La evolución humana tiene toda la pinta de haber seguido pautas similares. Las únicas tres especies humanas de las que tenemos el genoma secuenciado (sapiens, neandertales y denisovanos) muestran evidencias indiscutibles de hibridación: entre neandertales y denisovanos, y entre cualquiera de ellos y nosotros. Hay indicios de que algunos de estos cruces ayudaron a nuestra especie, los sapiens recién salidos de África hace 50.000 años, a adaptarse a entornos que no habían conocido nunca, como los hielos de las estepas siberianas o las alturas anóxicas del Tíbet. Y eso no se acabó ahí, ni mucho menos. La historia de la humanidad es una narración de migraciones e hibridaciones, no esta vez entre especies, sino entre poblaciones que hasta entonces habían permanecido aisladas entre sí. Las razas puras no existen más que en la mente de los lunáticos. Aunque es cierto, desde luego, que la mente de un lunático puede ser más dañina que una bomba de hidrógeno.
curiosamente no le interesa estudiar los resultados del "bigor íbrido" del que es partidario, en poblaciones conocidas de USA, Francia..
Columna | Vigor híbrido
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