[...]Esa manipulación de la democracia más cercana en favor de intereses estatales es especialmente hiriente en un sistema político y electoral como el español, donde la democracia a la hora de elegir a los candidatos es manifiestamente mejorable, como lo demuestra que, aunque la Constitución destierre el mandato imperativo, rara vez el diputado osa votar contra los intereses particulares de la dirección del partido, que no siempre coinciden con los intereses generales. [...]
[...]El sistema es tan cerrado que una pequeña élite de dirigentes, sobre la base de una presunta fidelidad, elige a quién representará el partido, lo que en la práctica supone un sistema de cooptación que margina los procesos abiertos. ¿O es que Pepu Hernández, a quien no se le conocía militancia política, hubiese sido elegido candidato socialista a la alcaldía de Madrid si no hubiera estado respaldado por Sánchez y por el aparato del PSM? [...]
[...]Sin pluralidad, ejercida a través de los distintos niveles administrativos, triunfa el totalitarismo, toda vez que el poder descansaría en unas solas manos a través del BOE correspondiente. El franquismo, donde el nombre del alcalde emanaba del poder omnímodo del jefe del Estado, es una buena prueba de ello. Y la excesiva concentración de poder en pocas manos no deja de ser una forma de autoritarismo, como bien sabían los padres de la democracia americana cuando pusieron en marcha el sistema de equilibrio de poderes. [...]
disfruten lo votado..
El cambalache de pactos que ensucia la democracia
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