Los líderes de la formación de Santiago Abascal no entendían lo que ocurría. El resto de partidos fluctuaba en número de escaños a lo largo del recuento, tal y como ocurre siempre. Y así pasaba con todos salvo con uno: Vox. Porque la cifra de la formación verde no se movía ni hacia arriba ni hacia abajo. Y eso sucedía entrasen o no en el recuento áreas y zonas más nacionalistas o más españolistas, más de derechas o más de izquierdas, tal y como narran los líderes de la formación.
Tras esa alerta, llegaron avisos del resto. El recuento en esta comunidad de las elecciones generales ya había terminado. De forma muy rápida. Y, sin embargo, el escrutinio de los votos regionales no terminaba en algunas mesas hasta las 4 de la mañana. Los responsables del partido pidieron a sus apoderados que exigieran una explicación y la respuesta fue: “Problemas al cierre”. Y los apoderados no dejaron de remitir quejas “como que algunos responsables de mesa habrían los sobres con un lápiz a modo de abrecartas. Y al sacar el voto, algunas papeletas, por culpa precisamente del uso del lápiz, estaban marcadas, pasando a usarse ese argumento para declarar nulas las papeletas causalmente cuando se conocía que pertenecían a determinados partidos
espera, espera: en cualquier país medio-decente se mirarían los votos anulados; si efectivamente los anulados corresponden al mismo perfil pues el que lo haya hecho ya se puede ir buscando abogado (delito grave y tal)..
en hispanistán todos prefieren mirar para otro lado.. son "antifascistas", y muy "demócratas"..
disfruten lo votado..
Vox sumó 10 diputados autonómicos en Valencia con el 4% escrutado pero la cifra no fluctuó en toda la noche
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