la heterosexualidad es un régimen político impuesto que va de la mano con el patriarcado.. y la luna un holograma..
pagado con "dinero público".. así están las cabezas..
disfruten lo votado..
Queridx heterosexual ofendidx | pikara magazine
Durante la mani del orgullo crítico, publiqué en mi facebook una foto de
una pancarta que decía «La heterosexualidad no es una práctica sexual,
es un régimen político.» Al leer esta frase, te sentiste ofendidx, a lo
mejor incluso pusiste un comentario para expresar tu desacuerdo porque
«no se puede ser tan radical como para caer en la heterofobia». Quizás
no pusiste un comentario y solo pensaste que esta frase era poco
inclusiva con lxs heterosexuales como me comentaste luego. La verdad es
que te agradezco todo el debate que generó porque ha sido muy
enriquecedor. Sin embargo, para ti se trata de un debate de opinión sin
más, pero a mí me ha removido porque tu opinión me afecta, no solo
porque eres mi amigx o mi hermanx, sino también porque tus opiniones
tienen repercusiones en mi vida. Esta oposición que te parece excluyente
en un frase lo es en la vida real para mucha gente.
No bastaba con explicarte que no se trata de juzgar a las personas o las
prácticas sexuales en sí, sino al hecho que sean diferenciadas en su
relación a la norma, que la heterosexualidad es la norma porque está por
todas partes y encarna realidades de dominación. Para ti, visibilizar
tu privilegio era excluyente y culpabilizante. Hubieras preferido una
frase menos radical, que no interpele la heterosexualidad de esta
manera. Te contesté que justamente ser radical es coger los problemas
desde la raíz y que se trata de cuestionar la estructura que dicotomiza
las personas y las practicas en heterosexuales y homosexuales. Pero en
tu opinión, «esta frase es violenta para las personas que se identifican
como heterosexuales». Pero ¿ por qué te agarras tanto a la
heterosexualidad? ¿Qué significa esta identificación tan fuerte? ¿Acaso
las prácticas sexuales no son tan variadas como las personas? Si me
identifico como lesbiana no es por referencia a una práctica sexual en
sí (no creo que exista) sino por apropiación a una identidad que me
permite existir (ya que la norma me limita bastante esta posibilidad).
¿Por qué identificarse a la norma? ¿Por qué sentirse representadx por un
régimen de enunciación violento en sí mismo?
Por eso te invité a desidentificarte de la heterosexualidad o
resignificarla. Y tú, queriendo darle la vuelta, argumentaste que era
mejor no reutilizar los términos de la dicotomía de la que hablaba y
que entonces era mejor hablar de heteronormatividad pero que sin embargo
no era muy accesible porque se refiere a «códigos de pensamiento
particulares». Y yo casi lo dejé allí, de puro agotamiento. Pero me
parecía muy injusto no poder expresar la realidad en los términos en la
que la vivo. A mí no me han dicho: «Lo siento señora, no puede adoptar
porque el sistema es heteronormativo, pruebe a volver dentro de cinco
años a ver si ha evolucionado». Me han dicho: «La adopción es para lxs
heterosexuales» y punto. Por eso es necesario (d)enunciar los regímenes
políticos que organizan las relaciones de poder como el de la
heterosexualidad. Además, ¿no crees que hay cierta hipocresía en
etiquetar pensamientos como poco accesibles solo porque no son
hegemónicos? De todas formas, no se trata tanto de que la sociedad
«comprenda», «tolere» o «acepte» , se trata de supervivencia y de
visibilizar esta discriminación institucionalizada.
En realidad, la orientación sexual o la opción sexual no existe. La
heterosexualidad no es una orientación sexual, es una obligación.
Pensaras: nadie te pone una pistola en la frente, y de hecho lxs
homosexuales existen. Sí, pero todxs hemos sido heterosexuales. Todxs
hemos pasado por un proceso de vulnerabilidad. Todos hemos estado en un
armario. Pues la identidad es una acción política, es una voluntad de
cambio sobre lo real. Por eso la heterosexualidad no puede constituir
una identidad, es la norma. Por eso, la heterofobia no puede existir. No
pasa nada por ser heterosexual, si reconoces los privilegios que eso te
otorga y si no te agarras a la heterosexualidad como el lugar de
expresión de tus «preferencias sexuales». Las prácticas sexuales son tan
variadas como las personas, sin embargo las hacemos categorías según
su relación a la norma. No existen orientaciones sexuales en sí, son
ficciones políticas, son categorías que performan la realidad, son
ficciones que encarnan relaciones de poder, son ficciones vivas. No hay
una esencia de la orientación sexual, solo hay realidades construidas
por ella.
Por eso, no se puede ignorar. Como no puedo ignorar que soy blanca,
porque tengo privilegios de blanca, pero otra cosa es identificarme con
lo blanco, con lo válido, con la norma. Otra cosa es saltar cuando se
apunta la estructura de dominación, cuando se revela que tu «orientación
sexual» no refleja para nada una práctica sexual sino una construcción
social que te da más derechos, que te permite «tolerar», que te hace
ver los armarios desde fuera.
La heterosexualidad no es una práctica sexual, es un régimen político
impuesto que va de la mano con el patriarcado. Y tampoco la
homosexualidad es una práctica sexual, es el invento de una sexualidad
subordinada. La heterosexualidad no puede ser una opción sexual porque
no la eliges, porque te viene dada, y si te conviene, no la cuestiones.
Entonces a partir de ahora, vamos a dejar de hablar de «discriminación
al revés» cuando se visibilizan las fórmulas de dominación, porque tal
cosa no existe, porque tú quizás no eres ningún opresor, pero la
sexualidad con la que te identificas tanto, sí lo es. Así que la próxima
vez que veas una pancarta o escuches un lema que apunta a la
heterosexualidad, por favor, no te sientas ofendidx. Y si lo estas,
piensa ¿que hay en mi heterosexualidad ofendida, que viene a decir? ¿Por
qué te aferras tanto a ella? Cambia tus proyecciones sobre tu
heterosexualidad. Así quizás algún día dejaremos de hablar de
orientación sexual, dejaremos de hacer esa estúpida dicotomía, porque
cuando ya no encarnara ninguna valorización social diferenciada, veras
que sin la jerarquización que las sostienen, esas categorías dejaran de
tener sentido…, creo yo.
En el próximo orgullo crítico, ¡cambia de acera y únete a la lucha!
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