Pasar un día en la oficina se convierte para nosotras en un acto heróico a la altura de las más épicas epopeyas. Tenemos que enfrentarnos con el monstruo machista que es el aire acondicionado, que no lanza fuego por la boca, pero nos obliga a llevar una chaqueta si no queremos resfriarnos por culpa de su aliento gélido. Luego está la travesía al baño, que según Maria López escribe en El País, deja a la Compañía del Anillo en su aventura para llegar a Mordor en una simple y relajada ruta de senderismo, pues soportar la humillación que supone que a una señorita no le huela la mierda a rosas es un estigma con el que no puede cargar ni la más brava de las guerreras. El camino al baño es humillante pero la salida del mismo, dejando el olor tras de sí es peor que el paseo de la vergüenza de Cersei Lannister. Ser mujer es muy duro.
También nos informan sobre lo terrible de movernos por ciudades que no están feminizadas, entendiendo por feminizadas, entre otras cosas, que no tengan suficientes flores en fachadas o aceras. Necesitamos perspectiva de género en las calles, en las cocinas, informes de impacto de género sobre el soterramiento de la M-30 que, como era de esperar, nos afecta más a las mujeres que a los hombres. También nos afecta más el cambio climático y por alguna razón eso es importante. Dijo Carmena: “Madrid es super segura porque en Madrid, en 2017 solo hubieron 16 homicidios pero lo que realmente me preocupa es que de esos 16 homicidios 5 fueron mujeres”. Llegamos por lo tanto a la conclusión de que a las mujeres también nos afecta más que nos maten.
Por si todo esto fuera poco, también han descubierto que las mujeres disfrutamos más del sexo bajo el socialismo: “El capitalismo es perjudicial para todos, dice la intelectual estadounidense Kristen Ghodsee, pero especialmente para ellas -y para su vida íntima-.” El capitalismo nos afecta especialmente a nosotras, vaya, me pinchan y no sangro. Seguramente teníamos más orgasmos cuando no podíamos capitalizarnos y necesitabamos el permiso del padre o el marido para abrir una cuenta bancaria, eso debía ser más excitante, el no poder ser responsable de una misma te quita muchas preocupaciones de la cabeza. Volvamos a la cocina.
Que los indices de suicidio masculino tripliquen o cuadripliquen a los de las mujeres en casi todos los paises del mundo, nadie o casi nadie lo considera un problema de género, tampoco se suele mencionar que el 88% de gente que duerme en la calle son hombres. Probablemente escuchemos algo de esto cuando se encuentre la manera de que afecte más a las mujeres.
probablemente ya estarán preparando la correspondiente denuncia por "delito de hodio"..
#yotecreo
A las mujeres todo nos afecta más | Espacios Inseguros
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