En diciembre pasado tuvo que dimitir como director del centro de arte y cultura de Estocolmo, el Kulturhuset Stadsteatern, después de que el primer diario del país, Aftonbladet, ‘informase’ de que Fredrikson había permitido que actores acosasen sexualmente a las actrices, había presionado a una mujer para que abortase y había convertido el teatro municipal en una ‘dictadura’ personal.
Un exhaustivo reportaje de la cadena de televisión STV, así como una investigación en toda regla emprendida por el ayuntamiento, han concluido que las ‘informaciones’ de Aftonbladet carecían completamente de base.
obligado a "dimitir" por varios delitos relacionados con el "heteropatriarcado" y el "machirulismo", ha resultado que todo era falso..
observamos que el 80% de las denuncias no acaban en condena:
Las 166.620 denuncias por violencia machista de 2017, la cifra más alta desde que hay registros
y luego nos cuentan que, oficialmente, las "denuncias falsas" representan algo menos del 0,000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000001% de todas las denuncias..
el artículo acaba con:
Veo infinitamente más probable que haya aumentado el número de quienes quieren, sin más, apuntarse al carro de la notoriedad, cuando no aprovechar el río revuelto para llevar a cabo venganzas sentimentales o sacar algún provecho crematístico o de otro tipo de todo esto.
Hay leyes universales e inmutables que a una le da vergüenza tener que repetirlas continuamente, pero allá voy: lo que se premia, se multiplica. El premio puede ser una indemnización, o la maligna satisfacción de ver sufrir a un enemigo, o la mera notoriedad.
Es absolutamente irresponsable que los medios e incluso, directa o indirectamente, promocionen estas cazas de brujas que, irremediablemente, se saldrán de madre
Se suicida un director de teatro falsamente acusado en la 'caza de brujas' del #MeToo
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