20150505

Evolución y Neurociencias: La catástrofe de los falsos recuerdos

precisamente para evitar que se repitan hechos tan lamentables hay la "ley contra la violencia machista": ahora la mujer no tiene que demostrar los hechos, sino que el culpable (el hombre, que es culpable mientras no se demuestre lo contrario) debe demostrar su inocencia..

disfruten lo votado..


Evolución y Neurociencias: La catástrofe de los falsos recuerdos



En los años 80 y 90 del siglo pasado la evidencia emergente de abuso sexual en mujeres y en niños dio lugar a dos epidemias histéricas en USA. Una fue el fenómeno de la terapia de recuperación de la memoria (o de los recuerdos) y la otra el pánico acerca del abuso de niños en las guarderías. En el primer caso, muchos adultos que acudieron a terapia sin recuerdos de trauma infantil salieron creyendo que habían sido abusados sexualmente por sus padres o torturados por cultos satánicos, a menudo durante años, sin ser conscientes de ello en su momento y sin corroboración por parte de familiares, amigos o médicos. Bajo hipnosis, los terapeutas les permitieron recordar las horribles experiencias que habían sufrido de niño. Una mujer recuerda que su madre le ponía arañas en la vagina, otra decía que su padre había abusado de ella desde los 5 a los 23 años y que incluso la había violado unos días antes de su boda…y todo eso había estado reprimido hasta la terapia. Otros dijeron que les habían quemado, sin signos de cicatrices. Algunas decían haber quedado embarazadas y haber sido obligadas a abortar, aunque sus cuerpos no tenían ninguna evidencia de ello. Muchas de estas personas denunciaron a sus familiares y llevaron a expertos, muchos de ellos con impresionantes currículum en psiquiatría y psicología, que testificaron que los recuerdos recuperados eran una evidencia válida de abuso.

La segunda epidemia fue la de las guarderías que se inició cuando en 1983 los profesores de la McMartin Preschool, de Manhattan Beach California, fueron acusados de actos horrendos con los niños bajo sus cuidados: torturarles en rituales satánicos, matar mascotas como conejos en su presencia y obligarles a cometer actos sexuales. Algunos niños dijeron que los maestros les habían llevado en avión. Aunque no se pudo demostrar nada de eso las denuncias y juicios se repitieron en otros centros por todo el país. En todos los sitios los niños contaban historias muy raras: a algunos les había atacado un robot o les habían obligado a comer una rana. Les habían atado desnudos a un árbol delante de todo el mundo que pasaba pero resulta que nadie había visto eso y ningún otro niño lo confirmaba.

Todo eso ya pasó. Hubo denuncias por algunas pacientes (como la de Nadean Cool) contra los terapeutas que promovieron esos recuerdos pero las raíces o las fuentes de las que surgieron estos casos no han desaparecido de nuestra cultura. Creencias como que si te traumatizaron de pequeño probablemente has reprimido el recuerdo. Si lo reprimiste, la hipnosis te ayuda a recuperarlo. Si estás convencido de que tus recuerdos son reales probablemente lo sean (uno de los errores más graves con respecto al funcionamiento de la memoria: el convencimiento subjetivo acerca de la fiabilidad de un recuerdo no tiene nada que ver con su validez). Si tienes pesadillas de abuso sexual es que está aflorando un recuerdo auténtico. Los niños nunca mienten acerca de temas sexuales. Si los niños tienen pesadillas, mojan la cama, necesitan una luz encendida para dormir o se masturban todo eso quiere decir que ha sido abusados.

Lo malo no es que todas esas creencias erróneas las tenga la gente normal. Lo malo es que todas ellas vinieron de profesionales de la salud mental que las diseminaban en conferencias, revistas, libros y en los medios de comunicación y que se presentaron a ellos mismos como expertos que podía determinar la validez de unos recuerdos. Si algunas mujeres que desarrollaban depresión, ansiedad o trastornos de alimentación, habían sufrido abusos, entonces toda mujer que sufre depresión o un trastorno de alimentación debe haber sufrido abuso sexual.


La realidad es que la noción de que la mente se protege a sí misma reprimiendo o disociando los recuerdos de un trauma y haciéndolos inaccesibles a la conciencia es un elemento del folklore psiquiátrico que no tiene evidencia que lo soporte. Según el psicólogo Richard McNally, la evidencia apoyar mayoritariamente lo contrario. El problema de la mayoría de la gente que ha sufrido experiencias traumáticas es que no pueden olvidarlas, que les vuelven una y otra vez a la conciencia. La gente no reprime los recuerdos de haber sido torturado, de experiencias de guerra, de haber sido víctima de un desastre natural, aunque los detalles de todo ello sufren distorsiones como pasa con todos los recuerdos. Los eventos traumáticos , sobre todo si son repetidos, es muy difícil que se olviden. Si eso fuera así los supervivientes del Holocausto deberían haber olvidado todo y no parece ser el caso. Pero en este movimiento de recuperación de recuerdos la lógica era imbatible: si recuerdas un trauma ocurrió y si no lo recuerdas también ocurrió porque el no recordarlo es prueba de que lo has reprimido.

Las pruebas de que nuestra memoria no funciona como una grabadora y que reconstruye y fabrica recuerdos son abrumadoras hoy en día. También lo son las pruebas de la facilidad con la que se pueden inducir recuerdos en las personas, y más en los niños, y para ello no es necesaria la hipnosis. Aquí tienes un estudio sobre la facilidad con la que se convence a la gente de que ha cometido delitos que no ha cometido http://www.sciencedaily.com/releases/2015/01/150115102835.htm. Elizabeth Loftus es la investigadora más destacada en este terreno, aquí tienes un artículo suyo sobre los falsos recuerdos https://faculty.washington.edu/eloftus/Articles/sciam.htm. En cuanto a la mayor vulnerabilidad de los niños a estas técnicas de inducción, la referencia que os pongo cita varios estudios que muestran que niños por debajo de cinco años a menudo no pueden diferenciar entre algo que dijeron y algo que les pasó.

Pero si he traído este tema al blog es por lo siguiente. La mayoría de los padres y maestros que fueron encarcelados por estas denuncias de abuso en la infancia, fruto de recuerdos recuperados en la hipnosis, han sido ya excarcelados pero todavía quedan algunos en prisión. Algunos están todavía en arresto domiciliario y otros tiene que seguir viviendo sabiendo que están registrados como delincuentes sexuales. Cantidad de familias han quedado destruidas y las vidas de muchos padres arruinadas permanentemente. Richard McNally ha calificado este episodio de la historia de la psicología como la mayor catástrofe en el campo de la salud mental desde la era de la lobotomía. Podríamos hablar de “un caso de la talidomida” en salud mental, y, sin embargo, no ha dado probablemente lugar a la autocrítica o a las reflexiones apropiadas.

Creo que podemos afirmar con bastante seguridad que la mayoría de la gente considera como moralmente superior un tratamiento de psicoterapia a un tratamiento farmacológico. Probablemente, la explicación tiene que ver con la falacia naturalista: lo natural es bueno y lo artificial es malo, ¿y que cosa más natural que hablar? Lo que yo quería decir en esta entrada es que no sólo los productos químicos tienen efectos secundarios: también las ideas y las palabras.

@pitiklinov

Referencia:

Tavris, Carol, and Elliot Aronson. Mistakes Were Made (But Not by Me): Why We Justify Foolish Beliefs, Bad Decisions, and Hurtful Acts. Orlando, FL: Harcourt, 2007.

No hay comentarios: