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Libros: De cómo el ejército español hizo el ridículo más surrealista del siglo XXI. Blogs de Mala Fama
Los españoles se quedaron quietos
El ejército español se acuarteló en Najaf junto al 711th Signal Battalion estadounidense, el Batallón Cuscatlán II salvadoreño, algunos diplomáticos y varios mercenarios de la compañía privada militar Blackwater. Nuestra Brigada Plus Ultra II dirigía el complejo militar, que montaron los servicios de inteligencia españoles, con tanto gusto y criterio que utilizaron un campus universitario abandonado para instalar a la tropa y no vieron que un hospital, también abandonado, se alzaba algunos metros más allá. El hospital era un lugar perfecto para que cualquier enemigo ubicara allí algunos soldados y friera a tiros a las fuerzas de la Coalición, dado lo ventajosa de la posición.
Batalla de Najaf
La guerra se desarrollaba como a Trillo le gusta (sin guerra), hasta que el autoproclamado Ejército de Mahdi se alzó contra los invasores y cercó el cuartel español. Eran varios miles de iraquíes mal armados, pero completamente locos. Los salvadoreños y estadounidenses, y obviamente también los mercenarios, empezaron a defenderse a tiros del ataque, con singular sevicia (no se respetaban ni mujeres ni niños ni hombres desarmados). ¿Qué hacían los españoles? Los españoles se quedaron quietos en una planta baja de las dependencias militares.
El mando español fue conminado en varias ocasiones a unirse a la defensa del cuartel que, de hecho, ellos mismos dirigían. Se negaron
Según caían los cadáveres, explotaban vehículos, se hería a los soldados de la Coalición o se desmembraba a los iraquíes (Colomer narra todo esto que ni Spielberg en 'Salvar al soldado Ryan'), el mando español fue conminado en varias ocasiones a unirse a la defensa del cuartel que, de hecho, ellos mismos dirigían. Se negaron porque estaban esperando una llamada.
Transcurridas varias horas, numerosos soldados se quedaron sin munición, y solo contaban con la que guardaba bajo llave el ejército español, que rechazó también en varias ocasiones proporcionársela. Un par de mercenarios decidieron entonces abrir por la fuerza la armería y aprovisionarse de balas; algún español desoyó las órdenes y dejó entrar también a por más munición a varios soldados estadounidenses. Antes de volver al combate, los soldados se maravillaban de lo relucientes que estaban las balas de los españoles, pues su munición parecía en verdad la colección de figuritas de Lladró de la abuela.
“Su ejército es el hazmerreír de la Coalición y usted pasará a la historia como el cobarde de Najaf”, le dice un mercenario a un coronel español en la novela de Colomer.
“Los españoles no están participando en el combate”, leemos más adelante. “Solo nos ayudan tres soldados que dicen pertenecer a algo que llaman la Legión
¿Está el ejército al borde de ser inoperativo?
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