
ayudan a entender por qué las regiones mediterráneas tienen los mayores
niveles relativos de deuda pública (en porcentaje de PIB) a la vez que
son las que tienen mas déficit fiscal con el Estado. Esto es absurdo y
muy perjudicial, y resultado de un modelo de financiación absurdo...
claro que con resultados positivos para muchas regiones, porque reciban
mucho o porque no contribuyan lo que deberían.
estrategia
¿Habría que buscar una alianza mediterránea para plantar cara a la tesis oficial, el discurso centralista?
Desde luego, la regiones del Mediterráneo tienen problemas económicos
comunes: entre ellos, la financiación de los servicios autonómicos, la
política de infraestructuras o la insuficiencia de reformas favorables a
los sectores exportadores de la economía. Esto podría dar lugar a
acuerdos concretos dirigidos a mejorar problemas concretos. Pero no me
parece realista pensar en una alianza mediterránea. Porque esto genera
muchos anticuerpos y levanta muchas tensiones entre las élites políticas
y económicas valencianas, especialmente en aquellas que consideran que
tienen mayores posibilidades de promoción de sus intereses si se
prioriza la relación con las estructuras político-económicas centrales.
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