- mujer: sometida, insegura, sin vida social, recibe continuos abusos..
- hombre: heteropatriarcal, falócrata, machirulo, opresor, violento..
sin embargo, en ésta historia nada encaja en el "guión oficial", ni con los tópicos que siempre se describen en éstos casos..
y eso que los manuales desaniman explícitamente a dar detalles que puedan romper el "guión oficial" de éste tipo de crímenes..
a lo mejor éste episodio no encaja con lo que definieron como "violencia de género", que es una situación cronificada de abuso machista, donde la mujer es continuamente denigrada y tratada como un ser inferior..
como "se estaban separando" resulta que al hombre probablemente iban a expulsarlo del domicilio, iban a embargarle el sueldo, incluso con una denuncia sin pruebas acababa en el calabozo.. una legislación que establece el "delito de género", y que destroza al hombre en nombre de una "igualdad"..
En EEUU lo han estudiado hace tiempo con los delitos sexuales: cuando las penas por violación se mantienen muy altas (15-20 años) las agresiones son brutales, y suelen terminar con la víctima muerta (especialmente allá donde la pena máxima es la perpetua).
Que penas desmesudamente gravosas inducen una criminalidad más dura es de sobra conocido desde el s. XVIII (Beccaria), y, del mismo modo, penas leves para casi todos los crímenes y muy graves para los excepcionalmente crueles, reducen no sólo el numero global de delitos, sino la violencia de estos.
luego, inexplicablemente (porque éste caso rompe todos los tópicos, tal como reconocen en el "medio de información") se producen casos de "violencia de género".. raro, raro..
La vida truncada de Ana, una mujer ejemplar
...la figura de Ana Aibar ha emergido como el caso que rompe el tópico de la víctima de maltrato como una mujer apocada y sometida.
Ana era todo lo contrario. No hay quien haya tratado con ella que no la describa como una mujer de carácter, luchadora y emprendedora, un modelo a seguir
No se repite el tópico de la maltratada aterrada , pero sí el del verdugo que nunca ha roto un plato. Catalán de origen y albañil de profesión, a Raúl Navarro lo describen como un hombre callado pero respetuoso y aparentemente un buen tipo. Incluso ayudaba a sus vecinos con las pequeñas chapuzas de casa. No tenía antecedentes y Ana nunca lo denunció ni transmitió a su entorno agresión alguna.
"Nunca nos lo hubiésemos podido imaginar. Ana era una luchadora, tenía un carácter fuerte, y él era muy reservado pero muy educado. Nunca fue ni agresivo ni violento. Tampoco Ana lo hubiera permitido
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